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Dubái ya no exige pagar el 50% de la hipoteca para dar la Golden Visa: así es la nueva regla de los 500.000 euros

La Golden Visa de Dubái acaba de cambiar de reglas, y lo ha hecho a favor del inversor con hipoteca. Hasta hace unos meses, comprar un inmueble de 2 millones de dirhams (unos 500.000 euros) no era suficiente: había que demostrar que se había pagado al menos la mitad de bolsillo propio. Esa barrera dejaba fuera a miles de compradores que financiaban su piso con un banco.

Una circular federal del 20 de febrero de 2026 eliminó ese requisito de golpe. Ahora lo único que importa es la valoración oficial del inmueble, no cuánto se ha desembolsado ni qué parte queda pendiente de pagar al banco. Un cambio que, según los expertos, redefine por completo quién puede optar a la residencia de diez años.

Golden Visa: la hipoteca ya no es un obstáculo

Durante años, el sistema premiaba a quien pagaba al contado. Si financiabas el 70% de tu piso con un préstamo bancario, tu Golden Visa quedaba automáticamente descartada, por muy caro que fuera el inmueble sobre el papel. Los bancos emiratíes ofrecían hipotecas competitivas, pero el DLD las ignoraba a efectos de residencia.

Con la nueva normativa, ese cálculo desaparece. El Dubai Land Department certifica el valor del inmueble y, si supera los 2 millones de dirhams, la solicitud puede avanzar sin más condiciones sobre el capital propio invertido. Es la diferencia entre necesitar un millón de euros líquido y necesitar, en la práctica, mucho menos.

Qué dice ahora el Dubai Land Department

El cambio normativo permite calificar con propiedades hipotecadas si el valor certificado por el Golden Visa alcanza los 2 millones de AED, sin el desembolso previo que exigía la norma anterior. Este ajuste se suma a otras medidas recientes en Dubái, donde el mercado inmobiliario ha vivido varios años de récords de transacciones y de llegada de capital extranjero.

Álvaro Casero, director de la oficina de Sarabia Tax & Legal en Dubái, explica que la circular resolvió el principal obstáculo para los inversores españoles y europeos que combinaban compra de vivienda con residencia. Pero avisa de una letra pequeña: el valor que cuenta es el de la tasación del DLD, no el precio escrito en el contrato de compraventa.

Los rechazos no han desaparecido del todo

La flexibilización financiera no ha ido acompañada de menos control documental. El banco que concede la hipoteca debe emitir un certificado de no objeción con una fórmula muy concreta, y muchos rechazos siguen produciéndose por errores en ese papel. Un NOC mal redactado puede tirar por tierra meses de trámites.

Tampoco cambia la situación de los matrimonios: cada cónyuge necesita alcanzar por su cuenta los 2 millones de dirhams en participación propia si quiere una Golden Visa individual. Si solo uno llega al umbral, el otro entra como dependiente, no como cotitular con residencia propia.

Qué significa esto para un comprador español

Para un inversor con capital limitado pero acceso a crédito, la puerta que antes estaba entreabierta ahora se abre del todo. Ya no hace falta reunir 250.000 euros en efectivo como entrada mínima antes de poder aplicar: basta con que el inmueble hipotecado alcance el umbral de valoración, sea cual sea el porcentaje financiado por el banco.

Esto amplía de forma directa el perfil de solicitante. Profesionales con ingresos altos pero liquidez comprometida en otros activos, algo habitual entre autónomos y empresarios españoles, pasan a estar dentro del radar del programa sin tener que malvender otras inversiones para reunir el capital.

Entre los requisitos que sí se mantienen intactos:

  • El inmueble debe estar valorado en 2 millones de AED o más por el DLD
  • La propiedad tiene que situarse en zona freehold, donde los extranjeros pueden tener propiedad plena
  • Es obligatorio un certificado de no objeción (NOC) del banco que financia la hipoteca
  • Durante los diez años de vigencia, el DLD mantiene una carga sobre el inmueble que impide venderlo libremente

Las trampas que siguen ahí, aunque las reglas hayan cambiado

Uno de los errores más frecuentes es confundir el precio de compra con la valoración del DLD. Un comprador que pagó 2,3 millones de dirhams puede no calificar si la tasación actual del organismo es de 1,9 millones; y, al revés, alguien que compró más barato puede calificar hoy si el mercado ha revalorizado su activo por encima del umbral.

También sorprende a muchos inversores el bloqueo sobre la reventa. Mientras la Golden Visa siga activa, el DLD inscribe una carga sobre el inmueble que impide venderlo sin sustituirlo previamente por otro activo que cumpla el mismo requisito. No es un visado pensado para quien quiere rotar cartera con rapidez, sino para quien planea quedarse.

Lo que viene: más solicitudes, más competencia por el suelo

El cambio llega en un momento en que Dubái necesita seguir vendiendo proyectos sobre plano para sostener el ritmo de construcción previsto hasta 2028. Es previsible que la demanda en el tramo de 2 a 3 millones de dirhams se intensifique, y con ella, cierta presión al alza en los precios de esa franja concreta del mercado.

Para quien ya tenía un ojo puesto en Dubái, el consejo de los asesores es sencillo: verificar la tasación oficial del DLD antes de firmar nada, y no fiarse únicamente del precio que figura en el contrato. Las reglas se han vuelto más generosas, pero el margen de error en la letra pequeña sigue siendo el mismo de siempre.

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