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Los 3 resorts familiares en Bali que toda familia expatriada en Dubái debería conocer

Junio en Dubái. Los termómetros ya rozan los 45 grados, la humedad te pega la ropa al cuerpo apenas pisas la calle y los niños están a punto de terminar el cole. Lo que necesitas no es otro plan de piscina en el mall: necesitas Bali, el antídoto natural que las familias expatriadas de los Emiratos hemos convertido en nuestra escapada estrella.

Y no es para menos: vuelo directo desde Dubái en apenas nueve horas, un paraíso de arrozales y playas que se siente a años luz del aire acondicionado constante, y una cultura que recibe a los niños con los brazos abiertos. Te comparto los tres resorts que más han entusiasmado a las familias hispanohablantes con las que hablo, para que sepas cuál encaja mejor con los tuyos.

LO ESENCIAL

  • Vuelo: directo desde Dubái (DXB) a Denpasar (DPS), unas 9 horas, con Emirates o Flydubai. Prepara entre 2.500 y 4.000 dírhams ida y vuelta por persona en temporada media.
  • Mejor época: de abril a octubre es la temporada seca. El verano emiratí es perfecto: aquí calor, allí brisa y unos agradables 27-30 °C.
  • Presupuesto total para una familia de 4: una semana en un resort medio con extras puede rondar los 15.000-25.000 dírhams (unos 3.800-6.400 euros), vuelos aparte.
  • Documentación: para ciudadanos de países hispanohablantes, Bali ofrece visado a la llegada (VoA) de 30 días ampliable. Los detalles, paso a paso, en nuestra guía de visados de Valeria.

Por qué las familias de Dubái se han enamorado de Bali

El vuelo de 9 horas con Emirates se hace corto cuando piensas que al otro lado te esperan 30 grados suaves en lugar de los 45 del Golfo. Desde que aterrizas en Denpasar, el verde de los arrozales y el olor a incienso te recuerdan que has salido de la burbuja del aire acondicionado. Las familias expatriadas lo agradecen: aquí los niños corren descalzos por la hierba, algo que en Dubái apenas ves fuera de los parques temáticos.

A diferencia de otras escapadas asiáticas, Bali no exige un presupuesto desorbitado una vez allí. Comer en un warung local te cuesta menos de 10 dírhams por persona, y los traslados en coche con conductor se contratan por unos 300 dírhams al día. Solo necesitas elegir bien el resort, y yo te traigo tres que cumplen lo que prometen.

Anantara Ubud: el refugio en la selva que desconecta a todos

Anantara Ubud Bali Resort abrió a finales de 2024 y ya se ha convertido en el secreto mejor guardado de las familias que buscan paz. Las villas con piscina privada de 168 metros cuadrados y vistas a la selva arrancan en 5.400 dírhams la noche (unos 1.380 euros), un precio que incluye el desayuno bufé en Kirana, uno de sus cinco restaurantes. ¿Lo mejor? El club infantil, donde los pequeños hacen manualidades, juegos y arte mientras tú te das un masaje balinés en pareja.

La propiedad está a 30 minutos en coche del bullicio de Ubud, pero el servicio de minibús gratuito te lleva al mercado y a los templos. No hay que perderse el ritual Sandikala, una ceremonia al atardecer en el santuario hindú del resort, que te sumerge en la espiritualidad balinesa sin moverte. Para los más aventureros, el personal puede organizar una ceremonia de purificación Melukat en un templo milenario: una experiencia que los españoles y latinos valoráis especialmente por su autenticidad.

viajar desde Dubái

Sofitel Nusa Dua: el club infantil que tus hijos no querrán dejar

Sofitel Bali Nusa Dua Beach Resort es un imán para familias. El club infantil ofrece jardinería, animación, bisutería, pintura, cocina… tanto que cada día convencer a tu hijo para que salga se vuelve misión imposible. Las dos horas diarias de supervisión gratuita te regalan tiempo para un masaje profundo en cabañas junto al mar o para perderos por los jardines del resort, que son inmensos.

Las habitaciones Luxury con acceso directo a una piscina que serpentea más de 100 metros empiezan en 1.450 dírhams por noche (aproximadamente 370 euros). El desayuno en Kwee Zeen y la cena italiana de Cucina merecen cada caloría. Y si reservas una cena picnic al atardecer en la playa de Nusa Dua, te prometo que la postal de una puesta de sol con tabla de quesos y barbacoa justo al lado del mar te quitará todo el estrés del calendario escolar de Dubái.

Umana Bali: villas de vértigo y un océano que no se puede ignorar

Umana Bali, de la colección LXR de Hilton, es puro lujo familiar. La villa más modesta tiene 403 metros cuadrados y piscina infinita privada desde 2.900 dírhams la noche (unos 740 euros). Si vas con dos niños, la villa de dos dormitorios con 562 metros cuadrados y vistas al acantilado (desde 5.100 dírhams) es el sueño de cualquier adolescente que necesite su propio espacio.

El club infantil es enorme, con juguetes, manualidades y un tobogán que hace amigos en minutos. Mientras, tú puedes elegir entre un masaje en el Lohma Spa o un baño en la piscina infinita del beach club Uma, a un corto trayecto en coche desde el resort. El restaurante del beach club, con el océano Índico a tus pies, sirve tacos de Wagyu y calamares fritos que harían vibrar a cualquier paladar acostumbrado a la oferta gastronómica de Dubái.

Cuando tus hijos te piden volver al club infantil en lugar de a la playa, sabes que has acertado con el resort.

Lo que nadie te cuenta sobre volar a Bali con niños desde Emiratos

Por experiencia de la comunidad hispanohablante, el trayecto no es el más duro que harás. Comparado con las 15 horas hasta Latinoamérica, volar a Bali es casi un descanso. La clave está en elegir un vuelo nocturno de Emirates: los niños duermen la mayor parte y aterrizas a mediodía en Bali, listos para empezar las vacaciones sin jet lag extremo.

Un detalle que sorprende: los balineses adoran a los niños y los resorts los miman más que en muchos hoteles españoles o mexicanos. No esperes que te miren mal si tu pequeño llora en el restaurante; es más probable que una camarera aparezca con un dibujo para distraerlo. Y ten en cuenta que que los vuelos se llenan rápido en temporada de verano emiratí, así que reserva con tres meses de antelación si no quieres pagar una fortuna.

Volver a Dubái después de una semana en Bali te deja una sensación agridulce: aprecias el orden y la limpieza, pero echas de menos el verde y la calidez humana que rodea cada rincón de la isla. Es justo ese contraste el que hace que las familias hispanas repitan año tras año.

Para que no te pille por sorpresa

  • Lo más importante: el vuelo es directo y dura nueve horas. Lleva ropa cómoda, snacks y carga de entretenimiento en la tablet; los aviones de Emirates son generosos en pantallas, pero siempre viene bien un plan B.
  • El error más común: no llevar suficiente repelente de mosquitos y protección solar de factor 50. Bali es tropical y los niños se queman incluso en días nublados.
  • Te recomiendo: reservar al menos un par de meses antes los traslados privados desde el aeropuerto a través del propio resort; te olvidas de regatear y el conductor te espera con un cartelito.
  • Para sonar local: ‘Selamat pagi’ (se pronuncia ‘selámat paji’), significa ‘buenos días’. Si lo dices con una sonrisa, te devuelven el doble.

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