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Gregoire Berger abre Solenn, su primer restaurante en Abu Dabi: la lasaña de wagyu que se agota

Hay un restaurante en Abu Dabi donde la lasaña de wagyu se agota antes de que te sientes. Se llama Solenn, es la primera incursión de Gregoire Berger en la capital y tiene poco que ver con la alta cocina que le hizo famoso en Dubái.

Abrió en agosto de este año en The Arcades, el paseo comercial y gastronómico de Al Khail Square, a un paso del Abu Dhabi Equestrian Club. El local mira al hipódromo a través de ventanales altos y arcos, y desde las mesas junto a la ventana se ve el ir y venir del recinto. Es, según la reseña de The National —hecha por invitación del restaurante—, la primera aventura del chef en la capital después de años en algunos de los locales más premiados de Dubái.

Lo que Berger ha montado frente al hipódromo

Cuando un cocinero lleva años firmando alta cocina, lo lógico sería repetir la fórmula. Berger ha hecho justo lo contrario. Solenn es cocina mediterránea relajada, sin mantel ni ceremonia: sofás de colores, paredes color terracota, mesas de rosa pálido y arcos de ventanal que dan al recinto ecuestre. Él mismo lo resume como una primavera en el sur de Francia, con música agradable fuera y aroma a limoneros.

No es un sitio para una cena rápida. La idea de Solenn es el almuerzo largo, esa sobremesa que en España damos por hecha y que aquí, con el calor apretando fuera, se convierte casi en refugio. Según la reseña, un viernes por la noche el local estaba sorprendentemente tranquilo, lo justo para elegir mesa sin agobios mientras en el paseo la gente iba y venía.

Qué pedir (y qué no) en Solenn

La carta cubre todo el día, del desayuno a la cena: huevos, bocadillos, filo horneado al momento, bowls, bollería y manakish, esa masa plana levantina que se come a cualquier hora. También hay platos para compartir, como la burrata ‘Puglia’ (95 dírhams), una ilusión de tomate hecha con chocolate blanco y manteca de cacao que esconde dentro una ensalada de tomate y burrata local. Curiosa, cremosa y con un punto dulce que desconcierta y engancha a partes iguales.

En Abu Dabi hay que aprender a comer sin prisa: el aire acondicionado y una mesa junto al ventanal hacen milagros con el calor de la calle.

Cuánto cuesta comer aquí de verdad

El plato que se ha ganado fama es la lasaña de trufa y wagyu, 85 dírhams (unos 21 euros). El propio restaurante avisa de que se agota con frecuencia, y la reseña la corona como el plato estrella: generosa, por capas, con la carne bien presente en cada bocado y tamaño suficiente para compartir.

No todo brilla igual. La hamburguesa de tuétano y wagyu (160 dírhams) es el punto flojo: la carne es pequeña y no acaba de justificar el precio. Mejor parada salen la lubina entera (220, con dos salsas de miso y curry que le dan juego) y el pollo de corral (135). De postre, el milhojas de caramelo (55), que mezcla baklava con hojaldre crujiente y caramelo de canela, o el noisette velours (65), más chocolatero.

Un menú de tres platos se mueve entre 178 y 547 dírhams (unos 45 a 137 euros), una horquilla amplia según lo que pidas. Para gastar menos están el hummus de lima negra (48 dírhams), la hamburguesa crujiente de pollo (75), o el milhojas (55). En el otro extremo, el carpaccio con vinagreta de trufa (120) y el luxe mango (72). Los mocktails (cócteles sin alcohol) de la casa, el Solenn Passion (39) y el Blanc Lychee (38), refrescan de verdad después del calor de la calle.

Lo que una mesa de habla hispana echa de menos

Llevo años viviendo en los Emiratos y he aprendido a leer estas cartas con otra mirada. Lo primero que nota una familia española o latinoamericana al sentarse en una mesa así es lo normal que es aquí brindar sin alcohol: cócteles sin alcohol, zumos, agua con gas. No pasa nada, y se tarda una comida en acostumbrarse.

Lo segundo es el precio. Pagar 21 euros por una lasaña suena caro comparado con España, y lo es si lo pones frente a un menú del día. Pero junto a un almuerzo de terraza en Madrid o Ciudad de México, con servicio atento, aire acondicionado a 22 grados en pleno octubre y vistas al hipódromo, la cuenta empieza a cuadrar.

Y lo tercero, lo que nadie te cuenta antes de llegar: aquí se come pronto y se cena antes de las diez, así que ese ‘quedamos a las diez y media’ que en España es de lo más normal aquí roza la madrugada. A cambio ganas algo que en casa no siempre tienes: tiempo. Un almuerzo largo, sin que nadie te meta prisa por liberar la mesa.

Cierro con un consejo. Si vas en fin de semana, reserva y pide la lasaña en cuanto te sientes. Si quieres alargar el plan, la web oficial de turismo de Abu Dabi reúne el resto de la escena gastronómica del emirato. Y entre semana aprovecha la mañana: abre a las ocho, mucho antes de que el calor apriete de verdad.

Solenn no es el sitio donde celebrar un hito ni donde impresionar a nadie con una cuenta récord. Es el lugar donde sentarte dos horas, pedir la lasaña antes de que se acabe y dejar que el ventanal y el aire acondicionado hagan el resto. Abre de lunes a jueves de 8.00 a 22.00 y de viernes a domingo hasta medianoche, y las reservas se hacen en el 54 328 9899.

Para que no te pille por sorpresa

  • Lo más importante: Solenn está en The Arcades, en Al Khail Square, frente al Abu Dhabi Equestrian Club, y abre de lunes a jueves de 8.00 a 22.00 y de viernes a domingo hasta medianoche.
  • El error más común: llegar a cenar a las diez y media pensando que en Abu Dabi se cena tarde como en España; aquí la cocina recoge mucho antes.
  • Te recomiendo: pedir la lasaña de trufa y wagyu para compartir y reservar antes en el 54 328 9899, porque se agota.
  • Para sonar local: ‘yalla’ (venga, vamos), la palabra que oirás mil veces al día para meter prisa o ponerse en marcha.

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