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Once exposiciones UAE imprescindibles este otoño: Abu Dabi, Dubái y Sharjah

Cada otoño, los Emiratos se convierten en un circuito de exposiciones UAE difícil de igualar. Entre Abu Dabi, Dubái y Sharjah hay once citas abiertas ahora mismo que merecen una tarde, un fin de semana o una escapada en coche.

El otoño es cuando por fin apetece salir de casa

No te voy a engañar: después de un verano que se estira hasta bien entrado septiembre, el primer día que puedes caminar por la calle a las seis de la tarde sin derretirte es casi un acontecimiento. Y coincide, más o menos, con el arranque de la temporada de arte. Las galerías y los museos de Abu Dabi, Dubái y Sharjah ya han desplegado su programación de otoño, y la oferta es lo bastante amplia como para encontrar algo aunque el arte contemporáneo no sea lo tuyo.

Aquí las cosas funcionan diferente y eso tiene su encanto: la mayoría de las galerías abre sus puertas sin taquilla, sin colas y sin ese runrún de museo masificado que conocemos de Madrid o de Ciudad de México. Lo normal es entrar, mirar con calma y volver otro día. Eso sí, conviene mirar los horarios de cada espacio, porque varían mucho de una galería a otra y algunas cierran un día entre semana.

Qué ver en Abu Dabi (y hasta cuándo)

arte Abu Dabi

Empiezo por la capital, que es donde hay más concentración. En Rizq Art Initiative está Unseen Script, comisariada por Meena Vari, con obra de diez artistas que exploran los patrones que repetimos sin darnos cuenta: el mismo trayecto, el mismo objeto de casa, el mismo gesto. Entre los nombres hay uno que a quienes hablamos español nos hace sonreír, el de Ana Escobar Saavedra, que convierte conchas de mar en ensamblajes delicadísimos. Hasta el 28 de octubre.

La cita estrella, sin embargo, es Revelation, en 421 Arts Campus. Es la primera individual institucional del artista emiratí Juma Al Haj y funciona como un recorrido físico por la duda y la reflexión. Termina en Hijr, un espacio a oscuras, con alfombra y una fuente de agua, donde te invitan a descalzarte y sentarte un rato. Yo he visto salir de ahí a gente con otra cara. Hasta el 10 de enero de 2027.

También en Abu Dabi, el Bassam Freiha Art Foundation celebra el centenario del pintor libanés Paul Guiragossian con 100 Years of Art, una revisión de su figura y de su influencia en el arte moderno árabe que arranca el 17 de octubre y se queda hasta el 17 de enero de 2027.

Aquí se planifica todo, pero el mejor plan cultural sigue siendo el que no tiene prisa.

Y en Iris Projects, Eman Al Hashemi presenta The Horizon We Inherit, su primera individual, con cerámica, grabado y técnica mixta para hablar de algo que nos toca de cerca a quienes vivimos aquí: cómo las ciudades cambian bajo nuestros pies y qué queda cuando un lugar solo sobrevive en fotos y rutas repetidas. Hasta el 26 de noviembre.

Si vas con niños, apunta A Board Game Adventure en el Louvre Abu Dabi: el museo se convierte en un tablero gigante y recorre juegos milenarios —ajedrez, mancala, ludo, carrom— con piezas originales cedidas por museos internacionales, dados de seis caras y uno de los antecesores más antiguos del ludo. Hasta el 25 de abril de 2027.

Dubái: el plan que sale casi gratis

En Dubái, buena parte de la escena se concentra en Alserkal Avenue, el distrito de galerías que nació en unos almacenes de Al Quoz y hoy es el sitio donde los viernes por la mañana se ve medio Dubái creativo. Allí está Taking Form, la quinta individual de Rana Begum en The Third Line, con tapices de lana colgados del techo que cambian de tono según te mueves por la sala. Hasta el 10 de noviembre.

A dos pasos, Leila Heller Gallery dedica dos muestras a la identidad emiratí. En Between Land and Sea, Azza Al Qubaisi conecta desierto y costa con memoria y lugar, desde la joyería íntima hasta la obra pública de gran formato. En Between a Fold and a Memory, Karima Al Shomely trabaja con la ropa, los tejidos y los objetos de las mujeres emiratíes, incluido el burqa tradicional —la pieza que cubre el rostro de algunas mujeres mayores del Golfo—, para hablar de trabajo, cambio social y saber que pasa de madres a hijas. Ambas hasta el 10 de noviembre.

Un poco más allá, Efie Gallery trae a la keniana Maggie Otieno con Sojourner: The Difference is the Same, donde durmientes de tren de 150 años se convierten en esculturas sobre la memoria y el tránsito. Hasta el 13 de noviembre.

Y muy cerca, en Ishara Art Foundation, The Sky Held It, The Earth Remembered reúne a tres artistas de Pakistán, India y Bangladesh que leen el paisaje como un archivo: ríos desplazados, manchas solares bordadas en seda y quince años de transformación en un barrio de Daca. Hasta el 15 de diciembre.

Sharjah, la que casi nadie se apunta

Y luego está Sharjah, que se queda fuera de los planes por pura pereza: está a unos cuarenta minutos en coche del centro de Dubái y casi siempre hay menos gente. La Sharjah Art Foundation abre la decimotercera edición de Vantage Point, su plataforma de fotografía, y lo hace con un salto de escala: seis artistas elegidos por convocatoria internacional —Adam Rouhana, Guanyu Xu, Latifa AlBokhari, Luisa Dorr, Maheder Haileselassie y Sathish Kumar— exponen series producidas con el apoyo de la propia fundación. Hasta el 29 de noviembre.

Lo que aprendí llevando a mis hijos a un museo aquí

Te lo digo por experiencia: cuando llegué, pensaba que llevaría a los niños al museo cada fin de semana, igual que hacíamos en España. Tardé un par de meses en entender que aquí el plan funciona al revés. Allá un museo es una salida de tres horas con merienda y paseo; aquí, en verano, es una hora con aire acondicionado, y en cuanto llega el otoño se convierte en plan de mañana entera.

Lo que me sorprendió cuando llegué fue otra cosa: en casi ninguna de estas galerías de arte contemporáneo se paga entrada. No hay taquilla, no hay cola, no hay esa sensación de tener que aprovechar el ticket. Eso cambia por completo la relación con el arte, sobre todo si vas con niños que se cansan a los veinte minutos. Entras, ves tres obras y te vas. Y vuelves la semana siguiente, cosa que en un museo grande no te puedes permitir.

Ahora, la parte incómoda: en la mayoría de los espacios el material de sala está en inglés y en árabe, así que si tu inglés es de supervivencia vas a mirar mucho y entender regular. Al principio desanima. Lo que me salvó fue la comunidad hispanohablante: en los grupos de madres en español de Dubái se organizan quedadas culturales casi cada mes, y siempre hay alguien que traduce, que explica y que luego se toma un café contigo. Pregunta en el colegio de tus hijos. Funciona de verdad.

Así que mi consejo es sencillo: elige una, no las once. Quédate con Abu Dabi si tienes un sábado entero, con Alserkal si solo te queda una tarde suelta, y guarda Sharjah para cuando el termómetro baje de los treinta y cinco. Lleva agua, calzado cómodo y, si entras en Hijr, deja el móvil en el bolso. Es lo único que te van a pedir.

Para que no te pille por sorpresa

  • Lo más importante: muchas de estas galerías no cobran entrada y casi ninguna tiene cola, pero los horarios cambian mucho entre espacios; comprueba la web antes de salir de casa, sobre todo en fin de semana.
  • El error más común: intentar verlo todo en un mismo día. Entre Abu Dabi, Dubái y Sharjah hay más de una hora de coche; elegir una zona por salida te ahorra el atasco y el agotamiento.
  • Te recomiendo: la agenda de Alserkal Avenue y la web de la Sharjah Art Foundation, que se actualizan cada semana con horarios, charlas y aperturas.
  • Para sonar local: ‘Yalla, vamos’ (venga, vamos ya; expresión árabe coloquial que oirás a todas horas en Emiratos).

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