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Abu Dabi acelera su gran distrito cultural: los museos que transforman la capital

Los museos de Abu Dabi han dejado de ser un folleto y ya ocupan una isla entera. Saadiyat ya no es un render: es un barrio donde puedes pasar la mañana entre un Louvre, un museo nacional y una instalación de luz que hipnotiza a los niños. Te cuento qué hay abierto, qué llega en diciembre y qué significa todo esto para quien vive aquí con familia.

Saadiyat: la isla donde Abu Dabi decidió ponerlo casi todo

La historia arranca en 2005, cuando el entonces príncipe heredero —hoy emir— Mohamed bin Zayed Al Nahyan decidió convertir una isla desierta de 27 kilómetros cuadrados en una ciudad pensada para unas 150.000 personas y 220.000 trabajadores. Dentro de ese plan había un trozo de 2,4 kilómetros cuadrados reservado a la cultura. Ese trozo es hoy el distrito cultural de Abu Dabi, el mismo que sus responsables presentan como el más ambicioso del mundo.

Para llenarlo, el Departamento de Cultura y Turismo llamó a cuatro nombres mayores: Jean Nouvel, Frank Gehry, Tadao Ando y Zaha Hadid. El Louvre Abu Dhabi, de Nouvel, abrió a finales de 2017, con años de retraso sobre el calendario inicial. Los demás se han ido cayendo o estirando a ritmos distintos: el museo marítimo de Ando nunca se construyó, el centro de artes escénicas de Hadid sigue esperando y el Guggenheim de Gehry acumuló más grúas que salas durante una década. Fuera, algunos críticos hablaron de colonialismo cultural; aquí, el asesor diplomático Anwar Gargash lo llamó ‘los pilares de nuestro renacimiento’.

Lo que ya puedes visitar hoy (y lo que llega en diciembre)

distrito cultural Abu Dabi

En 2023 se sumó la Casa de la Familia Abrahámica, del arquitecto ghanés-británico David Adjaye: tres cubos idénticos —iglesia, mezquita y sinagoga— sobre una base común que funciona como vestíbulo. Se ha convertido en una de las visitas más recomendadas para entender cómo se cuenta aquí la convivencia entre religiones.

Después llegaron dos aperturas más, ambas en 2025. La primera, ‘Phenomena’, del colectivo japonés teamLab, es un laberinto sin ventanas de arte digital inmersivo donde la luz responde a quien camina. La segunda es el Museo de Historia Natural, firmado por el estudio holandés Mecanoo, que exhibe 2.600 piezas, entre ellas los huesos de ‘Lucy’, prestados por Etiopía, y un esqueleto de Tyrannosaurus rex comprado por 31,8 millones de dólares.

La joya de la corona, eso sí, es el Museo Nacional Zayed, obra tardía de Norman Foster. Cinco torres de refrigeración de entre 83 y 123 metros, con forma de alas de halcón, emergen de un edificio que se curva como una duna. Dentro se camina en fresco, entre hormigón y claraboyas, y hay hasta la reconstrucción de un barco comercial de hace 4.000 años.

Hay ciudades que construyen museos para los turistas; Abu Dabi los construye para que sus hijos crezcan sabiendo que el arte también se vive en árabe.

Lo que se siente al cruzar el Louvre un miércoles por la mañana

Te lo digo por experiencia: la primera vez que entré al Louvre Abu Dhabi no fui a ver cuadros. Fui a comprobar si era verdad eso de la ‘lluvia de luz’ de la cúpula, ese juego de sombras que Nouvel dibuja con miles de estrellas de metal. Lo es. Y verlo con dos niños corriendo debajo, en manga corta, con cuarenta grados al otro lado del cristal, es una de esas imágenes que se quedan.

Aquí viene el matiz que nadie cuenta. Saadiyat todavía se siente, en partes, como una obra en marcha: solares vacíos, vallas, distancias enormes entre un museo y otro y una dependencia total del coche o del taxi. Un español o un mexicano acostumbrado a encadenar museos caminando —del Prado al Reina Sofía, del Bellas Artes al Tamayo— descubre que aquí se visita por bloques y con aire acondicionado.

El otro detalle es el gasto. Un plan de museos en familia no sale barato si no eliges bien, así que lo que hacemos los que vivimos aquí es escoger uno por salida y aprovechar las actividades gratuitas que organizan las fundaciones. La comunidad hispanohablante de Abu Dabi, más grande de lo que parece, se cita mucho en torno a esta programación: talleres, conciertos, un café después de la exposición. Es una forma silenciosa de sentirse menos lejos.

El Guggenheim que por fin tiene fecha (y los que siguen esperando)

Ya hay fecha para la escultura de Frank Gehry: el Guggenheim Abu Dhabi abre el 11 de diciembre. Será el mayor de la familia Guggenheim, con 28 salas, 12.000 metros cuadrados de exposición y 80.000 de superficie total. Su directora, Stephanie Rosenthal, ha confirmado el discurso: arte de la región Menasa —de África del Norte a Asia del Sur— desde 1960, con mil obras de 429 artistas de más de 70 países, más piezas de la posguerra occidental firmadas por Rothko, Pollock o Warhol.

No todo es certeza. El centro de artes escénicas de Zaha Hadid y el museo marítimo de Tadao Ando siguen sin fecha, y el propio Ando vio cómo su proyecto emiratí se caía. En Dubái, su Museo de Arte —que flotará sobre el Khor Dubái a partir de 2029— está anunciado, pero sin confirmación firme. Aquí las maquetas vuelan y los calendarios se estiran; es parte del carácter de la zona.

Conviene no perder de vista el contexto. Lo que la prensa internacional describe como una apuesta de futuro se levanta en una región inquieta, y el Guggenheim tiene enfrente un puerto militar estratégico. Nada de esto impide visitar los museos, que funcionan con normalidad, pero explica por qué la ciudad invierte tanto en cultura: el arte también es una forma de decir quién quiere ser Abu Dabi cuando el mapa se mueve.

Si vienes de visita o acabas de llegar, haz lo que hacemos aquí: elige un miércoles por la mañana, huye del mediodía de agosto, reserva en Visit Abu Dhabi y deja margen para un café tranquilo mirando el agua. No hace falta verlo todo. Con un edificio bien visto ya vuelves a casa distinto.

Para que no te pille por sorpresa

  • Lo más importante: el distrito cultural está en la isla de Saadiyat, separada del centro de Abu Dabi, y sin coche propio o taxi moverse entre museos es complicado.
  • El error más común: creer que se ve todo en una tarde y llegar sin entradas reservadas; son edificios enormes y muy separados entre sí.
  • Te recomiendo: la web de Visit Abu Dhabi y el portal del Gobierno para horarios, entradas y actividades gratuitas de cada temporada.
  • Para sonar local: ‘yalla’ (vamos, venga), la palabra que oirás para arrancar cualquier plan.

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