Aprender árabe en Emiratos ha dejado de ser un detalle simpático para convertirse en una pregunta de futuro. Un informe presentado esta semana en Abu Dabi pone cifras a algo que aquí se palpa en cualquier colegio, oficina o cafetería: los jóvenes de la región quieren que su lengua sea la de su identidad y también la de su carrera.
Lo veo cada mañana en la puerta del colegio de mis hijos, con cuarenta grados y una mochila llena de cuadernos en árabe. Y lo escucho en el trabajo, donde el inglés manda pero el yalla (vamos, date prisa) se cuela en todas las frases. Esto no es un debate lejano.
Lo que dicen 4.000 jóvenes árabes sobre su propia lengua
Todo parte del primer libro blanco del Congress of Arabic and Creative Industries, el encuentro que Abu Dabi celebró el pasado 20 de septiembre y que este 2026 alcanza su quinta edición. Para elaborarlo, el Abu Dhabi Arabic Language Centre, Strategy& Middle East e Ipsos preguntaron a más de 4.000 jóvenes de entre 18 y 25 años de diez países de Oriente Próximo y el norte de África. El informe, titulado ‘From Roots to Relevance’, concluye que esta generación no quiere elegir entre tradición y modernidad.
Los números lo dejan claro. El 91 por ciento usa el árabe en casa y el 76 por ciento dice que es lo que le conecta con sus raíces. Al cruzar la puerta del aula o de la oficina, la foto cambia: el árabe baja al 64 por ciento en la escuela, la universidad y el trabajo, y al 60 por ciento en el aprendizaje online. El inglés, mientras, sube del 7 por ciento en casa al 33 por ciento en el ámbito académico y laboral.
Un 74 por ciento pide que la lengua evolucione para acompañar su forma de aprender y crear. ‘Los jóvenes no están dando la espalda al árabe; piden que avance con ellos y que esté presente allí donde estudian, trabajan y construyen su futuro’, resume el doctor Ali Bin Tamim, presidente del Abu Dhabi Arabic Language Centre. El árabe no se apaga: se queda fuera de las habitaciones donde se decide el futuro.
Una lengua no se pierde cuando dejas de hablarla en casa, sino cuando deja de servirte para trabajar, crear o discutir con el mundo.
Por qué el árabe se queda fuera de la oficina y de internet

Cuando se les pregunta dónde invertir primero, los jóvenes no dudan: la mitad señala la tecnología y la inteligencia artificial, por delante de las escuelas (42 por ciento), los servicios públicos (39 por ciento) y los medios y el entretenimiento (32 por ciento). Y hay un dato que duele: el árabe está en apenas el 0,6 por ciento de las páginas web del mundo, mientras el 86 por ciento de los jóvenes de 15 a 24 años de la región ya estaba conectado en 2024. Si la inteligencia artificial aprende sobre todo en inglés, el árabe llega tarde a la conversación.
El diagnóstico no es una guerra entre lenguas. ‘La conexión de los jóvenes con el árabe es clara. Lo que está igual de claro es su expectativa de que la lengua les abra las mismas oportunidades que encuentran en inglés’, apunta Nay Abi Ramia, socia de Strategy& Middle East. Y dos cifras lo retratan: el 67 por ciento cree que el contenido en árabe que encuentra se siente anticuado, mientras el 77 por ciento se siente orgulloso al ver su lengua en contextos modernos. El problema no es el cariño. Es la infraestructura.
Lo que esto significa si tus hijos van al colegio en Dubái
Aquí aterriza todo esto para una familia hispanohablante. En la mayoría de los colegios internacionales de Dubái el árabe figura en el currículo desde los primeros cursos, con programas adaptados a quien no lo habla en casa; cada centro explica su enfoque en el buscador de colegios de la KHDA. Mi hijo mayor llegó un día con sus primeras letras árabes y sentí una mezcla rara de orgullo y envidia. Él escribía de derecha a izquierda como si nada. Yo llevaba dos años saludando con un ‘marhaba’ que se me quedaba corto.
Y aquí viene lo que nadie te cuenta. Leer el alfabeto les lleva semanas; hablarlo con soltura, años. En muchos colegios el árabe se aprueba más que se vive: libro, deberes y examen, como en España se estudia el francés. La diferencia es que allí una segunda lengua casi adorna el expediente y aquí es la puerta de entrada a la cultura que te acoge. La mayoría de las familias hispanohablantes que conozco empiezan ilusionadas, se relajan en segundo de primaria y acaban buscando un profesor particular para que el niño no pierda lo aprendido. Yo también lo hice. No te voy a engañar: funciona.
Mi propio árabe es de supervivencia y me sirve más de lo que esperaba. Con inglés vives en Dubái; con árabe te instalas. Aprendí a pedir el precio en el souq (el mercado tradicional, ese laberinto de puestos donde se regatea con una sonrisa), a pedir el pan de siempre en la panadería de abajo y a saludar a la señora que limpia el edificio con las palabras correctas. Nada de eso sale en un examen.
Cómo se aprende de verdad y cuánto se tarda
Para un adulto que llega de cero al idioma árabe, el orden importa más que el método. Primero los saludos y las fórmulas de cortesía, que abren puertas. Después el vocabulario de tu vida concreta —la compra, el colegio, el edificio— y la gramática, al final. Quince minutos al día valen más que tres horas un viernes. Las aplicaciones ayudan con las letras, la gramática, y el vocabulario; el oído y el acento se entrenan en la calle. Y acepta que vas a sonar raro mucho tiempo. También suenan raros los emiratíes que aprenden español.
Si estás en plena mudanza, los trámites de residencia los desarrollamos paso a paso en nuestra guía de visados.
Dentro de unos años, la pregunta del informe no será cultural sino práctica. Si tu hijo crece aquí hablando dos idiomas y estudiando un tercero, ¿por qué iba a dejar el árabe fuera de su vida profesional? Yo no tengo la respuesta. Pero cada tarde, cuando mi hija me corrige la pronunciación con esa cara de superioridad que dan los ocho años, pienso que algo estamos haciendo bien.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: el árabe rara vez te hará falta para sobrevivir, pero es la lengua que convierte una estancia en una vida: figura como asignatura en el colegio de tus hijos y en la calle abre puertas que el inglés no abre.
- El error más común: apuntarse a un curso intensivo de gramática recién llegado y abandonar al mes. Empieza por los saludos y por frases que uses de verdad cada día.
- Te recomiendo: el buscador de colegios de la KHDA para ver cómo se imparte el árabe en cada centro, y el informe ‘From Roots to Relevance’ del Abu Dhabi Arabic Language Centre si quieres leer los datos completos.
- Para sonar local: ‘in sha Allah’ (si Dios quiere; sirve para casi todo, también para decir ‘ya veremos’) y ‘yalla’ (vamos, date prisa).

