jueves, enero 8, 2026

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Qasr Al Sarab: el resort en el Empty Quarter donde se rodó Dune y su exclusividad turística de invierno

A 90 minutos de Abu Dabi, en el corazón del desierto más extenso del mundo, un resort emerge como una fortaleza dorada. El Qasr Al Sarab by Anantara se alza en medio del Empty Quarter, un océano de arena de 650.000 kilómetros cuadrados que cruza Arabia Saudita, Yemen, Omán y Emiratos. Sus murallas y torres evocan palacios árabes centenarios, pero dentro late tecnología y confort de cinco estrellas.

Este complejo alcanzó fama internacional cuando sirvió de base para rodar ambas películas de Dune. Por ello, el director Denis Villeneuve y su equipo eligieron estas dunas para dar vida al planeta Arrakis. Durante casi un mes, actores y técnicos convirtieron el resort en su hogar mientras filmaban en la inmensidad del Rub al-Jali.

Base cinematográfica en el planeta Arrakis

El Empty Quarter es el desierto de arena continuo más grande del planeta. Para la producción de Dune: Part Two, este escenario resultó perfecto por sus dunas infinitas y paisajes vírgenes. Sin embargo, la logística fue monumental.

Durante 27 días de rodaje, todo el elenco junto a 300 técnicos locales, 250 internacionales y 500 extras se alojaron en el Qasr Al Sarab. Además, el director de fotografía Greig Fraser aprovechó la luz natural del amanecer y el ocaso para capturar las escenas más épicas. La primera película utilizó este escenario durante cinco días en 2019, pero la secuela multiplicó la presencia del equipo en la región.

El rodaje transformó temporalmente el resort en una ciudad de producción cinematográfica. De este modo, el complejo demostró su capacidad para albergar operaciones de gran escala en mitad del desierto más hostil del mundo.

Lujo palaciego entre las dunas doradas

El resort cuenta con infraestructura diseñada para el confort extremo. Por otro lado, cada alojamiento ofrece vistas panorámicas a las dunas de color fuego que rodean el complejo. La arquitectura evoca palacios árabes tradicionales con materiales locales y diseño contemporáneo.

Las instalaciones incluyen estos elementos distintivos:

  • 140 habitaciones y 14 suites con decoración árabe de lujo
  • 51 villas con piscina privada aisladas del edificio principal
  • Pabellón Real separado con servicio personalizado de anfitrión
  • Spa con tratamientos de hammam marroquí y rosa del desierto
  • Restaurantes con experiencias gastronómicas bajo las estrellas

Las villas más exclusivas están ubicadas separadas del edificio central. Además, ofrecen privacidad total con piscinas individuales y terrazas orientadas hacia el desierto. Los huéspedes pueden organizar cenas privadas entre las dunas o disfrutar de paseos en camello al amanecer.

Temporada invernal ideal para el desierto

Entre noviembre y marzo, el Empty Quarter experimenta condiciones climáticas óptimas para el turismo. Las temperaturas diurnas oscilan entre 20°C y 28°C, muy alejadas de los 50°C del verano. Por ello, este período convierte al Qasr Al Sarab en destino premium para quienes buscan experimentar el desierto sin calor extremo.

El clima hiperárido de la región apenas registra 25 litros anuales de precipitación. Sin embargo, esto garantiza cielos despejados prácticamente todo el año. Las noches frescas permiten actividades al aire libre como observación astronómica sin contaminación lumínica.

La carretera de acceso al resort se extiende 12 kilómetros entre dunas doradas antes de llegar al complejo. Además, el trayecto ofrece vistas espectaculares desde el primer momento. El contraste entre lujo y aridez absoluta crea una experiencia sensorial única que combina aventura genuina con confort de alto nivel.

Aislamiento total en el Cuadrante Vacío

El Qasr Al Sarab se encuentra en el oasis de Fawa, cerca de la frontera sur de Emiratos Árabes. Esta zona es tan inhóspita que ni los beduinos se aventuraban a explorarla históricamente. De hecho, las primeras exploraciones occidentales documentadas ocurrieron en 1931 y 1932, cuando Bertram Thomas y St John Philby cartografiaron parcialmente la región.

El nombre del complejo significa «Palacio de los Espejismos» en árabe. Por otro lado, hace referencia al fenómeno óptico común cuando el calor crea ilusiones visuales en el horizonte. Geológicamente, el Rub al-Jali es una de las regiones más ricas en petróleo del mundo, con centros como Shaybah operando entre las arenas.

Hoy en día, el resort representa uno de los pocos puntos de acceso controlado a este territorio extremo. El aislamiento completo, sin otras construcciones en kilómetros a la redonda, lo convierte en refugio para quienes buscan desconexión total en un entorno de lujo extremo.

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