El Dubai Desert Classic vuelve a tener a Rory McIlroy en su cartel y eso, en Dubái, es casi una fiesta local. El norirlandés ha confirmado que en enero estará en el Emirates Golf Club buscando su quinto trofeo Dallah.
No es un anuncio menor. Significa que el jugador más reconocible del circuito sigue eligiendo este rincón del Golfo para arrancar el año, y que quienes vivimos aquí podemos verlo sin coger un avión. Con el calendario que se gasta, eso es un pequeño lujo.
Qué significa que McIlroy vuelva (y por qué nadie debería darlo por hecho)
La confirmación llegó este lunes, aunque la decisión se venía cocinando desde el verano, según cuentan desde la organización a The National. McIlroy volverá al Emirates Golf Club en enero para pelear por su quinto trofeo Dallah, esa jarra con asas que se entrega al campeón y que él ya ha levantado cuatro veces.
A sus 37 años, el norirlandés no está de retirada ni mucho menos. Lo que ha dicho es que quiere aligerar el calendario: hablar de 18 o 20 torneos por temporada, con los cuatro grandes, los playoffs de ambos circuitos y las citas obligadas en Estados Unidos. Si haces la cuenta, no sale mucho hueco para cruzar el mundo. Y menos para repetir siempre en los mismos sitios.
Por eso Simon Corkill, director del torneo, pide a los aficionados que no se confíen. McIlroy es hoy la cara más reconocible del golf mundial y, con Tiger Woods lejos de su mejor momento, el cartel depende de él más que nunca. ‘Es la leyenda viva del golf’, dice Corkill. Y añade, sin adornos: ‘No va a venir a Dubái todos los años’.
Un torneo no se sostiene en la leyenda de un jugador; se sostiene en la costumbre de volver. Y esa costumbre, en Dubái, se llama enero.
La buena noticia es que, por ahora, enero sigue en su agenda. Y no solo eso: el mes que viene tiene dos citas en Emiratos, con la final del DP World Tour en semanas consecutivas en Abu Dabi y en Jumeirah Golf Estates, aquí en Dubái. Quien quiera verlo en directo tiene margen de sobra.
El Majlis, el campo donde McIlroy ganó su primer título
Hay un detalle que explica por qué este torneo y no otro: fue en el Emirates Golf Club donde McIlroy ganó su primer título en el Tour. De ahí viene una fidelidad que ya dura casi dos décadas. Y el escenario acompaña, porque el recorrido estrella se llama Majlis, como el majlis: la sala donde se recibe a las visitas, el corazón social de la casa emiratí. El nombre no puede estar mejor puesto.
El club está pegado a Emirates Hills, con el skyline de Dubái Marina recortándose al fondo, y en enero el clima acompaña. Es el mes en el que uno puede pasar ocho horas al aire libre sin arrepentirse. Nada que ver con el agosto que ya conocemos los que vivimos aquí.
La primera vez que pisé el torneo (sin entender nada de golf)
Yo no sabía distinguir un birdie (un golpe por debajo del par) de un bogey (uno por encima) cuando fui a mi primer Desert Classic. Fui por curiosidad, porque me habían dicho que era el plan familiar de enero por excelencia, y me encontré otra cosa: familias con nevera de picnic, niños rodando por la hierba, grupos de expatriados con la camiseta del equipo de su pueblo y un silencio rarísimo que se rompe solo cuando alguien golpea la bola.
En España el golf tiene otro aroma, más de club privado y cuota mensual. Aquí lo que me sorprendió fue justo lo contrario: el torneo se vive como un plan de barrio, se entra con niños y hay gente que no ha cogido un palo en su vida. Eso sí, el silencio se respeta. Cuando un jugador se coloca, nadie tose; aprendí a golpe de mirada de un voluntario.
¿Y lo que cuesta? Pues mucho andar y bastante sol, aunque en enero se lleva bien. El matiz que nadie te cuenta es otro: si vas con la idea de ver a McIlroy de cerca, prepárate para esperar. La gente se acumula en los hoyos finales desde primera hora y verlo pasar dura veinte segundos. Merece la pena igual. Y si el golf te da igual, ve por la atmósfera: es la mejor forma de entender por qué esta ciudad se toma enero como una fiesta.
Si te animas a ir, así funciona la semana
El Emirates Golf Club está a la salida de la Sheikh Zayed Road hacia Emirates Hills, así que lo más cómodo es el coche o el taxi. En metro te bajas en la zona de Internet City y cubres el último tramo en coche; la nol card (la tarjeta recargable del transporte público) te sirve para todo el día. Y ojo con el salik, el peaje automático que cobra sin barreras cada vez que pasas bajo sus arcos y que, si alquilas coche, luego te aparece en la factura.
Las fechas exactas y la venta de entradas se confirman en el calendario oficial del DP World Tour, así que toca estar atento en las próximas semanas. Lo que sí puedes ir mirando es el resto del plan: la agenda de Visit Dubai suele llenarse en enero de conciertos, mercadillos al aire libre y cenas en la playa. Un aviso práctico: si vienes solo por el torneo, mira bien el mapa antes de reservar hotel, porque hay alojamientos a veinte minutos andando y otros a veinte minutos en coche con el tráfico de la Sheikh Zayed.
Dentro de unos años, cuando McIlroy ya no aparezca cada enero por aquí, nos acordaremos de esta época. De haber tenido a uno de los grandes de su generación a veinte minutos de casa, jugando en un campo que se llama como la sala donde los emiratíes reciben a sus invitados. Y de haber dicho ‘ya iré el año que viene’. Ve este año.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: el Emirates Golf Club es el campo más antiguo de la región y enero es el único mes del año en el que apetece pasar el día entero al aire libre. Si vas a un solo evento deportivo en Dubái, que sea este.
- El error más común: llegar convencido de que verás a McIlroy a dos metros. Los hoyos finales se llenan desde primera hora; camina con el grupo por los primeros hoyos y lo verás mucho mejor.
- Te recomiendo: la app del DP World Tour para consultar los horarios de salida y el metro de la línea roja hasta Internet City, con un taxi corto hasta la entrada del club.
- Para sonar local: ‘Yalla, yalla’ (vamos, vamos), lo que oirás cada vez que la multitud arranca a caminar hacia el hoyo siguiente.

