La Bienal de Arte Público de Abu Dabi vuelve con 21 artistas, arte gratis y una pregunta: qué es casa. Arranca en Al Ain el 23 de octubre y en Abu Dabi el 15 de noviembre, y se queda hasta el 15 de febrero de 2027. Las piezas viven en espacios públicos, así que se ven caminando.
Una bienal para pasear, no para hacer cola
Esto no es una feria metida en un pabellón con aire acondicionado y audioguía. La segunda edición de la Bienal de Arte Público de Abu Dabi saca a la calle obras monumentales, interactivas y multisensoriales firmadas por 21 artistas y colectivos de los Emiratos y de fuera. El organizador es el Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dabi, según adelanta The National.
El tema de este año se titula Home: A Glossary for a Communal Sense of Place, algo así como un glosario para entender la casa como un lugar compartido. Lo dirige la comisaria Elvira Dyangani Ose, y la idea de fondo es sencilla: el hogar no es solo el sitio donde duermes, sino la memoria, la comunidad y los encuentros de cada día. Cada artista responde al lugar donde expone, no a una sala blanca.
¿Y qué te vas a encontrar? Piezas de gran formato, algunas pensadas para tocar, escuchar o atravesar, repartidas por paisajes urbanos y espacios culturales. Nada de recorridos ordenados: la exposición se camina y se descubre, y muchas veces te la cruzas sin buscarla. Eso es lo bonito y también lo que más desconcierta al visitante que espera una entrada y un plano.
Las fechas y los sitios donde te la vas a encontrar

Las fechas conviene apuntarlas bien. Al Ain abre el 23 de octubre y Abu Dabi lo hace el 15 de noviembre; ambas programaciones se mantienen hasta el 15 de febrero de 2027. Son cuatro meses largos, así que no hace falta correr el primer fin de semana.
En Abu Dabi las obras se reparten por Mina Zayed, el Souq Al Mina, Hidd Al Saadiyat y el Saadiyat Cultural District, donde ocuparán el parque entre el Museo Nacional Zayed y el Louvre Abu Dhabi. El marco no puede ser más emiratí: un puerto que fue el corazón comercial de la ciudad y que ahora se reinventa como espacio creativo.
Una bienal repartida por la ciudad no te pide prisa: te pide que camines, que mires dos veces y que te dejes sorprender por una esquina.
Al Ain es otro cantar. El programa llegará a varios puntos de la ciudad, pero todavía no se han anunciado los emplazamientos ni qué obra va en cada sitio. Tampoco hay detalles sobre piezas concretas, horarios, entradas ni actividades paralelas. Si te gusta la precisión, toca esperar al anuncio oficial.
Mientras tanto, la web oficial de turismo de Abu Dabi es el sitio donde mirar antes de salir de casa. No te fíes de capturas de pantalla antiguas: aquí los planes cambian de fecha con una facilidad que asombra.
Los nombres que te van a sonar en español
Aquí viene lo que a mí me hizo sonreír al leer la lista. Entre los 21 participantes hay cinco artistas de habla hispana: la española Asunción Molinos Gordo, la también española Elena del Rivero, la argentina Mercedes Azpilicueta, el colombiano Iván Argote, y la mexicana Vica Pacheco. Cinco de veintiuno no está nada mal para una bienal del Golfo.
La representación local también pesa: firman Khalid Al Banna, Roudhah Al Mazrouei y Shama Al Hamed, tres nombres emiratíes de generaciones y lenguajes muy distintos. Y junto a ellos, un plantel internacional que llena páginas: Ibrahim Mahama, Laure Prouvost, Yinka Shonibare, Akram Zaatari, Kapwani Kiwanga, Marinella Senatore, Nari Ward o M’barek Bouhchichi. La lista completa son veintiuno, no te asusto más.
Si sigues el arte contemporáneo en español, esta es una ocasión rara de ver nombres cercanos sin cruzar medio mundo. Cinco miradas hispanohablantes sobre la idea de hogar en un país donde casi todo el mundo vino de fuera: ahí hay materia para pensar y para conversar luego en una terraza.
Qué significa casa cuando vives a 6.000 kilómetros de la tuya
Llevo años en los Emiratos y he perdido la cuenta de las veces que alguien me ha preguntado dónde vivo de verdad. Es una pregunta que se hace mucho aquí, donde media población ha hecho las maletas al menos una vez y donde la palabra casa se llena de matices raros. Cuando leí el tema de esta bienal pensé en mi grupo de WhatsApp de españolas en Dubái, ese que un día sirve para vender una batidora y al siguiente para preguntar qué colegio no tiene lista de espera.
Ahí está la verdad incómoda que nadie te cuenta antes de llegar: tu casa se vuelve portátil y un poco precaria. Vives en pisos impecables que no son tuyos, con contratos anuales, y aprendes a no encariñarte demasiado de una vista porque en doce meses puede tocarte otra. En España uno se muda por necesidad; aquí se muda porque subió el alquiler, porque cambió el trabajo de la pareja o porque el edificio entró en obras.
Y aun así, funciona. La comunidad hispanohablante de Abu Dabi y Dubái es enorme y está muy viva: hay cafés donde se habla español un domingo por la mañana, grupos que organizan iftar (la comida con la que se rompe el ayuno) en Ramadán y una red de favores silenciosa que aparece cuando se te estropea el coche. Esa es mi definición de casa hoy: la gente que responde al teléfono a las once de la noche. La bienal habla justo de eso, y por eso me interesa más de lo que esperaba.
Cómo organizarte la escapada sin achicharrarte
Dos avisos prácticos. El primero: Abu Dabi no se recorre a pie como un centro histórico europeo; los puntos de esta bienal están separados por kilómetros y el coche o el taxi son casi obligatorios. El segundo: en octubre y noviembre el termómetro sigue moviéndose, de forma orientativa, entre los 28 y los 35 grados a mediodía, así que el plan realista es empezar al atardecer y alargar la noche.
Si quieres ver lo de Abu Dabi y lo de Al Ain, cuenta con dos jornadas o con una muy larga: entre las dos ciudades hay unos 150 kilómetros, hora y media de autopista en el mejor de los casos. Al Ain merece más que una parada rápida, es la ciudad oasis, la de los falaj (los canales de riego ancestrales) y el mercado de camellos, y te la contamos con calma en nuestra guía de escapadas a Al Ain.
Para aparcar en la zona del puerto, ten en cuenta que el estacionamiento en Abu Dabi es de pago y se abona con la app Darb. Si vienes desde Dubái, suma también el salik, el peaje automático que te cobra sin barreras cada vez que pasas bajo un pórtico.
Mi consejo de amiga: no intentes verlo todo el primer día ni con el móvil en la mano tachando la lista. Elige un punto, siéntate en un banco del parque de Saadiyat cuando baje el sol y deja que la obra te encuentre. Esa es la única forma de que el arte público haga su trabajo: que deje de ser una exposición y se convierta en parte de tu paseo.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: las piezas ocupan espacios públicos y abiertos, así que se ven caminando y sin taquilla; confirma horarios, sedes y actividades en la web oficial antes de ir.
- El error más común: planear la visita a mediodía pensando en un museo con aire acondicionado. Aquí se sale al atardecer.
- Te recomiendo: el parque entre el Museo Nacional Zayed y el Louvre Abu Dhabi, en Saadiyat, justo cuando cae el sol.
- Para sonar local: ‘yalla‘ (vamos, venga), la palabra que oirás para arrancar cualquier plan.

