Mohamed Faisal Mostafa es el actor emiratí que ha pasado del fútbol profesional a rodar con Hollywood en el set de Dune. Pero lo que de verdad quiere no es brillar en una alfombra roja ajena: quiere abrir camino para que el talento de su país se quede y crezca en casa.
El día que Denis Villeneuve le dijo que era un actor nato
Cuando llegó al rodaje de Dune: Parte Tres, su nombre figuraba en otra categoría: la de especialista, uno más de los que hacen las caídas que los protagonistas no ruedan. Él se sentaba a mirar. Observaba cómo Timothée Chalamet repasaba sus líneas, cómo se movía Zendaya, entre tomas, cómo trataba Jason Momoa al equipo técnico. Lo que veía no le intimidaba: le daba un mapa. ‘Me senté, lo vi todo y me dije: esto no es inalcanzable’, cuenta. Y el director Denis Villeneuve, al saber que también actuaba, empezó a buscarle huecos delante de la cámara.
Al terminar el rodaje se acercó a darle las gracias. Villeneuve le paró: no hacía falta agradecer nada, le dijo, porque era un actor natural y muy talentoso. Cada vez que lo recuerda, Mostafa extiende el brazo para enseñar la piel de gallina. Llevaba casi toda la vida preparándose para ese momento sin saberlo. La primera vez que se puso delante de una cámara tenía seis o siete años: saltaba de una bicicleta en movimiento para su hermano mayor, el director Ali Mostafa.
De portero en Al Ain a las películas de su hermano

Aquel niño siguió ayudando a su hermano durante años. Ali creció como director y Mostafa apareció en City of Life (2009), en From A to B (2014) y con un papel mayor en el thriller postapocalíptico The Worthy (2016). También participó en Al Kameen (2021), la cinta de acción militar emiratí que se convirtió en uno de los mayores éxitos de taquilla del país. Cada año, el día del cumpleaños de su hermano, le llama con la misma frase: ‘mi hermano, mi maestro y mi amigo’.
Pero el cine fue durante mucho tiempo solo una de sus vidas posibles. Mostafa fue portero profesional en Al Ain y Al Wasl hasta que las lesiones graves le cerraron esa puerta. Después trabajó en finanzas y montó una agencia de transformación digital. La actuación cabía en los huecos. Hubo una audición abierta en Londres para el Aladdin de Disney en acción real, la de 2019. No se la dieron. Aun así, algo quedó encendido: se había presentado a una producción que vería el mundo entero.
Encontrar un agente en Reino Unido le costó intentos y rechazos a partes iguales. Hasta que llegó Hijack, el thriller de Apple TV con Idris Elba, y por fin tuvo un papel internacional que preparar: Abdullah, un controlador aéreo de Dubái. El primer día de rodaje se preguntaba si estaría a la altura. Al llegar, los actores veteranos le trataron como a un igual y él aportó detalles de comportamiento emiratí, como la forma de sostener las manos al saludar. Luego vino Khattaf (2024), donde su hermano le dio el papel protagonista. ‘Actuar es convertirse’, dice.
Llegar al set de una superproducción es la parte fácil; lo difícil es decir no a un papel que convierte a los tuyos en el villano.
Los papeles que dice no (y por qué no es solo una postura)
No te voy a engañar: decir no duele. Rechazar un papel de terrorista en una gran producción no es cómodo, sobre todo cuando la actuación es hoy lo único que le pone comida en la mesa. Pero piensa en lo que significa más allá de su carrera. Está dispuesto a hacer de villano; lo que no quiere es que la historia deje al espectador con una razón más para desconfiar de los árabes. Lo lleva al terreno personal: ‘es parte de quien soy’, dice, ‘es cada acción que hago al levantarme’.
Su fe también marca lo que acepta y lo que no. Ha crecido viendo palabras que usa en su vida religiosa asociadas a la violencia en las noticias y en el cine de Occidente. ‘Allahu akbar es el término más bonito’, explica: significa Dios es el más grande, y es el recordatorio diario de que todo forma parte de un plan mayor. Cuando habla de yihad pone un ejemplo sencillo: sostenerle la puerta a alguien. Cualquier acto de servicio, cualquier sacrificio, pequeño o grande, es yihad.
Vivo en Dubái desde hace años y he visto cambiar el ambiente de las salas cuando se estrena una producción local. Antes, ir a ver cine emiratí era cosa de cuatro gatos. Hoy, entre la comunidad hispanohablante —españoles, mexicanos, argentinos, colombianos, venezolanos— hay quien sigue los estrenos del Golfo con verdadera curiosidad. La verdad incómoda es otra: aquí el cine todavía no da de comer a casi nadie. En España o en México hay escuelas, ayudas públicas y sindicatos. En Emiratos, hasta hace poco, no había ni una agencia que representara a un actor local. Mostafa lo sabe de primera mano, y por eso no solo actúa: construye estructura.
El festival vuelve el 8 de diciembre y eso lo cambia casi todo
Hay una fecha que conviene apuntar. El Dubai International Film Festival regresa el 8 de diciembre tras una década sin celebrarse, y con él vuelven a la ciudad los nombres que mueven el dinero: directores, actores e inversores en la misma sala. Ese mismo mes llega a los cines Dune: Parte Tres. Los dos momentos no son casualidad: son la prueba de que Emiratos Árabes Unidos quiere entrar de verdad en el mapa del cine.
Mostafa no se ha quedado esperando. Con apoyo de la Autoridad de Medios Creativos de Abu Dabi ha creado MFM Media en Yas Creative Hub, desde donde ofrece servicios de producción, colocación de producto y gestión de talento emiratí. Su experiencia en finanzas le sirve para sentarse con inversores que entienden de ladrillo y de tecnología, pero no de taquilla. ‘El mayor problema que veo es la financiación’, admite.
En el rodaje de Dune coincidió con Rashed Dawood, luchador de artes marciales mixtas que hacía su primera película como especialista. Quiere repetir, pero para eso hace falta otra producción. Y otra después. No vamos a tener un Dune cada año, dice Mostafa.
Lo que este viaje dice de Dubái (y de nosotros)
Cuando City of Life se estrenó en el DIFF de 2009, Mostafa era el chaval que miraba cómo el sector entero se reunía alrededor del debut de su hermano. Este diciembre volverá con una empresa propia y con una pregunta en la cabeza: si el público de fuera está dispuesto a ver a un emiratí llevando el peso de la historia. Él ya ha empezado. Apúntate el 8 de diciembre; puede que dentro de unos años digas que estuviste en la sala donde empezó todo.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: el Dubai International Film Festival vuelve el 8 de diciembre tras una década sin celebrarse, y Dune: Parte Tres llega a los cines ese mismo mes. Dos citas para entender hacia dónde va el cine en Emiratos.
- El error más común: dar por hecho que en Emiratos no hay cultura cinematográfica propia y no pisar nunca una producción local. Hay talento emiratí, y verlo es una de las mejores formas de entender el país.
- Te recomiendo: apuntar el 8 de diciembre en la agenda y seguir los estrenos que salgan de Abu Dabi en los próximos meses. El festival es la cita donde se ven antes que en ningún sitio.
- Para sonar local: ‘inshallah’ (si Dios quiere). Aquí acompaña cualquier plan futuro, y usarlo bien abre más puertas de las que crees.

