Dubái ha dejado de mirar hacia otro lado con el vapeo barato. Desde el 1 de septiembre de 2026, el Ministerio de Finanzas de los Emiratos Árabes Unidos ha fijado un precio mínimo de referencia de 1 dirham por cada mililitro de líquido para cigarrillos electrónicos, y ya no importa lo que cueste realmente en la tienda: Hacienda calculará el impuesto como si costara eso, o más.
La medida no sube el tipo del impuesto —sigue siendo del 100%, el mismo desde 2019—, pero cambia la base sobre la que se calcula. Y ese matiz técnico es justo lo que hacía que muchos líquidos económicos pagaran menos de lo que deberían. Ese vacío, a partir de ahora, queda sellado.
Dubái, contra el líquido barato
Hasta ahora, un bote de e-líquido que se vendía por debajo del dirham por mililitro tributaba sobre su precio real, por bajo que fuera. Era, en la práctica, la vía más sencilla para esquivar parte de la carga fiscal: cuanto más barato el líquido declarado, menos impuesto pagado. El nuevo decreto rompe esa lógica de raíz.
A partir de ahora, un bote de 60 ml que se venda a 40 dirhams tributará como si costara 60, según ha confirmado el propio ministerio a medios locales. Es decir: la Administración ya no calcula el impuesto sobre lo que dice la etiqueta, sino sobre un suelo fijo que nadie puede perforar, venga de donde venga el producto.
Emiratos Árabes Unidos endurece el marco fiscal del vapeo
En Dubái, la fiscalidad sobre el tabaco y los productos relacionados no es nueva: el impuesto especial del 100% lleva vigente desde 2019, cuando se legalizó por primera vez la venta regulada de cigarrillos electrónicos en el país. Lo que cambia ahora es la forma de aplicarlo, en un movimiento que sigue la lógica fiscal general de los Emiratos Árabes Unidos, un país que combina ausencia de IRPF con una batería creciente de impuestos selectivos sobre bebidas azucaradas, energéticas y tabaco.
El propio ministerio lo explica sin rodeos: la decisión busca «garantizar la aplicación coherente de estándares unificados» entre el tabaco tradicional y los dispositivos electrónicos, y frenar prácticas que reducían artificialmente la base imponible. Lo demás —cigarrillos, shisha, tabaco listo para usar— se queda exactamente igual que estaba.
El impacto real en el precio final
La subida no golpea a todos los líquidos por igual. Los líquidos premium, que ya se vendían por encima del dirham por mililitro, apenas notarán el cambio, porque su base imponible no se movía del suelo fijado. Son los productos de gama baja, los que competían justamente por precio, los que absorben todo el golpe.
Según ha explicado a The National el propietario de una tienda de vapeo en Dubái, la estrategia inicial de muchos comercios pasa por intentar mantener los precios al consumidor, asumiendo parte del incremento con márgenes más ajustados antes de trasladarlo directamente a la caja.
Salud pública y el objetivo real detrás del decreto
El Ministerio de Finanzas enmarca la medida dentro de la llamada «sin tax», el impuesto sobre productos nocivos que en los Emiratos también grava refrescos azucarados y bebidas energéticas. Y no es casualidad que apunte precisamente a los productos más económicos: son los que primero llegan a manos de adolescentes y consumidores con menos poder adquisitivo.
La doctora Rachel Kaminski, neumóloga en el Saudi German Hospital de Dubái, lo resume así: la medida influye sobre todo en dos grupos, los jóvenes que se inician en el vapeo y las clases con menos recursos económicos, precisamente los más sensibles al precio.
Entre los consumidores habituales, la reacción es mixta pero reveladora. Algunos vapers residentes en la ciudad ya reconocen que el encarecimiento podría ser el empujón final que necesitaban para dejarlo, mientras que otros temen un efecto secundario menos deseable: que la brecha de precio entre productos regulados y no regulados empuje a parte del mercado hacia canales sin control de calidad.
- Líquidos por debajo de 1 AED/ml: suben directamente al suelo fiscal, con el 100% de impuesto aplicado sobre ese mínimo.
- Líquidos premium ya caros: sin cambios prácticos, porque ya superaban el umbral.
- Cigarrillos, shisha y tabaco tradicional: mantienen su mínimo fiscal anterior, sin tocar.
- Comercios: pueden absorber parte del alza vía márgenes, pero no de forma indefinida.
Qué viene después para el vapeo en el Golfo
El movimiento de Dubái no es un caso aislado. Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda han ido apretando también el cerco fiscal y regulatorio sobre el vapeo en los últimos años, y los Emiratos se suman ahora a esa tendencia global con un enfoque muy propio: no prohibir, sino encarecer selectivamente lo que resulta más accesible para los jóvenes.
Lo razonable es esperar que este tipo de suelos fiscales se vayan ajustando con el tiempo, igual que ya ocurrió con las bebidas azucaradas, cuyo cálculo cambió el pasado enero para vincularse al contenido real de azúcar. Si tienes pensado vapear en Dubái o vives allí, el consejo es sencillo: revisa el precio por mililitro antes de comprar, porque el suelo de 1 dirham ya no es una referencia teórica, es lo mínimo que vas a pagar de impuesto, te guste o no la etiqueta.

