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20 años de los premios de literatura de Abu Dabi: quince obras que ya puedes leer en inglés

Los premios de literatura de Abu Dabi celebran veinte años y, por primera vez, me apetece contártelo desde las estanterías. No es la típica noticia de feria repleta de cifras; es la historia de un puente entre la literatura árabe y los lectores que, como tú y como yo, crecimos en español.

Veinte años de un premio que suena a biblioteca viva

El Sheikh Zayed Book Award (el galardón literario más prestigioso de los Emiratos) nació en 2006 con una idea sencilla: reconocer la escritura, la traducción y la investigación árabes, y regar el intercambio cultural. Cada ganador de categoría recibe 750.000 dírhams, unos 190.000 euros, y la Personalidad Cultural del Año se lleva un millón de dírhams, unos 250.000 euros. Son cifras que impresionan, sí, pero que aquí se leen distinto: una apuesta por la excelencia.

Esta misma semana, la Feria Internacional del Libro de Abu Dabi se convierte en el escenario de la entrega. No es un dato menor: la feria es el gran punto de encuentro editorial de la región, y verla llena de traducciones al inglés dice mucho de hacia dónde crece la literatura árabe. Para una lectora hispanohablante, la pregunta siempre fue la misma: ¿cómo entro si no leo árabe? Hasta hace unos años, la barrera era real. Ahora no.

Aquí las cosas funcionan diferente, y eso tiene su encanto: el premio no se queda en una vitrina. Sus libros viajan, se traducen y terminan en manos de lectores curiosos de medio mundo. De hecho, es la colección más completa de literatura árabe contemporánea en inglés que he visto junta fuera de un catálogo académico.

Quince libros que ya puedes leer en inglés

En ficción, la puerta de entrada más adictiva es El fin del Sáhara, del argelino Said Khatibi. Ganadora en 2023 como autor joven, es una novela negra ambientada en las semanas previas a las revueltas de octubre de 1988 en Argelia. Un asesinato, una cantante de club nocturno y una sociedad partida. También está Después del café, del egipcio Abdelrashid Mahmoudi, premio de Literatura en 2014: un hombre que se mueve entre Ismailía y Viena en los años cuarenta, cargando su melancolía y su humor oscuro.

En literatura infantil hay joyas que desmienten la idea de que son solo para niños. La chica lila, de Ibtisam Barakat, nace de la historia de la artista palestina Tamam Al-Akhal y habla de una niña desplazada de Jaffa que se refugia en la pintura para conservar la casa que recuerda. Ganó en 2020. Y luego está El Dinoraf, de la emiratí Hessa Al Mehairi: un dinosaurio que busca criaturas como él y encuentra su lugar entre jirafas. Al Mehairi se convirtió en la primera mujer emiratí en ganar el premio.

No hace falta saber árabe para emocionarse con estas historias; solo hace falta dejarse llevar por una buena traducción.

La poesía y la biografía también asoman. Huellas de Enayat, de la egipcia Iman Mersal, es una investigación literaria sobre una escritora que publicó una sola novela en 1967 y desapareció de la historia. En traducción, el recetario andalusí del siglo XIII vertido por Nawal Nasrallah acerca platos y costumbres del mundo árabe medieval con un rigor delicioso. Y para mí, la más osada es Imposturas de Al-Hariri, traducida por Michael Cooperson: cincuenta relatos del siglo XII donde cada historia tiene un estilo de inglés distinto. Una genialidad.

El ensayo tampoco se queda atrás. Las mil y una noches en las culturas del mundo contemporáneo, de Muhsin Al-Musawi, recorre cómo se ha traducido y reinterpretado ese clásico en el cine, el teatro y la pintura. Y Stranger Magic, de Marina Warner, convierte la magia de las Noches en una lente para entender la cultura occidental. Este bloque es oro para quienes crecimos viendo las Noches desde lejos.

Sheikh Zayed Book Award

Mi lectura desde la orilla hispanohablante

He perdido la cuenta de las tardes que he pasado recomendando traducciones del árabe a amigas españolas y argentinas que aterrizan en Abu Dabi sin saber por dónde empezar. La mayoría de las obras traducidas tiene un mérito enorme: conservan el ritmo y no suenan a manual. Mi primer encuentro fue con Imposturas de Al-Hariri, y me pasé una tarde entera leyendo en voz alta. No entendía por qué me sonaba tan bien, hasta que supe que cada relato estaba vertido a un estilo de inglés distinto.

La verdad incómoda es esta: el lector hispanohablante todavía no tiene acceso fácil a buena parte de este fondo en su idioma. Las traducciones al español existen, pero son escasas y llegan tarde. Por eso el inglés es hoy el atajo más honesto para acercarse a la literatura árabe. No es lo ideal, lo sé. Pero abre la puerta.

También me animé a a curiosear sin presión. Una novela como El fin del Sáhara te recuerda que la tensión social, la corrupción y la búsqueda de justicia son universales. Y una fábula como El Dinoraf habla de convivencia en un idioma que cualquier niño, de Jerez o de Rosario, entiende de inmediato.

Por dónde empezar sin perderte

Si vienes del español y no quieres armarte un lío, mi consejo es simple. Empieza por la narrativa: El fin del Sáhara o Después del café te atrapan sin contexto previo. Luego salta a la literatura infantil: La chica lila se lee en una tarde y se queda contigo una semana. Y si te gusta cocinar, el recetario andalusí de Nasrallah es pura historia comestible.

Consulta el portal oficial del certamen para explorar el catálogo completo y, si puedes, acércate a la Feria del Libro de Abu Dabi. Allí, entre pabellones, verás que la literatura árabe no es un mundo cerrado: es una conversación abierta en la que el español también tiene sitio.

Termino con una imagen. Imagina una estantería en Abu Dabi donde un manga emiratí, una novela negra argelina y un recetario andalusí conviven sin pedir permiso. Ese es el regalo de estos veinte años: no una vitrina de premios, sino una biblioteca viva.

Para que no te pille por sorpresa

  • Lo más importante: El Sheikh Zayed Book Award reparte 750.000 dírhams por categoría (unos 190.000 euros) y quince de sus obras ganadoras ya pueden leerse en inglés.
  • El error más común: Creer que necesitas saber árabe o ser especialista para acercarte a esta literatura; el reto no es el idioma, sino elegir por dónde empezar.
  • Te recomiendo: Arranca con ‘El fin del Sáhara’ o ‘La chica lila’ y consulta el portal oficial del premio para explorar el catálogo.
  • Para sonar local: ‘Mabruk’ (مبارك) significa enhorabuena y se usa para celebrar cualquier logro, incluido un premio literario.

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