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Restaurantes Dubái: Gymkhana, dos estrellas Michelin y la reserva más deseada del otoño

Nunca es fácil reservar en los restaurantes de moda en Dubái, pero Gymkhana ha subido la apuesta. El célebre restaurante indio de Londres, con dos estrellas Michelin, acaba de abrir en el corazón del DIFC y en septiembre la ciudad entera parece haber guardado su teléfono antes de que sonara la primera crítica.

Lo admito: la noticia llevaba meses sonando en los grupos de gastronomía y en las conversaciones de la zona financiera. En esta ciudad, cuando un local londinense con esta fama aterriza, la reserva se convierte casi en un deporte, y no exagero. Solo hay que ver cuánto cuesta conseguir mesa en los estrenos de Jumeirah o en los conceptos ocultos de Alserkal Avenue.

El desembarco de un clásico londinense en el DIFC

Gymkhana abrió en 2013 en Mayfair, el barrio elegante de Londres, y desde entonces ha construido una reputación que no necesita presentaciones. Según la crítica que publica The National, su nueva casa en el DIFC (el distrito financiero de Dubái) recrea esa atmósfera de club privado con un toque cálido que no siempre se encuentra en la alta cocina.

El local tiene dos alturas, luz íntima, vidrieras arqueadas con paneles de cristal tintado y un mural de pavos reales que envuelve las paredes. La inspiración en los clubes de élite de la India se nota, pero sin caer en lo acartonado: la reseña destaca que hasta un miércoles por la noche el comedor estaba lleno y con ganas de celebración.

Lo que se come (y lo que cuesta de verdad)

Gymkhana Dubái

La carta apuesta por la autenticidad y el producto más que por las fusiones de moda. Encontrarás samosas de cordero, papadums, currys, biryanis y kebabs, con precios que no se disparan tanto como uno imagina para un dos estrellas Michelin. La idea es que el comensal recorra la India sin abandonar la silla, con platos que se comparten y una cocina que no necesita explicaciones.

Para abrir boca, los gol guppas (Dh55, unos 13 euros) son bolitas fritas rellenas de garbanzos negros y agua especiada diseñadas para comerse de un solo bocado. Después llegan el pollo frito Patiala (Dh65, unos 15 euros), con comino tostado, y los langostinos Amritsari (Dh115, unos 28 euros), crujientes por fuera y jugosos por dentro, con una raita de eneldo que refresca el conjunto.

No es solo una apertura de lujo: es el recordatorio de que en Dubái la mesa buena se consigue con antelación, con paciencia y con un poco de suerte.

El plato que me quita el sueño

Si me preguntas qué pedir sin dudar, la crítica de The National lo deja claro: el sukka de wagyu con tuétano (Dh195, unos 48 euros) es el plato que eclipsa a todo lo demás. La carne se deshace y el tuétano le da una profundidad que no necesita fuegos artificiales. Es de esos platos que, en un local londinense, habría que pedir con semanas de antelación o comer de madrugada.

También brilla el curry de gambas de Goa (Dh155, unos 39 euros), que se moja con pan naan de ajo, y el vindaloo de carrillera de ternera, con una salsa especiada que sube la intensidad sin pedirte que seas un héroe. Para cerrar, el kulfi falooda de pistacho y azafrán (Dh65, unos 15 euros) es un postre fresco y aromático que se agradece después de tanta contundencia.

Un dato práctico para guardar: Gymkhana está en Gate Village 7, dentro del DIFC, abre todos los días de 18:30 a 01:00 y los almuerzos llegarán en octubre. El teléfono de reservas es 04 575 4974.

Por qué esta apertura dice mucho de la escena gastronómica de Dubái

Septiembre en Dubái es ese mes en el que la ciudad se enciende de nuevo tras el verano. Vuelven los eventos, los lanzamientos y las ganas de salir. Por eso no me sorprende que esta apertura llegue ahora: la temporada pide exactamente este tipo de noticias, y el DIFC se ha convertido en el escaparate perfecto para la gastronomía ambiciosa.

Cuando llegué a Dubái me sorprendió que la vida social y gastronómica empezara tan tarde. En España o en Latinoamérica hay bares y restaurantes abiertos todo el día, pero aquí la cena es el gran momento. Un restaurante como Gymkhana, que abre de 18:30 a 01:00, encaja perfectamente en ese ritmo, y también en la costumbre local de alargar la sobremesa sin prisa.

En la guía oficial de Visit Dubai el DIFC aparece como uno de los polos gastronómicos de la ciudad, y aperturas como esta confirman la tendencia. Lo único que cuesta es la paciencia: los precios, para el nivel, son razonables; la dificultad real está en conseguir mesa en el arranque. Te lo digo por experiencia, en esta ciudad el éxito de un estreno se mide en semanas de lista de espera.

Para que no te pille por sorpresa

  • Lo más importante: Gymkhana trae a Dubái sus dos estrellas Michelin y una carta india pensada para compartir, no solo para mirar.
  • El error más común: esperar a la misma semana para reservar. En un estreno así, la mesa se busca con días o semanas de antelación.
  • Te recomiendo: guardar el teléfono 04 575 4974 y centrar la primera visita en los entrantes y en el sukka de wagyu con tuétano.
  • Para sonar local: ‘Yalla’ (vamos, date prisa) es perfecto para cerrar la reserva con una sonrisa.

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