Lo más leído

13.000 españoles viven en Emiratos: así es la normalidad tras medio año de guerra

Emiratos ha vuelto a parecerse a sí mismo, pero no del todo. Cuando el 28 de febrero de 2026 empezaron los bombardeos entre Estados Unidos, Israel e Irán, España tenía en la zona a unos 30.000 ciudadanos, y 13.000 de ellos estaban en Emiratos Árabes Unidos, según reconoció el propio ministro Albares en plena evacuación.

Seis meses después, la mayoría sigue allí. No porque no pudiera irse, sino porque decidió quedarse. Y esa decisión, tomada entre sirenas y aeropuertos cerrados, dice mucho de cómo ha cambiado la relación de los españoles con este país del Golfo.

La guerra que cambió la vida en Emiratos

Los primeros días fueron los peores. Decenas de españoles quedaron atrapados en Dubái cuando se cerró el espacio aéreo, muchos de ellos turistas que acababan de bajar de un crucero y de repente se vieron durmiendo en hoteles habilitados por el Gobierno emiratí. Las alertas antiaéreas y las explosiones a lo lejos se convirtieron, durante semanas, en parte del paisaje sonoro de Dubái y Abu Dabi.

Con el tiempo, sin embargo, algo se asentó. Los ataques con dron siguieron produciéndose de forma esporádica, pero la sensación de pánico generalizado de los primeros días dio paso a una rutina vigilada: seguir las indicaciones del móvil, refugiarse si suena la alarma y, después, continuar con el día. No es normalidad completa, pero se le parece.

Cómo viven hoy los españoles en Emiratos

El Consulado de España mantuvo durante meses la recomendación oficial de «no viajar» a la zona, un aviso que convivía con la realidad de Emiratos como uno de los destinos favoritos para vivir y trabajar de la comunidad española en el golfo Pérsico. Muchos residentes optaron por quedarse pegados a casa durante los peores momentos, alejados de instalaciones militares, mientras las aerolíneas europeas mantenían suspendidas buena parte de sus rutas a la región.

La ciudad de Dubái fue, además, uno de los puntos donde más se notó el impacto simbólico del conflicto: un edificio del centro financiero sufrió daños por los restos de un misil interceptado, y monumentos como el Burj Al Arab llevan meses cerrados «por reformas». Para los españoles que llevan allí años, ver la ciudad del lujo bajo alerta antiaérea fue, sin duda, la imagen más difícil de asimilar.

El día a día seis meses después

Hoy, quien pasee por el Dubai Mall o por el Centro Financiero Internacional encontrará algo parecido a lo de siempre: gente patinando sobre hielo, terrazas llenas, turistas haciendo fotos. Las alertas generalizadas del inicio del conflicto han cesado, aunque los drones iraníes siguen apareciendo de vez en cuando en el radar de la defensa antiaérea emiratí.

Esa aparente calma convive con una prudencia nueva. Muchos españoles residentes reconocen que, aunque han vuelto a su rutina, ya no dan por hecho que nada malo pueda pasar aquí. Es una seguridad con matices, distinta a la que vendía Emiratos antes de la guerra.

Lo que ha cambiado para los españoles que se quedaron

La experiencia de estos seis meses ha dejado varias certezas entre la comunidad española en el país. No es la misma vida que antes del 28 de febrero, aunque funcione parecido por fuera.

  • La confianza en el sistema de defensa emiratí se ha reforzado: interceptó cientos de misiles y drones sin apenas víctimas civiles, algo que muchos residentes destacan como motivo para quedarse.
  • El turismo de lujo, en cambio, todavía no se ha recuperado del todo, con hoteles emblemáticos cerrados y una campaña activa para atraer de nuevo a los visitantes internacionales.
  • La fiscalidad sigue siendo motivo de debate entre los españoles que se trasladaron buscando beneficios impositivos, ya que Hacienda exige demostrar presencia física real en el país.
  • El registro consular se ha disparado, con miles de españoles inscribiéndose por primera vez tras darse cuenta de lo importante que es estar localizado en caso de crisis.

Entre la cautela y la costumbre

Los propios residentes hablan de una mezcla de alivio y escepticismo. Diego Moya, un español afincado en Dubái que vivió los primeros ataques desde una zona residencial de la ciudad, resumía bien ese sentimiento: la sorpresa inicial dio paso a la costumbre de seguir las recomendaciones de la embajada y de las autoridades locales, sin dejar por ello de hacer vida normal.

Esa combinación —vigilancia sin parálisis— es probablemente la mejor definición de cómo se vive hoy en Emiratos siendo español. No es la burbuja de seguridad total que muchos imaginaban al llegar, pero tampoco es el escenario de pánico de los primeros días de guerra.

Qué puede pasar a partir de ahora

Nadie en Emiratos da por cerrado el capítulo bélico, y las autoridades del país siguen recordando que la tensión con Irán puede reactivarse en cualquier momento. Aun así, la tendencia de los últimos meses apunta a una coexistencia progresiva entre la actividad económica y la alerta militar, algo que ya se ha normalizado en otras zonas del Golfo con tensiones similares.

Para quien esté pensando en mudarse allí o ya vive en el país, el consejo que repiten tanto diplomáticos como residentes veteranos es el mismo: inscribirse en el registro consular, seguir los canales oficiales de alerta y no bajar la guardia, aunque la vida, con sus centros comerciales llenos y su cielo tranquilo la mayoría de los días, haya vuelto a parecer la de siempre.

Artículos Populares