Si hay algo que consigue unir a una familia con más fuerza que una tarde de playa en Saadiyat es una buena partida de juegos de mesa. Y a partir de mañana, el Louvre Abu Dabi te invita a embarcarte en ‘A Board Game Adventure’, una exposición que recorre más de 5.000 años de historia del juego, desde el antiguo Egipto hasta una inteligencia artificial que te reta a pensar más rápido que tú.
Yo no soy muy de juegos complicados, la verdad; con el Ludo me basta para picarme con mis hijos. Pero cuando supe que iban a exponer piezas con 4.000 años a las que hemos estado dando vueltas generación tras generación, me entró esa curiosidad que solo despiertan los museos bien contados. Y este, además, está pensado para que los niños no quieran irse.
Mañana empieza la aventura (y el calendario juega a tu favor)
La muestra abre sus puertas el 18 de julio en el Children’s Museum del Louvre Abu Dabi y se queda hasta el 25 de abril de 2027. Así que tienes tiempo de sobra para organizar una escapada, incluso cuando bajen las temperaturas. La entrada está incluida en el ticket general del museo, y el espacio está pensado para familias con niños de entre 4 y 12 años, aunque —aviso— los adultos salimos igual de enganchados.
Según explica Amine Kharchach, responsable de contenido del museo a The National, la exposición se apoya en dos pilares: ser lo más accesible posible para las familias y reflejar los intercambios culturales que tanto definen al Louvre Abu Dabi. Vamos, que no es un simple muestrario de tableros antiguos; es un mapa de cómo las civilizaciones han jugado, compartido y conectado a lo largo de los siglos.
Del Mehen al ajedrez con IA: juegos que sobrevivieron a imperios enteros

El recorrido empieza con joyas que te dejan helado: el Mehen, el Juego de la Serpiente del antiguo Egipto, con más de 4.000 años, un tablero en espiral que representaba una serpiente enroscada. Aunque sus reglas se han perdido, se emparenta directamente con juegos posteriores como el Juego de la Oca. También verás el tablero de 58 agujeros, conocido como Perros y Chacales, donde unas fichas con cabeza de animal avanzaban —o retrocedían— según dónde cayeran. Datado hace unos 3.000 años, demuestra que ya entonces nos encantaba castigar (o premiar) al jugador con un golpe de suerte.
Más reconocible para los que crecimos en Latinoamérica o España es el Pachisi, el abuelo indio del Ludo, con unos 450 años de antigüedad. Cuatro jugadores movían piezas en un tablero con forma de cruz, justo como el Ludo que ha acabado en todas las casas. Luego, el Ban-sugoroku, una versión japonesa del backgammon, te cuenta cómo un juego nacido en Oriente Medio viajó a China y después a Japón, adaptándose en cada escala. La exposición te muestra, pieza a pieza, que jugar es un idioma universal que se ha ido traduciendo sin diccionario.
Porque al final, lo que sobrevive no son los tableros ni las reglas, sino las ganas de sentarnos juntos y dedicarnos una hora de risas sin pantallas de por medio.
Más que entretenimiento: tableros que enseñan, conectan y esconden historias
La muestra no se queda en la arqueología: defiende que los juegos de mesa son herramientas para aprender, imaginar y tejer lazos. Un tablero plegable de origen turco o sirio de hace dos siglos combina ajedrez por un lado y backgammon por el otro. Y un tratado de ajedrez escrito hace 500 años por Ahmad ibn Abi Al-Himsani incluye diagramas de aperturas y finales, demostrando que ya entonces se tomaba el juego como materia de estudio serio. Aquí los niños entienden que el ajedrez no era solo un pasatiempo de corte, sino un arte que se estudiaba como hoy se entrena un deporte.
Hay piezas que quitan el hipo: fichas de ajedrez de cristal de roca, talladas para las cortes reales de Egipto, Irak o Irán, y una figura de marfil india que representa un elefante con dos personajes, uno de ellos un tamborilero. Es una rareza porque, al llegar al mundo árabe, las piezas se volvieron más abstractas, así que esta conserva el estilo figurativo original. A los los visitantes más curiosos les encantará saber que también hay una ficha de backgammon grabada en Irán hace unos 1.000 años con la inscripción en árabe «bendición para su dueño». No exagero si te digo que a mí estas cosas me emocionan más que cualquier videojuego.
En la comunidad hispanohablante de Abu Dabi, los juegos de mesa se han convertido en el mejor plan para los fines de semana de verano. Recuerdo una tarde en la que una partida de Ludo improvisada entre cuatro familias acabó en un torneo con niños, abuelos y hasta el vecino de al lado que no hablaba español pero se apuntó sin entender las reglas. Es justo lo que la exposición quiere transmitir: que jugar derriba barreras de idioma, edad y cultura sin que te des cuenta. A veces, una ficha movida a tiempo hace más por la integración que mil discursos.
¿Paciente, audaz o despistado? Descubre qué tipo de jugador eres
La parte final te hace mirar hacia dentro con una galería de personajes históricos y de ficción, cada uno asociado a un juego y a un rasgo de personalidad. La reina Nefertari es paciente y observadora (tanto que tarda una eternidad en mover ficha), Aquiles es tan concentrado que se olvida hasta del campo de batalla, y el samurái Hatakeyama Shigetada es perseverante hasta la obstinación: incapaz de abandonar una partida aunque la tenga perdida. También aparece Leonardo da Cutri, un maestro de ajedrez italiano que representa la audacia, y Aria, un personaje creado con inteligencia artificial cuya velocidad a veces la lleva por mal camino. El mensaje de fondo es tan sencillo como potente: toda fortaleza, llevada al extremo, puede ser una debilidad.
Los niños —y los que no lo somos tanto— completan retos basados en la concentración, la audacia o la gestión emocional, mientras descubren que no hay un único estilo de juego. Yo, te confieso, salí de allí pensando que soy más Nefertari que Aquiles, y que perder una partida de ajedrez con dignidad también cuenta como victoria.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: La exposición está incluida en la entrada general del Louvre Abu Dabi y estará abierta hasta el 25 de abril de 2027, así que tienes margen para elegir el día.
- El error más común: Pensar que es solo para críos. Si te gustan los juegos, sales igual de picado que ellos.
- Te recomiendo: Llegar a primera hora de la mañana (abren a las 10) para evitar las aglomeraciones y luego aprovechar el resto del museo, que es una maravilla.
- Para sonar local: ‘Yalla, nela’ab’ (vamos a jugar, en árabe). Se te quedará grabada para animar cualquier partida.


