La reciente nacionalización de British Steel por el gobierno británico ha desatado una pregunta inevitable entre los empresarios con sociedades en zonas francas de los Emiratos Árabes Unidos: ¿podría ocurrir lo mismo aquí y, sobre todo, cómo blindar la estructura fiscal y societaria para minimizar el impacto? Con una combinación de claridad normativa y planificación estratégica, la respuesta es más sencilla de lo que parece, aunque tiene matices importantes.
LA RESPUESTA CORTA
- En general: una free zone en EAU ofrece una protección patrimonial y fiscal considerable, pero no es inmune a intervenciones estatales.
- La clave está en la planificación de la residencia fiscal de la sociedad y los acuerdos de doble imposición. (el país donde la sociedad es considerada residente fiscal, normalmente donde se dirige y gestiona, y los convenios que evitan la doble tributación).
- Ojo con: asumir que ‘aquí no pasa nada’ sin revisar la estructura de propiedad antes de que surja un riesgo real.
El caso de British Steel: ¿un aviso para las empresas en free zones?
El 16 de julio de 2026, el gobierno británico anunció la nacionalización de British Steel, el segundo mayor productor de acero del país. La medida, según la información difundida por Sky News Arabia, se tomó para proteger la capacidad productiva nacional después de que el anterior dueño, el grupo chino Jingye, planteara el cierre de los hornos de fundición en la planta de Scunthorpe, al norte de Inglaterra.
La decisión, que pone a British Steel ‘en manos del pueblo británico’, en palabras del ministro de Empresa y Comercio, Peter Kyle, busca salvar unos 2.700 puestos de trabajo y garantizar el suministro de acero para grandes proyectos de construcción y para la industria de defensa.
Este episodio ha resonado en los despachos de empresarios y asesores de los EAU, sobre todo entre quienes operan a través de free zones. La pregunta es legítima: ¿qué garantías tengo de que algo así no suceda con mi empresa y cómo puedo prepararme?
¿Puede una free zone de Dubái sufrir una nacionalización?
En términos estrictos, la nacionalización (la adquisición por parte del Estado de la propiedad de una empresa) es poco probable en las zonas francas de los Emiratos. El país ha construido su reputación como un centro financiero seguro y predecible, y cuenta con marcos legales como los del Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC) o ADGM de Abu Dabi, que aplican leyes basadas en el common law inglés y ofrecen protección a la propiedad.
Sin embargo, ningún sistema es absolutamente inmune. Los cambios regulatorios pueden afectar a la operativa y, en situaciones geopolíticas extremas, los activos pueden quedar expuestos. La clave no es tanto si puede ocurrir, sino que, como empresario, tu deber es tener una estructura societaria y fiscal que amortigüe el impacto de cualquier contingencia.

La mayor amenaza para un empresario en una zona franca no es siempre una expropiación directa, sino una planificación fiscal insuficiente frente a cambios regulatorios.
La Realidad Fiscal: claves para una protección efectiva de tu estructura societaria
El verdadero escudo protector empieza por la fiscalidad. Muchos emprendedores que se instalan en una free zone dan por hecho que su empresa está ‘a salvo’ de cualquier impuesto, pero los matices marcan la diferencia si aparece un problema.
Desde junio de 2023, los EAU aplican un impuesto de sociedades (corporate tax) del 9% sobre los beneficios que superen los 375.000 AED (aproximadamente 87.000 euros, según el tipo de cambio actual), de acuerdo con la Autoridad Federal Tributaria. Las empresas que residen en una free zone pueden beneficiarse de un tipo del 0% sobre sus ingresos cualificados, siempre que cumplan ciertos requisitos de sustancia económica (tener oficina, personal y dirección efectiva en la zona).
Ahora bien, si una empresa se viera obligada a reestructurarse o, en un caso extremo, a ser adquirida por el Estado, la compensación que recibiera podría tener implicaciones fiscales. ¿En qué país tributará esa compensación? Aquí entra en juego la residencia fiscal de la sociedad (el lugar donde se considera que la empresa está realmente gestionada) y los convenios de doble imposición que los EAU tenga firmados.
Para un empresario hispanohablante, el convenio entre España y los EAU es especialmente relevante. Este acuerdo, en vigor desde 2007, establece qué país tiene derecho a gravar determinadas rentas, incluidas las ganancias de capital. Si una empresa de una free zone recibiera una indemnización por nacionalización, el tratamiento fiscal dependería de si esa renta se califica como ganancia de capital, dividendo u otra categoría dentro del convenio. En todo caso, un asesor fiscal especializado en fiscalidad internacional puede analizar si conviene que la sociedad tenga su residencia fiscal efectiva en los EAU o en otro país con una protección más específica en materia de expropiación.
Además, es fundamental revisar la estructura de propiedad. Si tienes una sociedad en una free zone como único propietario, la separación entre patrimonio personal y empresarial es nítida, pero si existe una cadena de sociedades en distintas jurisdicciones, cualquier evento adverso podría desencadenar una cascada de obligaciones fiscales. Una herramienta recomendable es contar con una sociedad holding en una jurisdicción con un sólido tratado de protección de inversiones y, a ser posible, con un convenio de doble imposición que cubra expresamente las rentas por expropiación.
En resumen, la seguridad fiscal no se logra solo con estar en una free zone; se construye con una planificación que tenga en cuenta la residencia fiscal, los convenios aplicables y la forma en que se reciben las compensaciones. Este análisis debe actualizarse periódicamente porque las normativas, tanto en los EAU como en el país de origen del inversor, evolucionan.
Lo que debes saber
- Umbral o cifra clave: el corporate tax en los EAU es del 9% sobre beneficios superiores a 375.000 AED (unos 87.000 euros). Las empresas en free zones pueden tributar al 0% si cumplen los requisitos de sustancia económica (según la Autoridad Federal Tributaria de EAU).
- Plazo o fecha límite: no hay un plazo único. Lo urgente es revisar la estructura societaria antes de que surja cualquier contingencia. Se recomienda hacer una auditoría fiscal al menos una vez al año.
- Organismo competente: la Autoridad Federal Tributaria de los EAU y la Agencia Tributaria española son los referentes para las cuestiones fiscales de los expatriados.
- Advertencia principal: asumir que una free zone es un paraíso fiscal blindado puede llevar a no declarar correctamente en España (por ejemplo, omitiendo el Modelo 720 o una ganancia de capital por indemnización). La consecuencia puede ser una sanción por importe de hasta el 150% del valor de los bienes no declarados, más intereses.
Este artículo tiene carácter informativo. Para tu situación concreta consulta siempre con un asesor fiscal especializado en expatriados.

