El otro día, haciendo cola en el súper, me fijé en que el café colombiano que siempre compro había subido casi tres dirhams. No era para tanto, pensé. Pero cuando en la misma semana el aceite de oliva y las lentejas también estaban un poco más caros, me acordé del estrecho de Ormuz. Vivir en Emiratos tiene muchas ventajas, pero una de las pegas ocultas es que casi todo lo que consumimos llega por mar. Y ese mar pasa por un embudo de apenas 33 kilómetros de ancho que, cuando se tensa, hace temblar los precios. El plan de Emiratos para esquivar ese riesgo con un nuevo puerto en Fujairah puede parecer un asunto de portacontenedores, pero te afecta más de lo que crees.
Por qué ese trozo de mar te importa más de lo que imaginas
El estrecho de Ormuz es la puerta de entrada al golfo Pérsico. Cada día, cientos de buques cisterna y cargueros lo cruzan para abastecer a los países de la región, incluido Emiratos. El puerto de Jebel Ali, el pulmón logístico de Dubái, está dentro del golfo. Todo lo que entra por ahí, desde el teléfono que te compraste hasta las galletas que desayunas, ha tenido que pasar por Ormuz. Cuando el conflicto con Irán se intensifica, el tránsito se reduce a la mínima expresión. Según fuentes citadas por el Financial Times, la actividad en Jebel Ali llegó a caer entre un 90% y un 95% en los peores momentos, aunque la cifra no ha sido confirmada de forma independiente. Menos barcos significa menos oferta, y menos oferta suele traducirse, tarde o temprano, en precios más altos para ti.
Para un expatriado hispanohablante que llena la despensa con productos importados —el aceite de oliva español, las conservas mexicanas, el mate argentino, el café de especialidad— la subida de los fletes y los retrasos en la cadena de suministro se notan directamente en el ticket del supermercado. Incluso los productos locales o regionales se encarecen porque muchos insumos también viajan por mar. No es alarmismo: el impacto aún es contenido, pero la tendencia apunta a que los márgenes se irán ajustando si la situación persiste.
El plan B: un puerto en el este para que el café no llegue a precio de oro

Para no depender de un único punto de paso, Emiratos Árabes Unidos está barajando una solución que ya funciona con el petróleo: sacar las mercancías por el otro lado. Según reveló el Financial Times, la operadora DP World negocia con las autoridades la construcción de un puerto multipropósito en Fujairah, en la costa oriental, además de una terminal de contenedores dentro del puerto ya existente. Fujairah da al golfo de Omán, es decir, fuera del estrecho de Ormuz. Los barcos podrían descargar allí sin necesidad de atravesar el cuello de botella, y la carga se trasladaría luego por carretera —o en un futuro por tren— hasta Dubái, Abu Dabi y más allá.
El proyecto, todavía en fase de negociación y sin confirmación oficial de todos sus detalles, se plantea como una segunda puerta de entrada para el comercio emiratí. La intención no es sustituir a Jebel Ali, que seguirá siendo el titán logístico con sus 19,4 millones de contenedores de capacidad, sino crear una alternativa que absorba parte del tráfico cuando Ormuz se cierre o se vuelva demasiado peligroso. Fuentes cercanas a DP World estiman que las obras podrían completarse en unos 18 meses si todo avanza según lo previsto, con una inversión inicial de cientos de millones de dólares.
La incertidumbre en el súper se nota, pero saber que Emiratos no se queda de brazos cruzados da un respiro. Aunque los precios no bajarán solos mientras tanto.
Lo que se empieza a notar en el día a día: mi experiencia
En mi círculo de amigas hispanohablantes, todas notamos lo mismo: el café, el aceite de oliva y algunos lácteos importados han subido entre dos y cinco dirhams en los últimos meses. Parece poco, pero para una familia que hace una compra semanal de 600 dírhams, ese pellizco extra suma más de 100 dirhams al mes. Y no siempre encuentras alternativas locales que te convenzan. Lo más frustrante no es el precio, sino la sensación de que todo depende de un conflicto que no controlas. Hablé con un transportista español que trabaja entre Jebel Ali y Al Quoz y me confirmó que los costes logísticos han subido porque muchas navieras están desviando rutas o añadiendo primas de riesgo. Eso significa que, aunque el nuevo puerto alivie la presión a largo plazo, a corto toca rascarse el bolsillo.
Comparado con España, donde un bloqueo a miles de kilómetros apenas se percibe en la cesta de la compra, en Dubái —donde el 90% de lo que consumes viene de fuera— cualquier temblor en el estrecho se siente. Y aquí nadie te subvenciona la cesta básica. Por eso, la estrategia de Emiratos de diversificar sus rutas no es un capricho de ingeniería; es una manera de proteger la vida diaria de los que hemos elegido vivir aquí.
¿Cuándo será realidad y qué puedes hacer mientras tanto?
Si las negociaciones avanzan al ritmo esperado, podríamos ver el puerto de Fujairah operativo en torno al primer semestre de 2028. Pero mientras tanto, la vida sigue y las facturas también. Mi consejo es que revises tus hábitos de compra. Puedes probar marcas locales o regionales que no dependan tanto de la ruta de Ormuz —los productos de Arabia Saudí, Omán o incluso la incipiente producción agrícola emiratí suelen mantener precios más estables—. También conviene que estés atento a las ofertas de los grandes hipermercados y que, si tienes espacio, compres al por mayor algunos productos no perecederos cuando los veas a buen precio.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: El estrecho de Ormuz es un cuello de botella que, cuando se cierra, encarece casi todo lo que llega a tus manos.
- El error más común: Pensar que la subida de precios es temporal y no ajustar el presupuesto familiar.
- Te recomiendo: Seguir las noticias de DP World y las actualizaciones de la RTA sobre infraestructura de transporte; te darán pistas sobre cuándo podría empezar a fluir la carga por el este.
- Para sonar local: ‘Ya verás cómo en cuanto abran el puerto de Fujairah, la cosa se calma’ —una frase que oirás en los grupos de expatriados cuando el tema salga en la conversación—.

