La recuperación económica de los EAU ya se huele en las gasolineras. Después de meses con el surtidor casi como un lujo, los precios empiezan a respirar y algo se mueve en el ánimo de los que vivimos aquí. No es solo macroeconomía: es lo que notas al llenar el depósito antes del fin de semana.
De la resiliencia a la recuperación: el giro que empezó con el petróleo
El resorte que ha disparado este cambio está bajo tierra: el petróleo. Tras los ataques con drones y misiles iraníes que desde febrero paralizaron el transporte marítimo en el Golfo, las exportaciones de crudo de los Emiratos acaban de regresar a niveles casi idénticos a los de antes del conflicto. Según el análisis editorial de The National, esta restauración no es solo un logro simbólico; demuestra la capacidad del país para adaptarse con rutas alternativas y almacenamiento diversificado mientras el mundo ponía el grito en el cielo. Para nosotros, los expatriados, esa resiliencia técnica significa que el gobierno mantiene ingresos y la confianza inversora no se desploma, lo que a la larga sostiene el empleo y los servicios públicos.
Gasolina más barata… y la esperanza de un alivio en cascada
El Ministerio de Energía e Infraestructura ya ha anunciado que los precios de la gasolina bajarán este mismo mes de julio. No te voy a engañar: los surtidores tardarán en volver a los números de antes de la guerra, pero la reapertura del Estrecho de Ormuz y el avance de las negociaciones de paz han acelerado la caída del crudo. Llenar un tanque grande sigue doliendo, pero menos que en marzo, cuando cada visita a la gasolinera era un ejercicio de respiración. Y lo notas en la carretera: ya se ven un poco más de coches los fines de semana y menos conversaciones angustiadas en los grupos de WhatsApp de la comunidad.
Pero la inflación sigue aquí: lo que cuesta llenar la cesta de la compra
Que el petróleo fluya no borra de un plumazo la inflación. Emirates NBD acaba de confirmar que la inflación en Dubái se sitúa ligeramente por encima del 5,4 % que habían previsto y muy lejos del 4,8 % registrado en abril, justo en el pico del conflicto. Los analistas confían en que se modere en la segunda mitad del año, pero los precios del transporte, la vivienda y los alimentos frescos siguen subiendo. Esta semana, un litro de leche en mi súper de siempre estaba seis céntimos más caro que hace un mes; no parece mucho, pero cuando sumas cada ticket te das cuenta de que la recuperación no ha llegado a la cocina.
Lo que vivimos los hispanohablantes durante la guerra y el suspiro que damos hoy
Durante los meses más duros del conflicto, una amiga colombiana que tiene una pequeña agencia de viajes aquí en Dubái me confesó que estaba a punto de cerrar. Con los vuelos cancelados y el miedo general, los clientes desaparecieron. Hablábamos con otros hispanohablantes en los grupos de Facebook y la sensación era parecida: incertidumbre con el trabajo, miedo a que el alquiler se tragara todos los ahorros y la duda de si merecía la pena aguantar.
La recuperación no es una varita mágica, pero notar que el país vuelve a funcionar a buen ritmo es justo lo que necesitábamos para dejar de contener la respiración.
Ahora, con la gasolina bajando y los titulares hablando de recuperación, esa misma amiga ha empezado a recibir consultas otra vez. No es un boom, pero hay un cambio de tono. La comunidad hispana en Dubái es resiliente por definición; nos solemos pasar los trucos para ahorrar, desde dónde comprar fruta más barata hasta qué zonas empiezan a ofrecer descuentos en mudanzas. El contraste con febrero es enorme: el cielo se está despejando, aunque todavía caminemos con paraguas.
¿Y el empleo? Los brotes verdes que asoman en el horizonte
El editorial de The National habla de «brotes verdes» tras un tiempo incierto. En sectores como la hostelería, que se llevó un buen golpe, la actividad aún se está reponiendo. Para los profesionales que trabajamos por cuenta ajena, la recuperación de las exportaciones debería traducirse en más estabilidad contractual y quizá en nuevas ofertas en logística, tecnología y servicios. Aunque la prudencia manda: los contratos no se firman de un día para otro y el coste de la vida sigue alto, así que cualquier decisión de cambiar de empleo o de pedir un aumento conviene pensarla con la calculadora en la mano. Lo que sí he notado en las últimas semanas es que las llamadas de consultorías y las ferias de empleo empiezan a animarse, y eso siempre es buena señal.
De momento, yo aprieto el cinturón en los pequeños gastos, pero respiro aliviada cada vez que veo el contador de la gasolinera un poco más bajo. La recuperación económica de los EAU está escribiendo su segundo capítulo, y este no va tanto de resistir como de volver a confiar.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: La bajada del precio de la gasolina es real, pero la inflación no se desinflará de inmediato; mantén un presupuesto ajustado unos meses más.
- El error más común: Creer que la recuperación del petróleo significa que todo vuelve a ser como en 2022. Los precios de la vivienda en Dubái siguen altos y la cesta de la compra no ha terminado de bajar.
- Te recomiendo: La aplicación Smart Dubai para comparar precios de gasolina en tiempo real y la web de Emirates NBD para seguir la evolución de la inflación.
- Para sonar local: ‘Yalla, inshallah khair‘ («Vamos, si Dios quiere, todo irá bien»; se usa cuando el ánimo flojea pero confías en que las cosas mejoren).


