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Niños encerrados en coches, casas y ascensores en Dubái: 79 rescates y cómo prevenirlos

Setenta y nueve niños encerrados en coches, casas y ascensores en Dubái durante el primer trimestre de 2026. La cifra me paró el corazón, sobre todo porque la mayoría estaban en sus propias viviendas y, lo que es peor, en coches aparcados al sol. No te voy a engañar: después de años viviendo aquí, sé que el calor es un enemigo silencioso y rapidísimo.

LO ESENCIAL

  • 79 rescates en el primer trimestre de 2026: 50 niños encerrados en viviendas, 24 dentro de coches y 5 atrapados en ascensores.
  • En todo 2025, las llamadas al 999 por menores atrapados fueron 301: 165 se quedaron encerrados en casas, 107 en vehículos y 29 en ascensores.
  • El verdadero peligro: en verano, un coche al sol puede superar los 70 °C en su interior en menos de diez minutos y provocar un golpe de calor letal.
  • Teléfono de emergencia: 999, sin dudarlo ni un segundo.

Los datos que la Policía de Dubái nos pide que no ignoremos

El coronel Abdullah Beshwa, al frente del departamento de rescate y transporte de la Policía de Dubái, ha sido muy claro: «No hay ninguna circunstancia en la que se pueda dejar a un niño solo en un vehículo, una casa o un ascensor». Según los datos que ha compartido, en los tres primeros meses de 2026 ya habían rescatado a 79 menores, y el año anterior atendieron 301 llamadas por situaciones similares. Las viviendas encabezan la lista (50 este año, 165 en 2025), seguidas por los coches (24 y 107 respectivamente) y los ascensores, que aunque son menos frecuentes también encierran un riesgo real.

Beshwa insiste en que los vehículos suponen un peligro especialmente grave en los meses de calor, porque «el riesgo de asfixia aumenta muchísimo». Y añade una advertencia que todos deberíamos grabarnos: «Dejar las llaves dentro de un coche abierto, sobre todo en los aparcamientos, puede convertirse en una tragedia en minutos». La razón es que los niños, por curiosidad, se meten solos y se quedan encerrados sin que nadie se dé cuenta.

Un coche cerrado en Dubái: la trampa que se cierra en segundos

seguridad infantil UAE

Imagina un coche aparcado al sol de agosto, con 45 °C fuera. En menos de diez minutos el interior puede alcanzar temperaturas por encima de los 70 °C, y un niño pequeño sufre un golpe de calor hasta cinco veces más rápido que un adulto. No es una exageración científica: la deshidratación y la asfixia llegan sin previo aviso, incluso con la ventanilla un poquito bajada. La ventilación apenas sirve cuando el aire exterior es un horno.

Los más pequeños no regulan la temperatura corporal con la misma eficacia que nosotros, y además tienden a asustarse y a moverse menos, lo que acelera el proceso. Por eso la recomendación del coronel Beshwa es tan tajante: «No dejen nunca a un niño solo dentro del vehículo, ni siquiera el rato de parar en el súper o en la gasolinera». Yo misma, con una sillita atrás y el termómetro marcando 42 °C, he sentido la tentación de hacer una parada rápida. Pero créeme, perder cinco minutos extra nunca es tan grave como arriesgar una vida.

En muchos de los casos que atiende la policía, el adulto está a solo unos metros, charlando o comprando, y el niño se ha encerrado por accidente al pulsar el botón de cierre centralizado. Esa falsa sensación de control es la que convierte un descuido en una emergencia.

Un coche aparcado al sol en Dubái puede superar los 70 °C en su interior en menos de diez minutos, y un niño es mucho más vulnerable que un adulto al golpe de calor.

El error más común: «solo un momentito» ya es demasiado

El año pasado se rescató a una niña de dos años que se había encerrado ella sola en el coche mientras su madre estaba justo al lado, charlando a la puerta de la guardería. La madre no pudo abrir porque las llaves estaban dentro del vehículo y, por suerte, llamó al 999 de inmediato. Los agentes lograron abrir la puerta sin romper ninguna luna y la pequeña salió ilesa, pero el susto fue mayúsculo. Este ejemplo real, que relató el propio coronel Beshwa, nos muestra que ni la cercanía del adulto ni la brevedad del descuido garantizan nada.

Y no solo pasa en la calle. En casa, un niño que se cierra en una habitación con llave o en el baño puede generar una situación de angustia, sobre todo si hay hermanos pequeños y la puerta no se abre fácilmente. Con los ascensores ocurre algo parecido: un botón pulsado sin querer y un fallo del sistema pueden dejar al menor atrapado entre plantas. Los números de 2026 (cinco rescates en ascensores en solo tres meses) deberían hacernos reflexionar.

Qué hacer si ves a un niño solo dentro de un coche

Lo primero, y lo más importante: llama al 999 en el mismo instante. No esperes a ver si aparece el adulto o si el niño empieza a llorar. La policía está entrenada para estas situaciones y tiene recursos para abrir el vehículo rápidamente, sin causar daños mayores. Si el niño muestra signos de agotamiento, respira con dificultad o parece no responder, los agentes decidirán si es necesario romper una ventana, pero ese paso lo dan ellos después de valorar la escena.

Mientras llega la ayuda, intenta tranquilizar al pequeño hablándole a través del cristal, sin levantar la voz. No trates de forzar la cerradura por tu cuenta: puedes empeorar la situación o hacerte daño. Y, sobre todo, no te vayas del lugar. Quedarte a su lado es el mejor gesto hasta que lleguen los servicios de emergencia.

Si el niño está atrapado en un ascensor, también llama al 999. La recomendación oficial es no intentar abrir las puertas nosotros mismos. Los técnicos y los bomberos disponen de los protocolos adecuados.

Prevenir también en casa: pequeños gestos que valen vidas

La mayoría de los rescates suceden en la vivienda, así que en el hogar también hay que extremar el cuidado. Guarda las llaves de las habitaciones en un lugar alto, evita los pestillos en los cuartos de los niños pequeños y enséñales, como un juego, a no jugar con las cerraduras. Una frase clave que usan muchas familias hispanohablantes: «Si la puerta se cierra, mamá o papá tienen que poder entrar siempre».

En el coche, el ritual de seguridad es sencillo: antes de cerrar con el mando, mira siempre el asiento trasero. Aunque creas que el niño está contigo o en casa, un vistazo de dos segundos te saca de dudas. Y nunca, por ningún motivo, dejes el coche abierto con las llaves puestas. El coronel Beshwa es muy gráfico: «Un niño curioso puede meterse solo y encerrarse en un segundo».

Vivir en Dubái nos regala una seguridad ciudadana envidiable y un servicio de emergencias rapidísimo, pero el clima impone sus propias reglas. Ninguna compra, ninguna llamada, ninguna charla merece un susto así. Aquí, con este calor, extremar la precaución no es una opción: es la única manera de proteger a los tuyos.

Para que no te pille por sorpresa

  • Lo más importante: un coche al sol en Dubái puede volverse letal en menos de diez minutos. Las temperaturas suben más de 20 °C por encima del exterior.
  • El error más común: pensar que «solo un momentito» no pasa nada y dejar al niño dentro del coche mientras se hace un recado rápido.
  • Te recomiendo: memoriza el 999 como el número que salva vidas y compártelo con toda la familia, incluidos los niños.
  • Para sonar local:Yala, bina‘ (‘vamos, vámonos’), una expresión que en una urgencia te ayuda a moverte rápido y a mantener la calma.

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