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Inteligencia artificial en los colegios de Dubái: qué aprenderán tus hijos sin más pantallas

En los colegios de Dubái la inteligencia artificial ya es una asignatura más. Pero no, no van a sentar a tu hijo de cinco años delante de un ordenador a escribirle órdenes a una máquina. El plan aprobado este septiembre va, de hecho, en la dirección contraria.

Qué aprenderán tus hijos, curso a curso

El nuevo currículo de inteligencia artificial se aplica ya en colegios públicos y privados de los Emiratos Árabes Unidos y cubre cinco bloques: datos, algoritmos, aplicaciones, riesgos y uso ético de la tecnología. Lo aprobó el Consejo de Ministros este mes de septiembre, según recoge The National. El Ministerio de Educación ya había convertido la IA en asignatura oficial, de kindergarten a grado 12, en los colegios públicos; esta aprobación amplía ese enfoque nacional.

La pregunta que se hacen muchos padres es si esto es una clase de informática con otro nombre. No lo es. El objetivo, según los responsables de los centros, es que los alumnos aprendan a cuestionar la tecnología en lugar de limitarse a usarla. El mayor cambio es pasar de simplemente usar la tecnología a entenderla, cuestionarla y aplicarla con responsabilidad’, resume Jamie Efford, de Dubai Schools.

Los más pequeños aprenden IA sin encender una pantalla

colegios internacionales Emiratos

En Nord Anglia International School, en Abu Dabi, los alumnos de los primeros años se acercan a la IA con un programa unplugged: sin pantallas de por medio. Nada de teclados ni plataformas. Juego, pensamiento crítico y una idea de base, la diferencia entre un humano y una máquina. ‘Los primeros años se introducen en el marco de alfabetización en IA, pero estrictamente sin pantallas’, explica Michael Connor, director fundador de primaria del centro. La alfabetización empieza antes que el dispositivo.

Dubai Schools, en Al Khawaneej, va un paso más allá: la alfabetización en IA puede empezar en kindergarten sin que los niños toquen ninguna herramienta. Se trabaja con cuentos, juego, clasificar objetos y conversación, y con una frase que los pequeños interiorizan sin darse cuenta: los humanos crean la IA y las máquinas siguen instrucciones. Ese colegio ya tenía su propio programa de kindergarten a Year 9, el equivalente a unos 14 años, y lo ha contrastado con la guía del Ministerio.

Gems Education, uno de los mayores grupos escolares del país, aplica una cautela parecida con los más pequeños: relatos, reconocimiento de patrones, pensamiento computacional y ejemplos guiados por el profesor. Y un límite nítido. Los menores de 13 años no crean cuentas propias de IA generativa ni suben información a esas plataformas: todo se trabaja en clase, con el docente delante y como ejercicio de análisis.

Aquí no se trata de que tus hijos usen la inteligencia artificial, sino de que aprendan a dudar de ella.

El riesgo del que casi nadie habla: la deuda cognitiva

La progresión que describen los colegios tiene tres escalones: conciencia, uso supervisado y criterio propio. A partir de los 13 años, y siempre con autorización del profesor, los alumnos pueden empezar a usar herramientas aprobadas que cumplan las reglas de la plataforma, el visto bueno del centro y la normativa de los Emiratos. En Dubai Schools, las cuentas personales de ChatGPT no forman parte del modelo aprobado para estudiantes. La IA entra en el aula cuando el profesor la autoriza, no antes.

El miedo real, sin embargo, no son las pantallas. Es lo que Lisa Crausby, directora de educación de Gems Education, llama cognitive debt: la deuda cognitiva que se acumula cuando un alumno externaliza una y otra vez su esfuerzo mental. Si la máquina piensa por el niño, el niño deja de aprender a pensar. Para combatirlo, los centros proponen tareas comparativas: hacer lo mismo a mano y con IA, contrastar fuentes y explicar el propio razonamiento.

Hay algo que se repite en todos los centros y que conviene escuchar bien: los profesores protegerán tiempo libre de IA para escribir, calcular, debatir, crear y resolver problemas. ‘Enseñaremos a los alumnos una disciplina sencilla: pensar primero, usar la IA con propósito y verificarlo todo’, dice Crausby. Y una idea que sirve igual en casa: la alfabetización en IA se mide por la capacidad de evaluar o rechazar lo que produce la máquina, no por la rapidez.

Los profesores se forman antes que los alumnos

Antes de que la IA llegue a más aulas, el Gobierno quiere formar a 22.000 docentes y educadores para usarla en la enseñanza, la evaluación y la planificación de clases. En Nord Anglia, todo el claustro ha completado ya una formación básica y los alumnos de Year 5 a Year 13 harán dos pruebas estandarizadas al año. En Gems, la formación incluye sesgo, privacidad y algo más difícil: reconocer cuándo la IA no debe usarse. Connor lo resume de una forma que tranquiliza a cualquier padre: si la IA libera al profesor de carga administrativa, ese tiempo vuelve a la clase presencial.

Lo que se comenta en los grupos de madres hispanohablantes

Mi hija mayor empezó el curso con una circular de dos páginas sobre el marco de alfabetización en IA. En el grupo de WhatsApp de madres hispanohablantes de Dubái —somos unas cuantas, de Madrid, Bogotá, Caracas y Ciudad de México— la primera reacción fue unánime: ‘¿Y esto no son más pantallas?’. Luego llegó el café de padres con el equipo directivo, a las ocho de la mañana, y la duda se resolvió en cinco minutos.

La comparación con España es inevitable. Allí el debate público sigue muy centrado en el móvil en el aula; aquí la conversación es otra: enseñar a un niño de siete años que la máquina se equivoca y que hay decisiones que solo puede tomar una persona. No te voy a engañar: el marco es más exigente con las familias de lo que parece, porque pide criterio y supervisión también en casa, y eso es tiempo que alguien tiene que poner.

Lo que casi nadie dice en voz alta es que estas decisiones llegan tomadas. En los colegios internacionales de Dubái el currículo lo marca el grupo educativo o el Ministerio, y la familia se informa y se adapta; no hay consejo escolar al que sentarse a votar. A muchos padres españoles eso les descoloca el primer curso. A mí me pasó.

Con el tiempo entendí que aquí las cosas funcionan diferente y que eso tiene su encanto: el centro explica, tú decides si te subes. La verdad incómoda es la otra: la brecha será entre familias que entienden el marco y las que firman la circular sin leerla. Si vas a elegir colegio, mira los informes de inspección que publica cada año la KHDA, la autoridad educativa de Dubái. Y recuerda que el marco curricular se consulta a través de el portal oficial del Gobierno de los Emiratos.

Si te llevas una sola idea, que sea esta: no necesitas entender de algoritmos para acompañar a tu hijo. Con tres preguntas —quién lo ha hecho, con qué datos, cómo lo compruebo— tienes más de lo que crees. Y si un día la circular te supera, pregunta en el colegio. Aquí las puertas se abren preguntando.

Para que no te pille por sorpresa

  • Lo más importante: La IA es ya asignatura oficial en colegios públicos y privados de los Emiratos, pero en infantil y primeros cursos se enseña sin pantallas: relatos, juego y conversación.
  • El error más común: Pensar que ‘más IA’ significa más horas de pantalla y pedir en el colegio que un niño de seis años use herramientas generativas. No está permitido antes de los 13 años.
  • Te recomiendo: Preguntar en la primera reunión de padres por el marco de alfabetización en IA del centro y revisar los informes de inspección de la KHDA antes de elegir colegio.
  • Para sonar local: ‘Yalla’ (vamos, venga), la palabra que oirás a la hora de la salida en cualquier colegio de Dubái.

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