Sharjah ha vuelto a demostrar por qué se ha convertido en el epicentro mundial de la industria del libro. La Autoridad del Libro de Sharjah ha clausurado la quinta edición de la Conferencia de Libreros, celebrada los días 19 y 20 de septiembre en el Expo Centre Sharjah, con una cifra que resume el momento: más de 300 reuniones de negocio entre profesionales de 99 países.
No es un dato menor. En un sector golpeado por la digitalización y por la competencia del comercio online, que casi un millar de libreros, editores y distribuidores se desplacen hasta este emirato para hablar de futuro dice mucho sobre hacia dónde mira hoy la industria. Y lo que allí se decide, tarde o temprano, llega a la librería de tu esquina.
Sharjah, el laboratorio mundial de la librería del futuro
El encuentro reunió a 912 participantes de 99 países, entre libreros, editores, distribuidores y representantes de plataformas de venta digital, que mantuvieron más de 300 reuniones de negocios a lo largo de dos jornadas. A ellos se sumaron 65 expositores de 29 países, desde agencias literarias hasta empresas tecnológicas especializadas en gestión de derechos y metadatos.
Lo más llamativo de esta quinta edición es su expansión geográfica: por primera vez participaron profesionales de Costa Rica, Perú, Portugal, Ucrania, Kosovo y Zambia. Ese detalle no es casual. Refleja cómo el modelo de negocio librero, hasta hace poco muy local, se está globalizando a marchas forzadas ante los mismos retos: márgenes ajustados, lectores más exigentes y un ecosistema digital que obliga a repensarlo todo.
Blindar el futuro de la librería frente al gigante digital
La Sharjah Book Authority, el organismo que gestiona toda la actividad cultural y editorial del emirato de Sarja, diseñó un programa centrado en tres ejes: el desarrollo del negocio librero, la diversificación de ingresos para los establecimientos independientes y la mejora del acceso a los libros en mercados locales e internacionales. Tres frentes que cualquier librero español reconocerá al instante.
Durante la última jornada, el programa combinó las reuniones comerciales con 20 talleres prácticos y mesas redondas, dirigidas tanto al mercado internacional como al ámbito de lengua árabe. Se habló de inteligencia artificial aplicada a entender el comportamiento lector, de optimización de metadatos para la venta digital y de impresión bajo demanda: las mismas palancas que en España ya manejan cadenas y librerías independientes para sobrevivir a Amazon.
La librería como espacio cultural, no solo comercial
Uno de los debates que más eco tuvo giró en torno a algo que muchos libreros españoles llevan años defendiendo: que el punto de venta físico puede convertirse en un verdadero centro cultural dinámico. Adi Ekatama, director editorial del grupo indonesio Gramedia, analizó la evolución de la librería tradicional y defendió con firmeza la importancia del espacio físico para la interacción comunitaria en plena era del clic y la compra instantánea.
Por su parte, la doctora Brigitte Boulad, de la cadena egipcia Diwan Bookstores, expuso modelos concretos para transformar las librerías en espacios de debate sobre temas transversales, desde el cambio climático hasta la cultura contemporánea. Su mensaje fue claro: la librería que solo vende libros tiene los días contados; la que crea comunidad, no.
El encuentro también acogió el espacio PublisHer Lounge, una iniciativa centrada en el liderazgo femenino dentro de la industria editorial, con sesiones de desarrollo profesional y mentorías individuales para las asistentes. Un gesto que confirma hacia dónde sopla el viento en un sector históricamente muy masculinizado en según qué niveles de decisión.
Alianzas comerciales que también miran a España
Mansour Al Hassani, director de Servicios Editoriales de la Autoridad del Libro de Sharjah, destacó la vocación de la conferencia para generar alianzas comerciales sostenibles que amplíen la red de distribución global. Un objetivo que encaja con el pulso creciente entre España y los Emiratos Árabes Unidos, visible en otros terrenos como la cooperación tecnológica y de defensa firmada recientemente entre ambos países, y que confirma que el interés mutuo va mucho más allá del turismo o la energía.
Para el sector librero español, especialmente el independiente, estas conferencias son también una ventana de oportunidad: participar significa acceder a redes de distribución que hasta ahora quedaban fuera de su radar habitual, centrado en Europa y Latinoamérica.
Cuatro claves que dejó la conferencia para cualquier librero
Más allá de las cifras, la quinta edición dejó un puñado de ideas que cualquier profesional del sector puede aplicar, esté donde esté:
- La diversificación de ingresos ya no es opcional: talleres, eventos y venta digital complementan la venta tradicional de ejemplares.
- Los metadatos son el nuevo escaparate: sin una buena optimización digital, un libro puede pasar invisible incluso en la mejor librería.
- La impresión bajo demanda gana terreno: reduce stock inmovilizado y permite responder a nichos muy concretos.
- La comunidad es el valor diferencial frente a la compra online: el espacio físico solo sobrevive si ofrece algo que un clic no puede dar.
Lo que viene: la librería como refugio frente a la IA
La tendencia que dejó esta conferencia apunta en una dirección optimista, aunque con los pies en el suelo. Mientras la inteligencia artificial se cuela en cada vez más eslabones de la cadena del libro —desde la traducción hasta las recomendaciones de lectura—, la librería física se reposiciona como el espacio donde ocurre justo lo contrario: la conversación humana, el consejo del librero, el descubrimiento inesperado.
El consejo que se repitió entre los ponentes de Sharjah, y que vale igual de bien para una librería de Madrid que para una de Nairobi, fue sencillo: abraza la tecnología para vender mejor, pero no dejes que sustituya lo que te hace único. Los datos y los metadatos venden un libro; una comunidad fiel sostiene una librería durante décadas. Y esa, precisamente, es la apuesta que 99 países acaban de reafirmar en Sharjah.

