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Dubái, otra vez número uno del mundo: atrae 1.253 proyectos de inversión extranjera y bate su propio récord histórico

Dubái vuelve a estar en el podio mundial, y esta vez no es por un rascacielos ni por una isla artificial. El emirato ha cerrado 2025 como el principal destino global de inversión extranjera directa por quinto año consecutivo, según los datos de fDi Markets, la base de referencia del Financial Times. No es una cifra menor: representa el 7% de todos los proyectos anunciados en el planeta durante el año.

La noticia llega en un momento en el que buena parte de Europa mira con cautela hacia dónde mueve el capital. Mientras tanto, Dubái suma 1.253 nuevos proyectos, un 10,5% más que en 2024, y consolida un ecosistema que lleva media década sin parar de crecer. Los números, esta vez, hablan por sí solos.

Dubái, el imán que no deja de atraer capital

Detrás de la cifra global hay un dato que probablemente sorprenda: las inversiones anunciadas en el emirato alcanzaron los 8.830 millones de dólares, con una particularidad muy relevante para el mercado laboral local. Esos proyectos generaron 38.918 puestos de trabajo, un salto del 18,8% respecto al año anterior.

No es solo cantidad, también es diversificación. Por primera vez en su historia, Dubái lideró el ranking mundial de inversión extranjera en manufactura, un sector que hasta hace poco quedaba eclipsado por el turismo y las finanzas. A eso se suman los primeros puestos en tecnología, industrias creativas, servicios profesionales y ciencias de la vida.

El país entero también rompe su propio techo

Las cifras de Dubái son parte de una foto más amplia. Emiratos Árabes Unidos recibió 48.300 millones de dólares en inversión extranjera directa durante 2025, su cuarto récord anual consecutivo, con 1.562 proyectos greenfield registrados en todo el territorio federal. La tendencia confirma algo que los analistas llevan tiempo señalando: el país se ha convertido en un puente natural entre Europa, Asia, África y Oriente Medio.

Ese papel de bisagra geográfica no es casualidad ni un golpe de suerte reciente. Es el resultado de años de apertura regulatoria, con propiedad extranjera al 100% en la mayoría de sectores y una red de más de 20 zonas francas diseñadas a medida de cada industria. Dubái construyó, poco a poco, un ecosistema de confianza que a sus competidores regionales todavía les cuesta replicar.

Tecnología y capital latinoamericano: el nuevo foco

Uno de los movimientos más interesantes del último año es el de las empresas tecnológicas latinoamericanas que empiezan a mirar hacia Dubái como base de operaciones. El DMCC —Dubai Multi Commodities Centre, una de las zonas francas más activas del emirato— cerró 2025 con más de 26.000 empresas registradas, de las cuales 2.300 se sumaron solo en el último ejercicio.

La razón que dan los propios inversores es prácticamente unánime: conectividad, marco jurídico y acceso a redes internacionales en un mismo lugar. Fundadores con años de experiencia operando desde el emirato describen las oportunidades de conseguir clientes y financiación como «monumentales», algo que en mercados más maduros y regulados resulta mucho más lento de conseguir.

Los sectores que más están tirando del carro

Dentro de ese impulso general, hay áreas que están creciendo a un ritmo especialmente notable. El AI Centre del DMCC cerró el año con 159 compañías, tras sumar 77 nuevas empresas en apenas doce meses, mientras que el sector gaming alcanzó las 152 firmas registradas. La estrategia del país no se queda en gestos simbólicos: busca duplicar la contribución de la economía digital al PIB, pasando del 9,7% de 2022 al 19,4% en una década.

Estos son los cuatro motores que explican el salto de este año:

  • Manufactura: primer puesto mundial por primera vez en la historia del emirato.
  • Inteligencia artificial: liderazgo global en proyectos vinculados a IA por cuarto año consecutivo.
  • Sedes centrales: Dubái mantiene el primer puesto mundial en proyectos de headquarters internacionales.
  • Industrias creativas: 754 proyectos y 3.760 millones de dólares captados solo en este sector.

Lo que significa esto para un inversor español

Para quien observa desde España, el dato tiene una lectura práctica más allá del titular. España figura entre los diez principales países de origen de inversión directa en el emirato, una posición que ha ido ganando terreno año tras año. El contraste fiscal —cero impuesto sobre la renta, repatriación total de beneficios— sigue siendo el argumento más citado por quienes deciden dar el salto.

Conviene, eso sí, matizar las expectativas: no todo lo que brilla en los titulares se traduce automáticamente en rentabilidad garantizada. El propio ecosistema regulatorio, aunque atractivo, exige entender bien las reglas del juego local antes de mover capital, y conviene informarse con asesoramiento profesional específico para cada caso antes de tomar decisiones.

Hacia dónde va Dubái en los próximos años

La hoja de ruta del emirato tiene nombre y fecha: la Agenda Económica D33 aspira a duplicar el tamaño de la economía de Dubái antes de 2033. No es una consigna vacía; ya se está traduciendo en programas concretos como Dubai Founders HQ, lanzado en octubre de 2025 para conectar emprendedores con capital y mentoría internacional.

El optimismo, en este caso, viene respaldado por cinco años consecutivos de datos que no dejan mucho margen para la duda. Si el ritmo actual se mantiene, Dubái no solo seguirá siendo un destino de inversión atractivo, sino que probablemente termine marcando el paso de cómo se mueve el capital global en la próxima década.

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