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Ver estrellas en el desierto de Dubái: la escapada que llenó las dunas de coches y cómo repetirla en familia

Ver estrellas en el desierto de Dubái tiene algo que ninguna foto nocturna sabe devolverte. La noche del miércoles, cientos de residentes lo comprobaron sobre la arena: las Perseidas se asomaron con la luna nueva como cómplice y las dunas terminaron llenas de coches, alfombras y miradas apuntando al cielo. Si te lo estás planteando en familia, no es tan complicado repetir la escapada. Solo hay que elegir bien el momento y aceptar que el desierto no se adapta a tus horarios.

La noche en que las dunas se llenaron de coches

Según The National, la noche del miércoles 12 de agosto los aficionados se repartieron por el desierto para escapar de la contaminación lumínica de las ciudades. Las gasolineras del camino iban llenas y decenas de coches se internaban en la arena con una idea clara: alejarse lo bastante para que el cielo por fin hablara. La coincidencia astronómica no acabó ahí: aquel miércoles amaneció con seis planetas alineados y se cerró con un eclipse total visible en España, aunque no en Emiratos.

Las Perseidas son una lluvia de meteoros que se repite cada año cuando la Tierra cruza el rastro de escombros que dejó el cometa Swift-Tuttle. Este agosto el pico coincidió con la luna nueva, así que el cielo estaba especialmente oscuro. Por eso se vieron meteoros rápidos, casi esquivos, y alguna que otra bola de fuego capaz de arrancar un ‘guau’ incluso al más escéptico.

Dónde ver el cielo sin que las luces te lo roben

La fuente menciona dos puntos que reciben peregrinaciones cada verano: Al Quaa Milky Way Spot, ya en el interior de Abu Dabi, y Mleiha National Park, en Sharjah. El primero se ha hecho famoso por ser de los cielos más oscuros del país; el segundo une arqueología y cielo estrellado en una misma salida.

Para repetir la experiencia no necesitas un todoterreno de última generación, aunque conviene saber dónde dejas el coche y con cuánta arena vas a lidiar. Lo que sí marca la diferencia es llegar antes del anochecer, llevar una manta gruesa y no mirar el teléfono: la luz de la pantalla te rompe la adaptación a la oscuridad durante un buen rato.

astroturismo Emiratos

El grupo con el que se desplazó The National montó una hoguera, extendió alfombras y se pasó la madrugada bebiendo karak, el té especiado con leche que reconforta cuando la noche del desierto refresca. Contaron entre treinta y cuarenta meteoros en las horas de observación, algunos tan veloces que si parpadeabas ya no estaban.

El cielo del desierto no se disfruta con prisa: se disfruta con una manta, poca luz y las expectativas en silencio.

Lo que aprendí la primera vez que me tumbé en la arena

Mi primera lluvia de estrellas en Emiratos fue un desastre logístico del que todavía me río. Salimos tarde, aparcamos donde no debíamos y nos pasamos la primera media hora discutiendo con una linterna. Luego apagamos todo, nos tumbamos y dejó de importar. Recuerdo pensar que aquella oscuridad era lo más parecido a desconectar el ruido de la ciudad.

Para una familia que llega de España o de Latinoamérica, la experiencia cambia la idea de desierto. No es solo arena y duna bonita para la foto: es silencio, temperatura que cae de golpe y una sensación de pequeñez que aquí, entre rascacielos, uno olvida por completo. El mayor error es no abrigarse: en plena madrugada el desierto enfría más de lo que dice el pronóstico.

También aprendí a soltar el plan. Con niños pequeños, la magia no está en contar meteoros como si fuera un marcador, sino en verles la cara cuando aparece el primero. Te lo digo por experiencia: merece la pena quedarse un poco más, aunque al día siguiente nadie se despierte a su hora.

Si algo se queda tras una noche así es la certeza de que, a una hora de la ciudad, el universo sigue recordándonos lo pequeños que somos. Y esa lección no entiende de edad ni de idioma.

Para que no te pille por sorpresa

  • Lo más importante: la oscuridad lo es todo; elige una noche sin luna o con luna creciente escasa y aléjate de las luces urbanas.
  • El error más común: olvidarse del frío de la madrugada y de que la arena entra en el coche sin pedir permiso.
  • Te recomiendo: llevar una manta gruesa, bebida caliente en un termo y la batería del teléfono reservada solo para emergencias.
  • Para sonar local: ‘yalla, vámonos al desierto a ver estrellas’ — yalla significa ‘vamos’ o ‘daos prisa’ en árabe.

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