Si tienes hijos adolescentes en Emiratos, esta conversación te va a interesar. Y si no los tienes, también, porque la alerta que acaban de lanzar las autoridades va mucho más allá de los titulares. Hablo de la campaña nacional de concienciación contra las drogas que advierte sobre los vapeadores —los cigarrillos electrónicos— y el riesgo de que escondan sustancias ilegales, un tema que ya lleva semanas coleando en los grupos de WhatsApp de las familias hispanohablantes.
¿Por qué preocupa tanto el vapeo ahora?
La campaña, bautizada con el lema Unidos como uno solo para erradicar la amenaza, es una iniciativa de la Autoridad Nacional Antidroga en colaboración con la Oficina de Medios del Gobierno de Emiratos. Y no es un aviso cualquiera: las autoridades están detectando que los traficantes aprovechan el tirón de los vapeadores entre los adolescentes para ocultar drogas, sobre todo aceite de cannabis, dentro de estos dispositivos. La trampa es doblemente peligrosa porque, a simple vista, resulta casi imposible distinguir un cartucho legal de otro adulterado.
El dato que más escalofríos me da es que estos productos se promocionan con sabores golosos y envases de colores, justo lo que más atrae a los chavales. Las redes sociales hacen el resto, creando una falsa sensación de inocuidad. Lo dice claro el doctor Yazeed Abed El Khaleq, neumólogo del Hospital Burjeel de Abu Dabi: «Los sabores atractivos, el marketing agresivo y la creencia errónea de que el vapeo es menos dañino empujan a los jóvenes a experimentar a edades cada vez más tempranas». Y como el cartucho no huele a marihuana tradicional, ni los padres, ni los profesores, ni la policía lo detectan con facilidad.
Lo que dice el médico sobre los adolescentes y el vapeo
El doctor Yazeed Abed El Khaleq insiste en una verdad incómoda: muchos chicos consumen concentraciones de nicotina mucho más altas de lo que creen, y algunos productos etiquetados como «sin nicotina» la contienen igual. A largo plazo, el cuadro es demoledor: ansiedad, irritabilidad, dificultad para concentrarse y cambios de comportamiento cuando no pueden vapear. Y en el plano clínico, habla de infecciones respiratorias recurrentes, inflamación pulmonar severa, problemas cardiovasculares y defensas bajas. Vamos, que el vapeador de fresa puede ser la puerta de entrada a un problema de salud muy serio.
Lo que más me ha llamado la atención de su intervención es que no se trata solo de la droga en sí: el comportamiento de fumar —vapear o lo que sea— es la conducta bisagra que abre la posibilidad a la adicción. Así lo recalca la doctora Samya Al Mamari, directora de servicios médicos del Centro Nacional de Rehabilitación, que prefiere no meter miedo sino «promover conductas saludables y ayudar a que los jóvenes elijan opciones más sanas».

No hace falta ser un experto para notar que un hijo cambia; a veces basta con estar, sin juzgar, y prestar atención.
Lo que veo a mi alrededor (y lo que me cuentan las madres hispanas)
Si algo me ha quedado claro viviendo en Dubái es que, en asuntos de adolescencia, las redes de padres hispanohablantes funcionan casi como un termómetro. Hace un par de semanas, en una cena con amigas españolas, saltó el tema: una de ellas había pillado a su hijo de catorce años con un vapeador que, aseguraba el chico, «era de un amigo» y «solo llevaba sabor a mango». Ella se quedó helada, pero lo más valioso fue cómo lo gestionó: en lugar de echarle la bronca, le pidió que le enseñara el dispositivo y buscaron juntos en internet cómo detectar cartuchos adulterados. Ser el lugar seguro al que acuden tus hijos es la mejor prevención, y esa frase, que parece de manual, es justo lo que recalca la doctora Al Mamari.
Desde entonces, he visto en varios grupos de chat cómo se comparte el número para denunciar actividades sospechosas —el 996— o los enlaces a la campaña oficial. La verdad es que el miedo existe, pero también hay mucha más información de la que teníamos hace un año. Y eso, en un país donde la ley es muy clara con las drogas, te da cierta tranquilidad porque sabes que las autoridades están pisando el acelerador.
Lo que nadie te cuenta antes de llegar es que, como expatriado, tus referencias culturales sobre drogas no siempre encajan. Aquí la tolerancia es cero y el consumo está muy perseguido, pero la estrategia nunca ha sido solo policial: siempre ha ido acompañada de campañas de prevención como esta. La diferencia con España, por ejemplo, es que aquí la alerta no se diluye en un mar de permisividad y la respuesta institucional es contundente. Eso te obliga a sentarte y hablar con tus hijos de una manera distinta.
La estrategia nacional que lo respalda todo
Que nadie piense que esto es un simple cartel en el metro. La campaña forma parte de la Estrategia Nacional Antidroga 2024-2031, aprobada en noviembre de 2024 con tres pilares —prevención, tratamiento y aplicación de la ley— y un objetivo muy medido: reducir las tasas de adicción y las muertes relacionadas con drogas. Los colegios, las universidades y las asociaciones comunitarias se han sumado activamente, y se pide a las familias que colaboren sin complejos. No se trata de señalar, sino de proteger.
Y si algo me gusta —y te lo digo por experiencia— es que la campaña no va de asustar a la gente. La doctora Al Mamari lo explica con elegancia: «En lugar de decir a los jóvenes que no vapeen porque podría contener drogas, preferimos trabajar la prevención del tabaquismo en general». Traducido al día a día: en casa podemos hablar de salud, de respirar bien, de no dejar que un dispositivo de plástico controle tu estado de ánimo. Sin dramas, pero sin prisa por pasar página.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: los vapeadores pueden estar adulterados con aceite de cannabis y resultan casi indetectables a simple vista, por eso la campaña pide a las familias que estén muy atentas a los cambios de comportamiento.
- El error más común: pensar que «solo es vapor de sabores» o que en un colegio internacional no va a pasar. Los adolescentes hispanohablantes no están al margen de la moda.
- Te recomiendo: guardar en el móvil el número gratuito 996 para denunciar actividades sospechosas, y echar un vistazo a los recursos de la campaña en la web oficial del gobierno emiratí (u.ae).
- Para sonar local: ‘بلّغ’ (balligh) — significa «denuncia» o «informa», una palabra que resume el espíritu colectivo de esta iniciativa.

