Dubái acaba de tirar abajo una de las barreras más comentadas por los inversores extranjeros de los últimos años. Hasta hace unas semanas, para conseguir el visado de residencia vinculado a una propiedad había que desembolsar al menos 750.000 dírhams (unos 190.000 euros). Esa cifra ya no existe.
El Departamento de Tierras de Dubái (DLD) confirmó la reforma a través de su plataforma Cube a finales de abril de 2026. Cualquier propietario único, sin importar el precio de su vivienda, puede solicitar ahora el permiso de residencia de dos años conocido como Taskeen. Para quienes compran en copropiedad, sigue existiendo un umbral: 400.000 dírhams por cabeza.
Qué cambia exactamente en Dubái
Antes de esta reforma, un estudio pequeño en zonas como Dubai Silicon Oasis o Jumeirah Village Circle podía dejar fuera del sistema de visados a su comprador si el precio no llegaba a los 750.000 dírhams. Ahora ese cálculo ya no importa: el DLD certifica la titularidad y el propietario puede iniciar el trámite migratorio sin más condición que ser el único titular del inmueble.
La medida busca, según el propio departamento, ampliar la base de inversores y dar salida a un parque de vivienda más asequible que hasta ahora quedaba excluido del beneficio residencial. Los pisos pequeños y los estudios vuelven a tener un atractivo migratorio que habían perdido con el umbral anterior.
Por qué interesa a los inversores españoles
Dubái lleva un par de años posicionándose como destino alternativo para españoles que buscan residencia fiscal fuera de la Unión Europea sin renunciar a un mercado inmobiliario con rentabilidades por alquiler que doblan a las de muchas capitales europeas. La eliminación del mínimo reduce de forma notable el billete de entrada a ese ecosistema, algo que hasta ahora solo estaba al alcance de quienes podían asumir compras de cierto volumen.
Conviene no confundir este visado de dos años con el visado de oro emiratí, que sigue exigiendo una inversión mínima de 2 millones de dírhams (algo más de 500.000 euros) y da acceso a una residencia de diez años. Son dos productos distintos, pensados para perfiles de inversor muy diferentes.
Cómo se solicita el nuevo visado
El proceso no ha cambiado en su mecánica, solo en el requisito de entrada. Tras registrar la propiedad ante el DLD, el comprador presenta la documentación ante la Dirección General de Residencia y Asuntos Extranjeros (GDRFA), pasa por el examen médico obligatorio y el registro biométrico, y recibe el sellado del visado en el pasaporte junto con su Emirates ID.
El coste administrativo sigue rondando los 4.000 euros entre tasas gubernamentales, seguro médico y trámites, a los que se suman los honorarios de gestorías especializadas si se opta por externalizar el proceso. Nada de esto ha variado con la reforma; lo único que desaparece es la exigencia de un precio mínimo de compra.
Qué perfiles se benefician más
La flexibilización favorece especialmente a dos tipos de comprador. Por un lado, quienes ya poseían una propiedad pequeña en Dubái y hasta ahora no podían optar al visado por no alcanzar los 750.000 dírhams. Por otro, los inversores primerizos que prefieren entrar con un desembolso contenido antes de comprometer capital mayor en el mercado emiratí.
También cambia el cálculo para quienes compran sobre plano, un formato muy habitual en promociones de zonas como Dubai South o Jumeirah Village Circle, donde los planes de pago fraccionado facilitan el acceso sin necesidad de reunir toda la liquidez de golpe.
- Propietarios únicos de estudios o apartamentos de bajo coste que antes quedaban fuera del sistema
- Compradores sobre plano que completan el pago mediante calendarios fraccionados
- Inversores que buscan una primera toma de contacto con el mercado antes de dar el salto a la Golden Visa
- Copropietarios (parejas o socios), que deben seguir acreditando 400.000 dírhams por participación
Lo que viene: un mercado que sigue acelerando
Los analistas del sector coinciden en que esta reforma llega en un momento de máxima actividad para el inmobiliario emiratí, que en 2025 cerró con más de 270.000 transacciones y cifras récord de inversión extranjera. Ampliar la base de compradores con acceso al visado es, para el DLD, una forma más de sostener ese ritmo sin depender solo de las grandes operaciones de lujo.
Para el inversor español que se lo esté pensando, la recomendación de quienes ya operan en la zona es clara: verificar siempre la valoración oficial del DLD antes de firmar, y no dar por hecho que el precio de compra coincide con el que certificará el organismo a efectos de visado. Las reglas se han simplificado, pero la revisión previa sigue siendo el paso que marca la diferencia entre un trámite ágil y una solicitud atascada.


