Al Marjan Island ha pasado en dos años de ser “la otra playa” de Emiratos a convertirse en la casilla más comentada del tablero inmobiliario del Golfo. Quien llega tarde, siente que ya perdió Dubai Marina y Downtown y no quiere repetir el error. Ahora mira a esta isla artificial con la sensación de que aquí todavía se puede entrar antes del gran salto. La cuestión es si el reloj corre a favor o en contra.
Desde enero de 2026 el ritmo se ha acelerado. Los últimos lanzamientos de unidades hoteleras con gestión delegada se han colocado en cuestión de días, con incrementos de precios por fase que ya superan el 10% respecto a 2025 en algunos proyectos de primera línea. El empuje viene de un factor claro: la cuenta atrás hacia la apertura del complejo de juego de Wynn en Al Marjan, prevista para 2027, y el tirón de las rentas vacacionales que ya están firmando operadores internacionales en la zona.
Qué tipo de jugada se está haciendo en Al Marjan
El movimiento estrella ahora mismo no es el apartamento clásico de segunda residencia, sino la unidad hotelera con gestión delegada integrada en resorts de cuatro y cinco estrellas. El inversor compra un activo que funciona como habitación de hotel, con un operador que firma contrato de explotación y se encarga de todo: ocupación, tarifas, mantenimiento y personal. A cambio, reparte un porcentaje de los ingresos o garantiza un rendimiento mínimo.
Este formato está ganando tracción porque permite exponerse al “efecto casino” sin necesidad de saber de hotelería ni de lidiar con reservas individuales. La lógica es sencilla: el operador rellena las habitaciones, la isla gana visibilidad internacional y el propietario cobra un flujo de caja anual vinculado a la ocupación turística. En Oriente este modelo lleva años funcionando en destinos como Dubai Marina o Palm Jumeirah, pero en Ras Al Khaimah todavía está en fase de expansión, con precios de entrada más bajos y expectativas de crecimiento ligadas a un proyecto muy concreto.
El riesgo, claro, está en que aquí no compras solo ladrillo, compras un guion: que Wynn abra en plazo, que Ras Al Khaimah mantenga su apuesta por el turismo internacional y que las aerolíneas sigan conectando la zona como hasta ahora. El que firma hoy una unidad hotelera en Al Marjan apuesta a que el flujo de visitantes crecerá de forma sostendida durante la próxima década, empujado por un complejo de juego que aspira a atraer a cientos de miles de turistas al año.
En uno de los vídeos recientes que circulan entre inversores en castellano se repite el mismo mensaje: la ventana interesante es la previa a la apertura del resort principal. El argumento es que, una vez inaugurado el primer gran complejo de juego de Oriente Medio, la percepción internacional de Ras Al Khaimah cambiará y los precios de la isla convergerán con los de otras zonas maduras del país. Para quien entra antes, la esperanza es capturar esa diferencia.
Por qué esto explota ahora
Frente a ese contexto de cambio de narrativa, hay disparadores muy concretos en las últimas semanas. El 10 de febrero de 2026 varios proyectos en primera línea anunciaron nuevas fases con subidas de entre 8% y 12% sobre los precios de lanzamiento de 2025 para unidades comparables. Además, los últimos informes de agencias especializadas en Ras Al Khaimah apuntan a incrementos de valor anual de doble dígito en Al Marjan, por encima de otras zonas del emirato.
Los datos duros que están empujando la conversación son claros:
- Enero de 2026 cerró con aumentos interanuales de precios en Al Marjan superiores al 15% en algunos segmentos frente a 2025.
- Varios desarrolladores agotaron inventario de determinadas unidades hoteleras en menos de 30 días desde el lanzamiento.
- Ras Al Khaimah Tourism Development Authority mantiene el objetivo de superar los 3 millones de visitantes anuales cuando el complejo esté plenamente operativo.
- El proyecto Wynn Al Marjan se mantiene en calendario para apertura en 2027, reforzando la sensación de cuenta atrás.
Este cóctel explica por qué tantos inversores están mirando ahí y no a otros mercados más maduros del Golfo. La combinación de precios todavía inferiores a Dubai, la etiqueta de “primer gran complejo de juego de Oriente Medio” y un calendario ya público han creado la sensación de que 2026 es el año para posicionarse en Al Marjan Island antes de que el salto sea más brusco.
Cómo afecta esta ola a quien quiere entrar ahora
Frente a este escenario, la primera consecuencia es obvia: el coste de entrada ha dejado de ser de nicho. Los tickets de unidades hoteleras en proyectos consolidados ya se mueven en rangos que hace tres años se asociaban a zonas mucho más maduras de Emiratos. El inversor medio que llega con la idea de “descubrir” un mercado barato se encuentra con que la fiesta ya ha empezado y los descuentos agresivos van desapareciendo.
La segunda derivada golpea al bolsillo en forma de menor margen para el error. Cuando los precios suben a doble dígito año a año, cualquier mala decisión de proyecto, planta o vista se paga cara. La elección de operador, la duración del contrato de gestión y la política de distribución de ingresos se vuelven tan importantes como el metro cuadrado. De poco sirve un teórico potencial de revalorización si tu unidad acaba en un complejo mal posicionado, con ocupaciones por debajo de la media de la isla.
Por último, aumenta el riesgo de expectativas infladas. Muchos materiales comerciales hablan de rendimientos netos anuales del 8% al 10% por rentas y escenarios de plusvalía de dos dígitos, pero todo está condicionado por variables externas: número real de visitantes, competencia de otros resorts, regulación del juego y tipo de cambio. Para el pequeño inversor europeo que entra en dólares o dirhams, los movimientos de su moneda de origen también cuentan.
Un segundo vídeo muy compartido entre asesores en español insiste en la importancia de leer la letra pequeña de los contratos de gestión. No todas las unidades hoteleras en Oriente funcionan igual, ni todos los operadores reparten los ingresos de la misma forma. Saber si el rendimiento prometido es bruto o neto, qué gastos se deducen y qué ocurre en años flojos de ocupación es casi tan relevante como elegir la torre o la vista frente al mar.
Qué implica esta apuesta más allá de la isla
Más allá del caso concreto de Al Marjan, lo que se está viendo aquí es un cambio de fase en la relación del pequeño inversor español con los mercados de Oriente Medio. Ya no se trata solo de comprar un piso en Dubai y alquilarlo por su cuenta, sino de entrar en estructuras más sofisticadas donde el activo es parte de una máquina hotelera global. Eso abre puertas, pero también despersonaliza la inversión: tu unidad es una línea más en el inventario de un gran operador.
El mecanismo detrás es simple: los grandes grupos turísticos necesitan capital para levantar proyectos multimillonarios, y lo consiguen troceando parte del activo entre cientos de propietarios que aceptan dejar la gestión en manos profesionales. A cambio, acceden a un producto que difícilmente podrían replicar solos: un trozo de resort en una isla que aspira a ser la postal del primer complejo de juego del Golfo.
Esto revela algo importante sobre hacia dónde va el mercado en 2026: cada vez hay menos espacio para la improvisación y más peso de los modelos empaquetados, con retornos esperados, cláusulas estándar y ciclos de salida definidos. El inversor que se limite a mirar la foto del render y el porcentaje de rentabilidad corre el riesgo de no entender que está firmando un contrato complejo, atado muchas veces a plazos de 10 o 15 años y a penalizaciones si quiere salir antes de tiempo.

