El aparcamiento en Dubái ya no es gratis en Al Furjan ni en Jebel Ali Industrial. Desde este noviembre, la zona industrial cobra 4,20 dírhams la hora bajo el código 599T y Al Furjan entra en el sistema con abonos que van de los 1.999 dírhams al mes a los 4.999 al año. Si vives, trabajas o dejas el coche por allí, esto te cambia la rutina.
LO ESENCIAL
- Tarifa: 4,20 dírhams la hora en Jebel Ali Industrial (zona 599T), de 8:00 a 22:00.
- Al Furjan: zona 591P, con abonos de 1.999 dírhams al mes, 3.999 al trimestre y 4.999 al año.
- Cómo se paga: app Parkin, SMS, WhatsApp, RTA, DubáiNow o las máquinas de la calle.
Cuánto cuesta aparcar desde este noviembre en cada zona
En Jebel Ali Industrial el sistema es el clásico de tarifa por hora: 4,20 dírhams la hora (algo más de un euro) entre las 8:00 y las 22:00, con las señales ya instaladas en la calle para que nadie diga que no lo sabía. Quien aparca allí a diario tiene además el abono: 315 dírhams al mes, 840 al trimestre, 1.680 a los seis meses y 2.940 al año. Puesto en euros, y siempre como cifra orientativa porque el cambio se mueve, hablamos de unos 80 euros mensuales o cerca de 740 al año.
Al Furjan funciona con otra lógica. La zona 591P no aparece publicada con la misma tarifa por hora que la industrial, sino con planes de suscripción: 1.999 dírhams al mes, 3.999 al trimestre y 4.999 al año. Y aquí conviene detenerse, porque el salto entre el abono mensual y el anual es tan grande que más de uno hará los números dos veces antes de contratar.
Un abono anual de 4.999 dírhams (unos 1.260 euros) sale, según lo publicado, apenas mil dírhams más caro que el trimestral. Suena raro. Lo es. Antes de pagar, revisa en la app que el plan sigue vigente y a qué plazas da acceso, porque el plano de la zona no siempre coincide con lo que uno considera su calle.
La razón que da la compañía es doble: frenar el aparcamiento ilegal y gestionar mejor las plazas disponibles. Traducido a la vida diaria, menos coches abandonados durante semanas en el mismo sitio y más rotación delante de la panadería. Nada heroico, pero se nota.
Cómo se paga y qué pasa si se te olvida el ticket

Pagar es lo de menos. Puedes hacerlo desde la app de Parkin, por SMS, por WhatsApp, a través de las aplicaciones de la Autoridad de Carreteras y Transporte de Dubái o de DubáiNow, y también en las máquinas repartidas por la calle. Hay mil formas, así que no hay excusa.
Lo que sí duele es la otra cara. La multa por no tener el ticket activo sigue siendo bastante más caras que el propio ticket, y no distingue entre despiste y mala fe. Con un detalle añadido: el control no lo hace una persona, lo hace un coche con cámara que pasa y vuelve a pasar.
Aquí nadie te discute una tarifa: te la cobra una cámara mientras tú sigues buscando el código de zona en el móvil.
Mi consejo de vecina: guarda el código de tu zona en una nota del móvil, con el nombre de la calle al lado. Cada plaza de Dubái tiene su propio código y pagar en el equivocado es exactamente igual que no haber pagado nada.
Lo que aprendí aparcando aquí (y lo que me costó)
Cuando se anunciaron las tarifas, el grupo de WhatsApp de mi edificio se llenó de mensajes en tres idiomas. Una vecina colombiana preguntaba si el abono valía para dos coches; un señor británico insistía en que la calle de atrás era otra zona; alguien mandó una foto del cartel nuevo a las once de la noche. Nadie sabía nada con certeza, y todos teníamos prisa. Lo que sí queda claro es que los abonos se contratan solo desde la app de Parkin, así que el móvil acaba siendo la oficina del barrio.
En España esto habría sido una tarde de papeleo en la oficina del ayuntamiento. Aquí se resuelve con el móvil y una llamada al número de atención de Parkin, que responde en inglés y, según el día, en un árabe amable que no entiendes pero que tranquiliza. La primera semana parece un examen. Después se vuelve rutina, como todo en esta ciudad.
La verdad incómoda es otra. El abono no te reserva una plaza. Pagas por poder aparcar, no por tener sitio garantizado, y en las calles más peleadas eso significa dar dos vueltas a las siete y media de la tarde como en cualquier barrio de Madrid. La diferencia es que aquí, en agosto, esas dos vueltas se hacen a 42 grados.
Y hay un detalle que solo entiendes cuando llevas tiempo: el calor reescribe tus distancias. Lo que en España serían cuatro minutos andando, aquí son cuatro minutos pensando si merece la pena coger el coche para 200 metros.
JLT ya pasó por esto y marca el camino
En octubre, Parkin renovó su acuerdo con el Dubai Multi Commodities Centre por diez años más para gestionar el aparcamiento de pago en JLT. En números, unas 2.800 plazas, de las cuales 250 están reservadas para motos. No es un caso aislado: es el patrón. Cada zona con rotación alta, torres de oficinas o centros comerciales acaba entrando en el sistema, y los barrios residenciales llegan justo después.
Si aparcas en Al Furjan o en Jebel Ali Industrial, hazte un favor: instala Parkin, mira el código, paga. Y si te toca la primera multa, respira. Al principio parece un trámite molesto. Con el tiempo, es simplemente la ciudad funcionando, con sus reglas y su manera de recordártelas.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: el pago rige de 8:00 a 22:00 y cada zona tiene su propio código (599T en Jebel Ali Industrial, 591P en Al Furjan); el código equivocado equivale a no haber pagado.
- El error más común: dar por hecho que la calle junto a tu edificio sigue siendo gratuita y dejar el coche toda la mañana sin ticket.
- Te recomiendo: la app Parkin, con el código de tu zona guardado en una nota y el pago por WhatsApp configurado para los días de prisa.
- Para sonar local: ‘Fain al-mawqif?’ (¿dónde está el aparcamiento?), la pregunta que salva cualquier tarde en Dubái.

