La agenda de conciertos en Emiratos suma 76 citas entre Dubái, Abu Dabi y Sharjah para lo que queda de temporada, según el recuento que publica The National. Hay nombres que reconocerás al instante —Katy Perry, Najwa Karam, Trevor Noah— y decenas de artistas que quizá no te suenen todavía y que, te lo digo por experiencia, a veces acaban siendo lo mejor de la noche.
Qué se cuece esta temporada en Dubái, Abu Dabi y Sharjah
El calendario no da tregua. El 26 de septiembre, el Etihad Arena de Abu Dabi abre fuego con K-Pop Fever, una producción con doce cantantes y bailarines que recrea los grandes éxitos del género con coreografías de gran formato; las puertas abren a las 14.00 y las entradas arrancan en 155 dírhams, unos 39 euros al cambio.
A partir de ahí, cada semana hay algo. Najwa Karam, a la que aquí llaman Shams El-Ghinnieh —el sol de la música—, vuelve el 2 de octubre al Coca-Cola Arena de Dubái con un repertorio de folk-pop libanés que la comunidad árabe canta de memoria y que a los recién llegados nos engancha igual. Y el Abu Dhabi Festival trae un programa clásico de peso, con el American Ballet Theatre y el trompetista Dhafer Youssef entre los nombres anunciados.
Después llega el fin de semana del Gran Premio de Abu Dabi, que arrastra una tanda de conciertos paralelos: The Chainsmokers y The Script cierran la serie de actuaciones posteriores a la carrera en Etihad Live, y Anyma toca en Yas Gateway Park dentro del cartel oficial. Si vas esos días, reserva hotel con meses de antelación.
Los conciertos que yo no me perdería

Hay una lista larga de citas repartidas entre Dubái Opera, el Coca-Cola Arena, el Etihad Arena y el Dubai Millennium Amphitheatre de Expo City. Entre las que ya tienen fecha: God Save the Queen, el tributo sinfónico que una banda argentina lleva el 5 de octubre a Dubái Opera desde 295 dírhams, unos 74 euros; los Gipsy Kings de Andre Reyes, con Bamboleo y Djobi Djoba en versión orquestal, el 22 de octubre; Nancy Ajram el 24; o Blue celebrando 25 años de carrera el 25 en Expo City.
La escena del sur de Asia y del sudeste asiático merece un apartado propio. Shaan, Vir Das, Prateek Kuhad, Atif Aslam o el dúo filipino formado por TJ Monterde y KZ Tandingan llenan arenas enteras, y conviene comprar con semanas de margen porque las entradas de 150 a 300 dírhams se agotan rápido cuando el artista es de casa. En el lado electrónico, el regreso de Carl Cox a Playa Pacha y la tercera temporada de Ushuaia Dubai Harbour con Black Coffee se celebran en recintos con licencia, donde el alcohol está permitido para mayores de 21 años.
La diferencia entre una buena noche y un desastre no es el artista, sino haber comprado la entrada a tiempo y tener resuelto el taxi de vuelta.
Comedia en tres idiomas: el mes en que Dubái se ríe
Si algo ha cambiado en los últimos años es que Dubái se ha convertido en plaza obligada para los cómicos. El Abu Dhabi Comedy Season ha anunciado shows de Mo Amer, el palestino-estadounidense que se hizo un nombre en Netflix, y del estadounidense Aries Spears; Trevor Noah hará cuatro funciones; y Vir Das, Russell Peters, Katherine Ryan, Mo Gilligan, John Achkar o Amit Tandon completan un octubre que es, literalmente, una sobredosis de risa.
La buena noticia para quien llega de fuera es el idioma: hay comedia en inglés, en hindi y en árabe, y el humor de Mo Gilligan o Katherine Ryan se sigue mejor de lo que parece. Si el idioma se convierte en un muro, las propuestas musicales —Morgan Jay combina stand-up y guitarra— o los espectáculos sin diálogo funcionan igual. Titize: A Venetian Dream, con circo, danza y teatro físico, pasa por Dubái Opera del 29 al 31 de octubre.
Lo que nadie te cuenta antes de comprar la primera entrada
Te lo cuento desde la cola. En mis primeros meses compraba entradas a última hora, convencida de que aquí funcionaba como en Madrid o en Ciudad de México, y aprendí por las malas que no. Las mejores localidades de Dubái Opera se agotan con tres o cuatro semanas de antelación, y los precios que ves publicados —desde 125 dírhams los cómicos y desde 395 los tributos sinfónicos— son el suelo, no la media: las tasas y el cargo por servicio se suman al final.
La segunda sorpresa es el reloj. Aquí los conciertos empiezan de verdad a la hora que dicen, a las nueve o a las nueve y media, y el público llega puntual porque al día siguiente se trabaja. Choca con la costumbre de llegar cuando ya suena la segunda canción; aquí llegas tarde y te quedas en el pasillo hasta el descanso.
Y luego está la logística, esa que nadie escribe en las guías. El metro de Dubái te deja cerca del Coca-Cola Arena o de Dubai Opera, pero no siempre aguanta hasta el final del show, así que conviene mirar los horarios de la RTA el mismo día o llevar decidido el taxi de vuelta. En esta época del año, además, el trayecto del aparcamiento al al recinto se hace con un calor que no te esperas, y eso cambia por completo lo que te pones.
Una cosa que me da rabia: el cartel hispanohablante es escaso. Salvando el tributo argentino de God Save the Queen y algún nombre suelto, la temporada mira hacia el sur de Asia, el mundo árabe y el pop anglosajón. Los españoles y latinoamericanos que vivimos aquí nos organizamos en grupos de WhatsApp para no perdernos nada, y así fue como me enteré de la mitad de estas 76 citas.
Cómo moverte entre salas sin volverte loco
La mayoría de los recintos están bien conectados, pero conviene tener el mapa claro. El Coca-Cola Arena está en City Walk, Dubái Opera en el centro de la ciudad, el Etihad Arena en Yas Island y el Dubai Millennium Amphitheatre en Expo City, bastante a las afueras. De Dubái a Abu Dabi hay hora y media de coche, así que un concierto en el Etihad Arena no es un plan para improvisar a las ocho de la tarde.
Para moverte por la ciudad, la nol card —la tarjeta recargable del metro, el tranvía y los autobuses— sigue siendo lo más barato, y se recarga en cualquier estación por pocos dírhams. Los taxis y Careem funcionan bien salvo a la salida de los macroconciertos, cuando todo el mundo levanta el brazo a la vez, así que mucha gente reserva el coche con antelación. Si conduces, cuenta con el salik, el peaje automático que te cobra sin barreras cada vez que pasas por un pórtico. Los horarios actualizados están en la web de la Autoridad de Carreteras y Transporte (RTA).
Con la entrada en el bolsillo y el taxi decidido de antemano, lo demás es dejarse llevar. Compra hoy y resuelve el transporte antes de salir de casa, que con eso hecho la noche se disfruta el doble. Hay veladas en las que sales de Dubái Opera a las once y media y el aire sigue tibio, y otras en las que acabas hablando en tres idiomas con desconocidos en la puerta del Coca-Cola Arena. Esa mezcla —el calor, los idiomas, la música— es lo que hace que la temporada de conciertos de Emiratos merezca la pena incluso si al día siguiente madrugas.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: los 76 eventos se reparten entre Dubái, Abu Dabi y Sharjah, y las entradas de los artistas locales se agotan antes que las de los internacionales.
- El error más común: creer que se puede improvisar. Aquí las mejores localidades se van con semanas de margen y el precio publicado no incluye las tasas de servicio.
- Te recomiendo: echar un ojo a la agenda de Visit Dubai y confirmar los horarios del metro antes de decidir la hora de vuelta.
- Para sonar local: ‘yalla’ (vamos, date prisa), la expresión que oirás mil veces en la puerta de cualquier recinto.

