Hay un lugar en Abu Dabi donde el árabe deja de ser una lengua de aula y se convierte en motor económico. Allí vuelve el Congreso de Industrias Creativas y Árabes, con entrada gratuita y un programa que une inteligencia artificial, videojuegos y economía creativa.
Un congreso que va mucho más allá de los libros
Cuando se lanzó en 2022, el Congreso de Industrias Creativas y Árabes era ante todo un encuentro editorial. Cinco ediciones después, según recoge The National, se ha expandido a toda la industria creativa y reúne a responsables políticos, autores, tecnólogos, creadores de contenido e inversores.
El escenario es Manarat Al Saadiyat (el centro de exposiciones y encuentros culturales de Abu Dabi). Allí se suceden ponencias, paneles y clases magistrales durante una jornada densa y bien tejida.
Y el lugar no es casualidad: la isla de Saadiyat es el distrito cultural de Abu Dabi, a un paso del Louvre Abu Dabi y del futuro Guggenheim. Un entorno pensado para que la cultura no se quede en los despachos.
Detrás está el Centro de la Lengua Árabe de Abu Dabi, y el lema de este año es ‘El árabe como infraestructura’. Identidad, conocimiento y poder económico en la era digital se cruzan en un solo día de conversación.
Un detalle que no siempre ocurre en el circuito cultural: la entrada es gratuita previa inscripción. Si vives en los Emiratos o estás de paso por la capital, es de esas citas que te acercan a un debate normalmente reservado a círculos especializados.
El árabe no es solo un idioma: es un mercado, una identidad y una forma de mirar el futuro digital.
Lo que hace especial a este congreso es su ambición: no habla de la cultura árabe como patrimonio, sino como economía viva. En una zona que está construyendo museos, productoras y estudios de videojuegos, la pregunta de fondo es quién controla la narrativa y quién la financia.
La inteligencia artificial también quiere hablar árabe
Uno de los temas que más expectación genera es el de las herramientas de inteligencia artificial en lengua árabe. Las sesiones explorarán cómo el idioma y la cultura pueden adaptarse a las nuevas tecnologías digitales sin renunciar a su identidad.
También se pondrá sobre la mesa el valor comercial de la obra creativa árabe: derechos de libros, franquicias transmedia, localización de videojuegos y acuerdos de licencias. Un mundo de contratos y plataformas que rara vez se explica fuera de despachos.
Y no falta la autocrítica: se hablará de las brechas de inversión en la economía creativa de Oriente Medio y el Norte de África, y de cómo financiar proyectos que conecten la cultura árabe con mercados internacionales.

Del libro al videojuego: un idioma que se expande
Una de las sesiones más originales mira hacia los videojuegos como herramienta para la adquisición del árabe, la identidad cultural y el sentido de comunidad. El aprendizaje interactivo ya no es un experimento: es un puente para las generaciones que no separan pantalla y cultura.
El año pasado pasaron nombres que llenan pantallas y escenarios: Tima Shomali, Nadine Labaki, Mo Amer y Hend Sabry. Conversaciones que fueron del cine a la literatura y al teatro, y que mostraron el músculo creativo de la región.
Este año, la alineación de ponentes está por confirmar. Aun así, el programa ya traza un arco ambicioso: de los derechos de autor al videojuego interactivo, de la inversión a la identidad.
El árabe que se aprende fuera de las aulas
Te lo digo por experiencia: después de años viviendo en los Emiratos, el árabe sigue siendo mi gran materia pendiente. Lo entiendes por inmersión —el saludo al portero, el regateo en el souq (el mercado tradicional), las señales bilingües en cada calle— pero hablarlo de verdad ya es otra historia.
Para un hispanohablante, el primer mes asusta: otro alfabeto, sonidos que no salen, una caligrafía que parece bordado. En Madrid o en Ciudad de México nunca piensas en la lengua; aquí, la lengua te piensa a ti. Lo fácil es refugiarse en el inglés y no mirar atrás, y la comunidad hispana de Abu Dabi te lo dirá sin filtros.
Y ahí está lo que este congreso entiende mejor que muchos: hacer del árabe una infraestructura, no una curiosidad. Si lo miras como motor económico y cultural, deja de ser una asignatura y se convierte en un puente. Y ese cambio de mirada, te lo aseguro, empieza fuera de las aulas.
Así que si te pilla por Abu Dabi, apúntalo. Un congreso de cultura árabe con entrada gratuita no es un plan más: es una ventana a la conversación que está redibujando la región.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: la entrada es gratuita previa inscripción y el aforo no es infinito; inscríbete en cuanto se anuncie el cartel.
- El error más común: asumir que es un congreso académico denso y reservado a especialistas, cuando en realidad mezcla tecnología, industria y cultura popular.
- Te recomiendo: seguir la web del Centro de la Lengua Árabe de Abu Dabi y de Manarat Al Saadiyat para no perderte la apertura de inscripciones.
- Para sonar local: ‘Yalla’ (يالله, ‘vamos’ o ‘venga’): úsalo para invitar a alguien a sumarse al congreso y verás la sonrisa que te devuelven.


