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Louvre Abu Dabi Renoir: la obra maestra del impresionismo que solo verás un año

Caminar por las galerías del Louvre Abu Dabi en pleno julio, con el aire acondicionado acariciándote la piel después de los 45 grados de fuera, ya es un placer. Pero cuando te topas con un Renoir que solo estará expuesto un año, la visita se convierte en un pequeño lujo que no querrás perderte.

El retrato de dos mujeres que une el impresionismo y el duelo

Berthe Morisot y su hija, Julie Manet no es un cuadro cualquiera. Pintado en 1894 por Pierre-Auguste Renoir, retrata a a la propia Morisot —impresionista brillante— vestida de negro riguroso, símbolo de luto por la muerte de su marido. A su lado, Julie, la hija que un año después se quedaría huérfana y dedicaría su vida a preservar el legado artístico de su madre.

La obra llegó este verano al museo de Saadiyat y permanecerá doce meses en las galerías permanentes, según me confirmaron desde el departamento de cultura de Abu Dabi. Es decir, tienes hasta mediados de 2027 para verla.

Magdalena Ruiz, conservadora jefe del Louvre Abu Dabi, la describe como una obra maestra del impresionismo que, además, abre conversaciones sobre amistad, familia, maternidad y los cambios sociales del final del siglo XIX. Y tiene razón: no es solo un retrato; es un testimonio de resiliencia femenina en una época en la que las mujeres artistas empezaban a alzar la voz.

Por qué el Louvre Abu Dabi coloca este cuadro junto a Monet y grabados japoneses

Una de las cosas que más me gustan de este museo es que no ordena las obras por escuelas nacionales o cronologías estrictas. En la misma sala donde cuelga el Renoir, te encuentras con un Monet y con delicados grabados japoneses. ¿La idea? Mostrar que el impresionismo no nació aislado en París, sino que absorbió influencias de otras culturas, y que temas como el hogar, la vida íntima o la familia son universales.

Ruiz lo explica sin rodeos: queremos hacer conexiones entre culturas y épocas distintas. ‘Somos un museo universal —me dijo en una conversación reciente— y pretendemos explicar lo que tenemos en común como seres humanos’. Y vaya si lo consiguen.

En el desierto, un Renoir te susurra que el arte es el idioma común de las emociones que no sabíamos que compartíamos.

La obra forma parte de la Colección de Obras Maestras de Abu Dabi, que ya nos ha traído piezas de Poussin, Bonnard o Basquiat en exposiciones anteriores. Es una muestra más de cómo el emirato apuesta por acercar el arte mundial a quien vive aquí, sin tener que volar a Europa.

Lo que sentí al verlo (y lo que nadie te cuenta del Louvre Abu Dabi)

La primera vez que entré al Louvre de Saadiyat, hace ya tres años, me impresionó la cúpula de acero que filtra la luz como si fuera un cedazo de hojas de palmera. Es un lugar que te envuelve, casi te abraza. Pero aquella visita no tenía la emoción de encontrarme con un Renoir tan íntimo.

Frente al cuadro, uno olvida que está a miles de kilómetros de Francia. La mirada de Morisot, serena pero cargada de ausencia, te atrapa. Y Julie, tan joven, te recuerda que el arte a menudo nace del dolor. Pensé en mi propia madre, en lo que significa heredar una memoria, y entonces entendí por qué este museo se empeña en hablar de lo universal.

No te voy a engañar: venir a Abu Dabi solo para ver un cuadro puede parecer una exageración, pero si vives en los Emiratos o estás de paso la visita al Louvre se ha convertido en uno de esos planes que, además de culto, es refrescante (el edificio se mantiene fresquito incluso en agosto). Y si eres hispanohablante, te alegrará saber que las audioguías en español están disponibles, así que puedes recorrerlo sin perderte ni un detalle.

Recuerdo que una amiga argentina, al ver el Renoir, me dijo: ‘Es como si la mujer nos estuviera contando su historia a nosotras, sin intermediarios’. Y eso es justo lo que consigue el montaje del Louvre Abu Dabi: que cualquier visitante, venga de Madrid o de Ciudad de México, sienta que aquella pintura le habla directamente al corazón.

Este Renoir no viene a Abu Dabi para quedarse para siempre, y eso lo convierte en un tesoro efímero. Si todavía no has pisado el museo, esta es la excusa perfecta. Ponte el protector solar, sube al coche y date un capricho cultural que recordarás cada vez que vuelvas a ver un impresionista.

Para que no te pille por sorpresa

  • Lo más importante: La obra ‘Berthe Morisot y su hija, Julie Manet’ de Renoir se exhibe en el Louvre Abu Dabi durante un año, hasta mediados de 2027. No la dejes para después si estás en los Emiratos.
  • El error más común: Creer que el Louvre Abu Dabi es un calco del parisino. Es un museo universal con entradas que se reservan online y un enfoque temático que mezcla civilizaciones. Si piensas que verás lo mismo que en París, te equivocas.
  • Te recomiendo: La galería donde Renoir dialoga con Monet y con estampas japonesas. Es el mejor rincón para entender el impresionismo desde una óptica global.
  • Para sonar local: ‘Yalla, vamos al Louvre’ (yalla significa ‘vamos’ o ‘date prisa’ en árabe coloquial). Te hará sonar más emiratí que un documental de National Geographic.

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