Recuerdo la primera vez que compré un billete del sorteo de Dubai Duty Free. Fue en el aeropuerto, justo antes de un vuelo a Madrid, con esa mezcla de ilusión y escepticismo que te hace sonreír mientras agarras el pasaporte. Pensé: «Un millón de dólares». Y, como casi todos, lo metí en la cartera y me olvidé de él hasta que, meses después, perdí el ticket.
Esta semana, dos paisanos de Kerala no han perdido el ticket. Han ganado un millón de dólares cada uno en el sorteo Millennium Millionaire, y su historia merece que la contemos sin prisas, porque refleja ese espíritu expatriado que respira Dubái: trabajar duro, soñar fuerte y, de vez en cuando, llevarse la alegría de una llamada que lo cambia todo.
Kabir y Mohammed: dos nombres que ya nunca serán los mismos
Kabir Poovathingal, de 48 años, lleva veintidós en Emiratos. Sí, veintidós. Llegó a Dubái antes de que muchos de nosotros supiéramos situar el país en el mapa, y desde entonces ha ido comprando billetes de forma casi religiosa durante más de una década. Trabaja como operador de aviación en Abu Dabi, es padre de cinco hijos y, cuando supo que el boleto 3471 de la serie 547 era el ganador, confesó que la noticia fue «una experiencia maravillosa que le cambia la vida a cualquiera».
A su lado, Mohammed Shibil Thayyil, un joven de 30 años que apenas lleva desde octubre de 2025 en Sharjah, representa la otra cara de la moneda: la del recién llegado que todavía se está adaptando. Empleado de ventas en la Zona Franca del Aeropuerto Internacional de Sharjah, compró su participación online el 18 de junio y, sin apenas tiempo para acumular anécdotas de aeropuerto, se ha convertido en millonario antes incluso de celebrar su primer año completo en el país. «Qué manera de estrenarse», le comenté a mi compañero, mientras repasaba la noticia.
El sorteo que alimenta la ilusión de medio Dubái
Si vives en Dubái, el sorteo de Dubai Duty Free es un poco como el Gordo de Navidad: palabras mayores. No importa si eres consultor, taxista o directivo; de Kerala, de Ciudad de México o de Barcelona. La cola del mostrador del aeropuerto —o la página web, porque desde la pandemia mucha gente compra online— es un crisol de acentos y esperanzas en el que casi siempre se cuela la misma frase: «Si toca, te invito a cenar».
La mecánica es sencilla: compras un boleto por 1.000 dírhams (unos 250 euros) y entras en el sorteo Millennium Millionaire, que cada cierto tiempo reparte un millón de dólares entre los afortunados. Además, existen otras promociones paralelas, como el Finest Surprise —que sortea coches de lujo— o campañas más recientes ligadas a eventos comerciales. La comunidad india protagoniza muchas de las listas de ganadores, porque son mayoría demográfica y porque la tradición de «probar suerte» está muy arraigada en Kerala, de donde proceden la mayoría de los expatriados que trabajan en el golfo.
En Dubái, el billete de lotería es más que un papel: es el permiso para imaginar una vida distinta durante los diez minutos que tardas en aparcar el coche.
Lo que de verdad cambia cuando el billete sale premiado
He conocido a gente que ha ganado cantidades más modestas —un coche, diez mil dólares— y la transformación, aunque efímera, es real. Para Kabir, con cinco hijos y más de dos décadas de esfuerzo, el premio probablemente signifique tranquilidad económica, quizá una jubilación anticipada o la posibilidad de mandar a los chicos a una universidad sin tener que hacer malabares con los cheques del alquiler de JLT. Para Mohammed, que aún está asentándose, el dinero abre un horizonte que ni siquiera había tenido tiempo de dibujar.
Lo que menos se comenta es ese momento íntimo en que el ganador mira su cuenta bancaria y entiende que puede decir «no» a ciertas cosas. Yo lo vi hace años en un compañero de oficina que ganó un sorteo menor: esa mezcla de alivio y vértigo que le nubló los ojos durante una mañana entera. No hay manual para gestionar un millón de dólares; aquí, la riqueza repentina es otro de esos choques culturales que Dubái administra con total discreción.
Y la suerte sigue repartiendo caprichos
No fueron los únicos afortunados de esta tanda: Kaushal Ved, un agente de seguros de 39 años que reside en Mascate, se llevó un Mercedes-Benz S500 en el sorteo Finest Surprise con el boleto 1513, comprado online el 25 de junio. Cinco años de perseverancia le han costado ver el lujo aparcado en su puerta. Y Aysha Ameer, otra joven de Kerala establecida en Dubái, fue la primera ganadora de un estudio gratuito gracias a la campaña «Win Your Home in Dubai», una promoción de la Corporación de Festivales y Eventos Minoristas de Dubái (DFRE) que demuestra que la suerte, aquí, se disfraza de muchas maneras.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: El sorteo Millennium Millionaire de Dubai Duty Free es perfectamente legal y está supervisado por las autoridades; comprar el boleto es sencillo y no necesitas residencia en EAU.
- El error más común: Olvidar revisar la lista de ganadores tras cada sorteo; muchos premios caducan porque el agraciado no lo reclama a tiempo.
- Te recomiendo: Descargar la app de Dubai Duty Free o seguir sus redes sociales para enterarte de las fechas exactas y de promociones especiales como Finest Surprise.
- Para sonar local: ‘Inshallah, next time it’s me’ (significa: ‘si Dios quiere, la próxima vez soy yo’).

