Este es uno de esos planes gratis en Abu Dabi que no salen en las postales. Hasta el domingo 8 de noviembre, la Cultural Foundation devuelve la ciudad a los noventa: taxis dorados, tiendas de barrio, un cine con neón y máquinas arcade. Y sí, entrar no cuesta nada.
Qué es The RAGE 90s y por qué te va a sonar todo
El evento se llama The RAGE 90s y ocupa los espacios de la Cultural Foundation, junto a Qasr Al Hosn, en el centro de Abu Dabi. No es una exposición con vitrinas: es una recreación de la vida cotidiana de la década, con escaparates, juegos, comida y música en directo. La entrada es gratuita y el horario, de 5 de la tarde a medianoche, todos los días hasta el domingo 8 de noviembre.
El sitio tampoco es casual. La Cultural Foundation abrió en 1981 por indicación del fundador de los Emiratos, el difunto jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, y fue el primer centro cultural polivalente del país; dentro nació la primera biblioteca nacional. Tras una restauración profunda reabrió en diciembre de 2018 y hoy vuelve a ser lo que era: un espacio de exposiciones, teatro y vida de barrio. El calendario completo de actividades está en la agenda cultural de Abu Dabi.
Quedan cuatro días, así que esto va de decidirse rápido. Si andabas buscando qué hacer en Abu Dabi sin gastar, este es el plan de la semana. La franja de 5 de la tarde a medianoche está pensada para el clima de estas fechas: en noviembre las noches de la ciudad ya se caminan y la propuesta funciona igual con niños, en pareja o solo. Los fines de semana se llena, así que si puedes ir un miércoles o un jueves, mejor.
Del taxi dorado al cine El Dorado: la ciudad que ya no está

Lo primero que te agarra es la calle comercial recreada. Hay una juguetería, un estudio de fotografía y una tienda de casetes, con rótulos de colores como los de antes, cuando el comercio de barrio era el centro de la vida diaria. Si llevas años aquí, vas a reconocer hasta el tipo de letra. Si acabas de llegar, vas a entender cómo funcionaba esta ciudad antes de los centros comerciales gigantes.
El taxi dorado y blanco es otra pieza de arqueología. Fue un fijo en las carreteras de Abu Dabi antes de la flota moderna que hoy pides por aplicación, y verlo ahí parado, con su chapa y su pintura, cuenta el cambio de la ciudad mejor que cualquier panel explicativo. Los coches explican la historia con más gracia que los carteles.
Hay ciudades que cambian tanto que necesitan recrear su propio pasado para que los recién llegados entiendan de dónde vienen.
Y luego está el cine. La recreación de El Dorado Cinema, con su letrero de neón, es el rincón más fotografiado del evento. El original abrió en noviembre de 1970 en Electra Street y fue el primer cine bajo techo de Abu Dabi; pasó películas en inglés, árabe e indio y quedó ligado al Bollywood y al cine del sur de la India. Cerró en 2017, después de casi medio siglo de butacas.
Arcade, comida y veinte marcas para alargar la noche
Más allá de los escaparates hay máquinas arcade —las recreativas de toda la vida—, una con el sello de Atari, además de atracciones de feria, juegos con premio, y una zona de rayuela para los más pequeños. El anfiteatro programa pases de cine temático y actuaciones inspiradas en la década, así que conviene mirar el cartel del día antes de instalarte.
Veinte marcas de tienda y veinte propuestas de comida y bebida montan puesto en los espacios exteriores, algunas con diseño retro a juego con el escenario. No hay un menú único ni un precio común: son negocios locales, así que mi consejo de siempre es dar una vuelta primero, ver qué te apetece y decidir después. Con hambre se pide en el primer puesto que aparece. Y si vas con niños, el reparto es fácil: arcade para ellos, café para ti.
Se llega fácil porque está en el centro, junto a Qasr Al Hosn. Si vas en coche, cuenta con aparcamiento de pago en la zona, que en fin de semana se complica; si vas en taxi, pide ‘Cultural Foundation’ y te dejan en la puerta. Y si te sobra noche, la web oficial de turismo de Abu Dabi tiene planes por barrio para alargar la salida.
Lo que este plan le dice a quien vive aquí lejos de casa
Te lo digo por experiencia: vivir aquí tiene una parte de arqueología emocional. La ciudad en la que llegué ya no existe igual. Los barrios de mis primeros meses han cambiado de piel, y no hablo de hace veinte años, hablo de hace muy poco. Por eso un evento así no es solo un plan bonito de fin de semana: es la excusa para escuchar a quienes sí estuvieron en los noventa, que son los que regalan los detalles buenos. Dónde se compraba el pan, qué calle era la de las tiendas, a qué cine iban.
En la comunidad hispanohablante pasa algo curioso con esto. Nos reconocemos rápido en la nostalgia del país que dejamos —el bar de la esquina, la sobremesa larga, el verano sin aire acondicionado—, pero nos cuesta apropiarnos de la nostalgia local, porque no la vivimos. Aquí se puede hacer sin falsedad: preguntar, escuchar y no fingir que uno estuvo allí. La curiosidad bien llevada abre más puertas que la experiencia fingida.
Y una verdad incómoda: estas recreaciones corren el riesgo de quedarse en decorado para fotos. Lo que las salva es la gente. Si vas con prisa, verás un set; si te quedas a charlar con un residente mayor, verás una ciudad que se transformó en tres décadas y que todavía lo está digiriendo.
Cuando salgas, camina hasta Qasr Al Hosn si la noche está fresca. El fuerte iluminado y el ruido de la ciudad detrás ponen en orden lo que acabas de ver: la Abu Dabi de los noventa y la de ahora, a dos calles. Lleva el móvil cargado y una pregunta guardada para el primer desconocido que se preste a contarte cómo era su calle.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: The RAGE 90s es gratis y se puede visitar hasta el domingo 8 de noviembre, de 5 de la tarde a medianoche, en la Cultural Foundation de Abu Dabi.
- El error más común: llegar a las cinco en punto, con el sol todavía alto y sin agua; el plan gana a partir de las siete, cuando baja la temperatura y se encienden los neones.
- Te recomiendo: mirar la agenda del anfiteatro antes de ir y reservar un rato para hablar con los residentes de más edad, que son la mejor audioguía del evento.
- Para sonar local: ‘yalla’ (vamos, venga), la palabra que oirás mil veces para arrancar cualquier plan.

