La moda árabe en Dubái ya no se mira de reojo desde París o Milán. Este año, cuatro nombres del mundo árabe han entrado en la lista BoF 500 —la más influyente del sector— y la conversación ha cambiado de acento. Te cuento quiénes son, qué significa para la escena creativa de los Emiratos y por qué te afecta más de lo que crees.
Qué es la lista BoF 500 y por qué este año mira al Golfo
Publicada cada año desde 2013 por la plataforma británica Business of Fashion, la lista BoF 500 no es un ranking de ventas: es un censo de quién manda de verdad en la industria. Diseñadores, ejecutivos, artistas, deportistas y figuras culturales. En la edición de 2026 reúne a 1.713 personas de 104 nacionalidades, y entre las nuevas incorporaciones aparecen la actriz Teyana Taylor, la tenista Naomi Osaka o el diseñador Dario Vitale.
Su fundador y consejero delegado, Imran Amed, lo resumía así: ‘En un momento en el que el mundo se centra en las fronteras, la fuerza de la moda sigue siendo su apertura’. Los nombres entran por nominación de quienes ya están dentro, por investigación del equipo editorial y por inteligencia de mercado. Traducido: no basta con vender mucho, hay que mover algo.
Y ahí está el detalle interesante. París, Milán, Londres y Nueva York siguen siendo el centro de gravedad, pero la edición de este año da mucha más visibilidad a creadores de Oriente Medio y de mercados que hasta hace poco eran periferia. La lista cuenta, en el fondo, algo sencillo: el poder de la moda ya no vive en un solo barrio del mundo.
Los cuatro nombres árabes que han entrado este año

Shahd AlShehail fundó Abadia en 2019 con una idea que suena a manifiesto: una casa de moda ética construida sobre relato cultural, artesanía y comunidad. Su trabajo juega entre códigos masculinos y femeninos y mira de frente a la herencia saudí y a las técnicas tradicionales. En 2021, Abadia se convirtió en la primera marca saudí en entrar en Net-a-Porter, que es como decir que su artesanía llegó a un escaparate global.
La moda de esta región no pide permiso para existir: lleva décadas vistiendo a millones y ahora, por fin, se cuenta en voz alta.
De Kuwait llega Zainab Alabdulrazzaq, que fundó 3oud.com en 2015 y convirtió un portal digital en una de las ventanas más seguidas de la moda de Oriente Medio. Cobertura de pasarelas, entrevistas y colaboraciones con marcas que, juntas, documentan cómo se conecta una escena que hasta hace nada se miraba por separado.
Sarah Hermez estudió diseño de moda en Parsons y en 2011 fundó Creative Space en Beirut. Su planteamiento es valiente: educación de moda gratuita para estudiantes sin recursos. Lo que empezó como un taller se ha convertido en una plataforma para el talento emergente libanés y en la prueba de que la moda también puede ser una herramienta de cambio social.
La cuarta incorporación es distinta, porque no diseña: actúa. Yasmina El Abd es actriz y cantante egipcia, ha construido su carrera en árabe, inglés y francés, empezó a actuar con nueve años y es conocida por Finding Ola, Theodosia o el corto premiado The Shadow of Cairo. Fue portada de TN magazine en febrero de 2026 y a principios de ese mismo año la nombraron embajadora regional y global de Dior en belleza, moda y joyería.
Lo que descubres de la moda árabe cuando vives en Dubái
Aquí viene lo que nadie te cuenta antes de llegar. En España, la idea de moda árabe suele llegar envuelta en tópicos de postal: telas brillantes, perfumes densos y poco más. Luego aterrizas en Dubái y descubres que la abaya y la kandura son ropa de todos los días, no un traje de ceremonia, y que la modestia no está reñida con el estilo: muchas veces lo multiplica.
Lo que más me sorprendió fue el detalle. Una abaya impecable con unas zapatillas recién sacadas de la caja. Un reloj que cuesta más que mi alquiler. Y debajo, un vestido de firma que se intuye al caminar. En los centros comerciales esa mezcla convive sin drama: tradición y última colección en la misma persona, y a nadie le parece contradictorio.
Las que llegamos de fuera aprendemos sobre la marcha. A cubrirnos los hombros en según qué sitios. A elegir lino y algodón, porque en julio el vaquero es una condena. Y a hacernos ropa a medida en los talleres de Satwa o de Meena Bazaar, donde un sastre te copia un vestido de revista en tres días por bastante menos de lo que imaginas. Te lo digo por experiencia: más de una de nosotras tiene su modista de cabecera en un callejón de Deira.
Y sí, hay una verdad incómoda. En agosto no hay estilismo que aguante cuarenta y cinco grados. La moda se reduce a supervivencia: tejidos ligeros, sandalias y una capa extra para el aire acondicionado, que es el verdadero enemigo del look. Aquí la abaya también gana por funcionalidad, no solo por identidad. Y en verano la mayoría de los días hace un calor que no perdona.
Dónde se ve esa moda en Dubái sin invitación a la pasarela
No hace falta tarjeta VIP. Dubái Design District, conocido por todos como d3, es el barrio creativo donde conviven estudios, showrooms y marcas emergentes, y donde se concentra buena parte de la agenda de ferias y desfiles de la región. Si quieres ver hacia dónde va la moda árabe en Dubái, ese es el primer sitio donde mirar; la agenda oficial de Visit Dubái avisa de los eventos abiertos al público.
Después está el otro extremo. El souq (el mercado tradicional, un laberinto de puestos donde se regatea con una sonrisa) sigue siendo el mejor sitio para entender de tejidos: en los zocos de Deira se compran telas al metro, encajes, y bordados que luego se convierten en una abaya o en un vestido a medida. Entre el centro comercial y el mercado hay una conversación constante, y a mí me gusta más la del mercado.
Si quieres precios orientativos: una abaya sencilla de diario puede rondar entre 100 y 300 dírhams (entre 25 y 75 euros) en los zocos, mientras que una pieza de diseñador sube fácilmente a las cuatro cifras. En los grandes centros comerciales la horquilla es otra liga, así que conviene decidir primero si buscas una prenda o una experiencia.
Lo que me llevo de todo esto es una sensación rara y buena. Cuando una lista que se decide en Londres incorpora a cuatro creadores árabes el mismo año, no es una cuota: es que el mapa se ha movido. Y yo, que llegué aquí sin entender nada de telas ni de cortes, ahora sé que la próxima vez que me hagan un vestido en Satwa estaré participando, sin darme cuenta, de algo bastante más grande que mi armario.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: la edición 2026 de la lista BoF 500 incorpora a cuatro nombres árabes —Shahd AlShehail, Zainab Alabdulrazzaq, Sarah Hermez y Yasmina El Abd—, señal de que el peso de la región en la moda global ya es real.
- El error más común: pensar que la moda árabe es solo abayas y lujo. Aquí conviven tradición, diseño emergente y consumo diario, y casi nada es lo que parece desde fuera.
- Te recomiendo: pasarte por Dubái Design District (d3) para lo emergente y por los talleres de Satwa y Meena Bazaar para lo hecho a medida, sin precios de escaparate.
- Para sonar local: ‘Mashallah’ (se dice al elogiar algo bonito; aquí funciona como cumplido cuando alguien estrena un buen look).

