El impacto de la IA en el empleo español es contraintuitivo: las ocupaciones expuestas crecen por encima de la media desde 2022. Más del 30% del empleo total está en puestos de alta exposición a la IA generativa, pero la brecha se abre por edad, estudios, territorio y nacionalidad.
EN CIFRAS
- Exposición alta: más del 30% del empleo total en España.
- Estudios superiores: más del 40% trabaja en puestos de alta exposición; con ESO o menos, el 15%.
- 25 a 34 años: cerca del 35% en ocupaciones altamente expuestas, el máximo por tramo de edad.
- Fuente: Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo de BBVA Research y Fedea, presentado el 17 de septiembre de 2026.
Qué dice el informe: más exposición, más empleo (de momento)
BBVA Research y Fedea cruzan en su Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo el grado de exposición potencial de cada ocupación con la evolución real del empleo desde 2022. La conclusión incomoda al relato catastrofista: las ocupaciones más expuestas crecen por encima del promedio, y no aparece una relación negativa entre exposición y ocupación agregada.
Florentino Felgueroso, investigador asociado de Fedea, lo resumió sin adornos: no se observa ningún desplazamiento del empleo por la IA, aunque ya hay estudios en Estados Unidos y Reino Unido que apuntan a un efecto sobre los jóvenes que entran en ocupaciones expuestas. Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, defendió la lectura inversa: ‘cuanta más exposición, mejor‘, porque libera tiempo para tareas de más valor y puede empujar la productividad y los salarios reales.
Elena Alfaro, responsable de Adopción de IA en BBVA, puso el límite: lo que se automatizan son tareas, no puestos enteros, y recortar plantilla para ahorrar costes es una lectura cortoplacista. Doménech añadió un matiz que conviene retener: una exposición baja no protege de de los efectos indirectos de una tecnología que cambia la demanda y la competencia entre empresas.
Quién está expuesto de verdad: edad, estudios, sector y territorio

La exposición no se reparte por igual. Más del 40% de los ocupados con estudios superiores trabaja en puestos de alta exposición a la IA, frente al 15% de quienes tienen la ESO o menos. En el otro extremo, casi la mitad de las personas con menor nivel educativo se concentra en ocupaciones de baja exposición, una proporción que no llega al 10% entre los profesionales cualificados.
Por edad, el tramo de 25 a 34 años registra la mayor exposición media y la máxima concentración en ocupaciones altamente expuestas, cerca del 35%. Los de 16 a 24 años marcan los niveles más bajos y, a partir de los 35, la exposición cae de forma moderada con la edad. Por sector, las ramas TIC, las financieras, y las inmobiliarias superan el 80% de su empleo en ocupaciones expuestas.
La IA no está destruyendo empleo en España, pero ya decide en qué puestos entra quien llega nuevo al mercado.
El mapa territorial añade otra capa. Madrid lidera con más del 40% de su empleo en el tramo alto de exposición, seguida de Cataluña, mientras Extremadura y Murcia cierran la tabla. Y la nacionalidad dibuja la línea más incómoda: más del 40% de los ocupados extranjeros está en ocupaciones de baja exposición y solo algo más del 20% en las de alta, frente a cerca de un tercio de los trabajadores españoles en puestos fuertemente expuestos.
La Realidad del Mercado
Aquí está la trampa de leer el dato en clave optimista. Que las ocupaciones expuestas crezcan no dice nada sobre las condiciones de quien entra en ellas: el propio informe señala que esas ocupaciones presentan hoy menores tasas de temporalidad y de subempleo por insuficiencia de horas entre los nuevos entrantes, con una brecha superior a los 20 puntos porcentuales en el subempleo del colectivo inmigrante entre el extremo alto y el bajo de exposición. Los investigadores avisan de que estas métricas describen características de las propias profesiones, no un efecto causal de la IA.
El dato de las entradas es el que más pesa. Los jóvenes que acceden al mercado tras terminar sus estudios en España se orientan mayoritariamente hacia ocupaciones de alta exposición; en la inmigración reciente predominan los puestos de baja exposición. Son dos puertas distintas: el titulado que sale de la universidad entra donde la IA promete productividad y donde los estudios anglosajones ya detectan riesgo para los recién llegados; el trabajador llegado de Latinoamérica encuentra hueco, sobre todo, en lo poco expuesto, donde la temporalidad y el subempleo pesan más.
Mientras tanto, el mercado sigue absorbiendo gente a ritmo récord. En 2025 se registraron más de 2,2 millones de nuevas incorporaciones, el máximo histórico, impulsadas sobre todo por la inmigración: la ocupación extranjera ha crecido un 59,6% desde finales de 2019, supera los 5 millones de personas y explica cerca del 70% del empleo creado desde el cuarto trimestre de ese año. La regularización extraordinaria podría elevar la afiliación en unas 550.000 personas, según la estimación de los autores, que admiten un impacto incierto sobre el PIB porque en buena parte formaliza empleo que ya existía.
El cierre práctico es sencillo: antes de fiarte de la etiqueta de una profesión, mira la tarea. La tasa de paro bajó una décima hasta el 10,1%, la productividad por hora cayó un 0,2% y el coste laboral subió un 3,6% interanual en el segundo trimestre, así que el margen para pagar más por la vía de la tecnología todavía no se está materializando. Lo que cambia no es el nombre del puesto, sino qué competencias se demandan: el empleo que aguanta es el que tiene tareas difíciles de descomponer, medir y sustituir.
Radiografía del Sector
- Salario medio: el informe no publica salarios por grado de exposición. Como referencia de coste, el coste laboral por trabajador creció un 3,6% interanual en el segundo trimestre de 2026 (BBVA Research y Fedea, septiembre de 2026). Dato orientativo.
- Quién contrata: las ramas TIC, las actividades financieras y de seguros y las inmobiliarias, con más del 80% de su empleo en ocupaciones expuestas a la IA.
- Requisito clave: cualificación superior. Más del 40% de los ocupados con estudios universitarios trabaja en puestos de alta exposición, frente al 15% de quienes tienen la ESO o menos.
- Tendencia: al alza en empleo dentro de las ocupaciones expuestas, con el foco de riesgo puesto en los nuevos entrantes jóvenes según los estudios internacionales citados.


