La deuda pública de Estados Unidos cruzó esta semana el umbral de los 40 billones de dólares por primera vez y duplicó con creces el nivel de hace una década, según los datos del Tesoro estadounidense recogidos por Forbes Middle East. El salto se produce en un momento de déficit federal creciente y de repunte de los rendimientos de la deuda a largo plazo, con efectos sobre el coste de financiación de familias y empresas en mercados vinculados al dólar.
CLAVES
- Qué cambia: la deuda pública estadounidense alcanza los 40,05 billones de dólares y los rendimientos de la deuda a largo plazo repuntan.
- Desde cuándo: el hito se confirmó esta semana; el programa de recompras del Tesoro se aplicará entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre de 2026.
- A quién afecta: a hogares y empresas que financian hipotecas o crédito en EAU y a los tenedores internacionales de deuda estadounidense.
La deuda pública supera los 40 billones y duplica el nivel de 2016
Según los datos fiscales del Tesoro, el total de la deuda pública en circulación alcanzó 40,05 billones de dólares en la sesión del martes. El Fondo Monetario Internacional proyecta para este año una ratio de deuda sobre producto interior bruto (PIB) del 125,8 por ciento, un nivel que supera el tamaño anual de la economía estadounidense.
La comparación con la década anterior es directa. En agosto de 2016 el endeudamiento total se situaba en 19,4 billones de dólares. Al inicio de 2020, antes del choque de la covid-19, rondaba los 23,2 billones y, desde entonces, siguió creciendo con recortes fiscales, medidas de alivio por la pandemia y devoluciones arancelarias, según la información del Tesoro. El nivel actual equivale aproximadamente a la suma del PIB anual de China, Alemania, Japón, el Reino Unido y la India, según la Fundación Peter G. Peterson.
En términos de producción, el PIB nominal de Estados Unidos alcanzó 32,475 billones de dólares en el segundo trimestre de 2026, según la Oficina de Análisis Económico estadounidense. Para el ejercicio fiscal 2025, el PIB medio fue de 30,36 billones, frente a una deuda de 37,64 billones, lo que dejó una ratio del 124 por ciento. Una ratio más alta indica mayor dificultad para devolver la deuda, tal y como recoge el propio Tesoro.
El gasto del Gobierno estadounidense también ha crecido: en los diez primeros meses del año fiscal 2026 se situó en 6,28 billones de dólares, un 5 por ciento más que el año anterior. Las partidas de Seguridad Social, Medicare y los intereses netos explican el incremento de 309.000 millones, según los datos del Tesoro.
El gasto público estadounidense crece un 5 por ciento interanual y los intereses netos ya figuran entre las partidas que más empujan el déficit.
Por qué repuntan los rendimientos de la deuda

El cruce de los 40 billones coincidió con el mayor déficit mensual del gobierno federal desde marzo de 2021. Solo en julio, el desfase presupuestario alcanzó 432.000 millones de dólares, de acuerdo con los datos recogidos por Forbes Middle East.
El Tesoro anunció que, entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre de 2026, ampliará el tamaño de sus operaciones de recompra de liquidez para los bonos con vencimientos a entre diez y veinte años y a entre veinte y treinta años. El máximo por operación pasará de 2.000 millones a al menos 4.000 millones de dólares. Tras el anuncio, los rendimientos largos cayeron para luego rebotar: el bono a treinta años sumó 0,07 puntos porcentuales y el de diez años 0,05 puntos porcentuales, según CNBC.
En concreto, la rentabilidad del bono a diez años bajó del 4,68 por ciento al 4,63 por ciento el miércoles. La semana pasada, el rendimiento a treinta años tocó máximos de 25 años y el de diez años máximos de 19 años, reflejo de la inquietud inversora ante el avance de la deuda.
La demanda extranjera y la posición de EAU
La tenencia extranjera de títulos del Tesoro alcanzó 9,3 billones de dólares en junio de 2026, un 2,26 por ciento más en términos interanuales. Japón lidera la lista con 1,1 billones, seguido del Reino Unido con 939.900 millones, China con 633.400 millones y Bélgica con 482.500 millones, según los datos del TIC (Treasury International Capital).
En ese contexto, EAU redujo su exposición a los títulos estadounidenses en 3.800 millones de dólares entre mayo y junio, hasta los 114.800 millones. Arabia Saudí, el mayor tenedor árabe de deuda del Tesoro, la incrementó en 2.200 millones, hasta los 142.500 millones. No hay una norma nueva ni un cambio regulatorio, pero sí una señal de reposicionamiento entre los grandes tenedores institucionales.
Qué cambia para ti
Para un residente en EAU, el dato más práctico es el rendimiento del bono estadounidense a diez años. En los mercados internacionales, ese indicador se utiliza como referencia para fijar el coste de muchas hipotecas y líneas de crédito. En un sistema con el dírham vinculado al dólar, la evolución de los tipos en Estados Unidos forma parte del contexto de financiación que vigilan bancos y autoridades monetarias.
El paso práctico, si tienes una hipoteca o un crédito en EAU, es revisar si tu tipo es fijo o variable y en qué índice se referencia. No hay una nueva tarifa oficial ni un pago inmediato; lo que cambia es el entorno de financiación de fondo. La evolución futura se podrá confirmar con los datos oficiales del Tesoro y del Banco Central de EAU.
Antes del anuncio, los mercados ya habían descontado un endurecimiento por los máximos de la semana pasada. Ahora, con las recompras del Tesoro programadas entre septiembre y noviembre, la atención se centra en si los tipos largos se estabilizan o continúan subiendo.
En pocas palabras
- Qué cambia: la deuda pública de Estados Unidos supera los 40 billones de dólares y los rendimientos largos repuntan.
- Cuándo entra en vigor: el repunte es inmediato; el programa de recompras del Tesoro se aplicará entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre de 2026.
- A quién afecta: a los mercados globales, a los tenedores de deuda y, en EAU, al contexto de financiación de hipotecas y crédito.
- Qué debes hacer: si tienes financiación variable, revisar con tu banco el índice de referencia; no hay un nuevo pago ni una obligación regulatoria.


