La reapertura del estrecho de Ormuz, acordada tras intensas negociaciones entre Estados Unidos e Irán, despeja el suministro de crudo para los Emiratos Árabes Unidos pero deja abierta la cuestión de quién controlará el paso y bajo qué condiciones. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessen, confirmó este miércoles 5 de agosto de 2026 que Washington ha alcanzado un principio de acuerdo con Teherán para reanudar la navegación en horas, lo que ha hecho caer los precios del petróleo más de un 5% en los mercados internacionales.
CLAVES
- Qué ocurre: Acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo comercial.
- Cuándo: A partir de este miércoles, tras las conversaciones mediadas por Omán, Pakistán y Catar.
- A quién afecta: A los residentes y empresas en EAU, que dependen del crudo y el gas que transitan por esta vía.
- El punto clave: Quién gestionará los carriles de navegación y si Irán podrá imponer tasas de paso a los buques.
La reapertura del estrecho
El paso del estrecho de Ormuz ha estado prácticamente interrumpido desde comienzos de 2026 debido a las tensiones en la zona, que llevaron a la suspensión de facto del sistema de separación de tráfico establecido por la Organización Marítima Internacional (OMI). Según la firma de análisis Kpler, más del 93% de los buques comerciales abandonaron las rutas oficiales desde marzo, optando por corredores alternativos o apagando sus sistemas de identificación automática (AIS) para transitar sin incidentes.
Los datos reflejan un cambio estructural en uno de los cuellos de botella marítimos más sensibles del mundo: el 6,4% de los mercantes siguió utilizando las líneas oficiales, un 53% asumió las nuevas rutas designadas unilateralmente por Irán y el 40,6% restante recurrió a vías no supervisadas, de acuerdo con los registros de tráfico entre el 1 de marzo y el 19 de mayo de 2026 analizados por Forbes Middle East.
El estrecho, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico, es la única salida marítima para las exportaciones de hidrocarburos de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Catar, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos e Irán. Cada día transitan por allí cerca de 20 millones de barriles de petróleo y productos refinados, equivalentes a una quinta parte del consumo mundial, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
El impacto de un cierre prolongado ha sido calibrado por el presidente y director ejecutivo de Saudi Aramco, Amin H. Nasser, quien estimó que el mundo perdió más de 100 millones de barriles de crudo cada semana de interrupción. Incluso con la reapertura, advirtió que reponer los inventarios globales podría llevar hasta 18 meses, incluso bombeando 2,1 millones de barriles diarios adicionales. Sin embargo, la existencia de oleoductos como el East-West saudí y las reservas estratégicas mundiales mitigaron parcialmente el déficit neto, que calculó en aproximadamente 1.800 millones de barriles.
El reto no es solo reabrir el paso, sino definir quién administrará una de las principales autopistas energéticas del planeta.
La pugna por quién controla la ruta
Las conversaciones no han resuelto aún el modelo de gestión a largo plazo. Irán ha planteado un esquema en el que controlaría el tráfico de entrada al Golfo y parte del de salida, argumentando que las rutas discurren en buena medida por sus aguas territoriales. Teherán también ha defendido el derecho a imponer peajes a los buques que cruzan el estrecho, aunque Bessen afirmó esta semana que “creo que será libertad de movimiento”, en alusión a que el acuerdo no contemplaría tasas unilaterales.
La propuesta de Omán, respaldada por varios países del Golfo, abogaba por una gestión conjunta del paso, con corredores divididos entre ambas naciones y el cobro de tarifas voluntarias destinadas a financiar servicios de navegación, búsqueda y rescate, y protección ambiental —un modelo inspirado en el estrecho de Malaca—. Sin embargo, Irán ya rechazó esa fórmula la semana anterior.
Una fuente iraní citada por Reuters señaló que es “improbable que Teherán cambie su posición”, aunque añadió que el país ha mostrado flexibilidad al alejarse de su exigencia inicial de control total del tráfico en ambas direcciones. Mientras, la OMI recuerda que cualquier modificación permanente del sistema de separación de tráfico requiere el consenso de los estados miembros y la adopción formal por parte del organismo, y que a día de hoy no se ha aprobado ningún cambio oficial.
Qué cambia para ti
Para los residentes en los Emiratos Árabes Unidos, la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz supone un alivio en la presión sobre los precios de los combustibles y los productos básicos. El país importa y exporta una gran parte de su energía a través de esta vía, y cada perturbación se traduce en ajustes en el coste de la gasolina y el gas licuado que las familias notan en el surtidor y en las facturas de electricidad y agua.
De hecho, en los últimos meses, los precios del combustible en los EAU se han revisado al alza en varias ocasiones debido la crisis del transporte marítimo. Aunque la normalización de las rutas debería estabilizar los mercados, la incertidumbre sobre si en el futuro se impondrán peajes o restricciones mantiene un foco de riesgo. Los conductores y empresas pueden seguir las publicaciones mensuales de precios de la gasolina que fijan las autoridades locales, que reflejarán el efecto del restablecimiento de los flujos.
Además, la experiencia de estos meses ha acelerado la diversificación de fuentes y el uso de reservas estratégicas, por lo que los Emiratos han reforzado sus infraestructuras de almacenamiento y sus conexiones por oleoducto. Las autoridades locales siguen de cerca las negociaciones y han transmitido su apoyo a un marco de gestión que garantice la libertad de navegación sin cargas unilaterales, según fuentes citadas por medios regionales. Todo apunta a que el nuevo statu quo, aun en construcción, determinará la volatilidad de los precios energéticos durante los próximos meses.
En pocas palabras
- Qué cambia: Se reanuda el tráfico comercial por el estrecho de Ormuz, clave para el crudo y el gas que abastecen a los EAU.
- Cuándo entra en vigor: De forma inmediata, a partir del acuerdo alcanzado este miércoles 5 de agosto de 2026.
- A quién afecta: A todos los residentes y empresas del país, ya que el paso condiciona el precio final de la energía y de muchos productos.
- Qué debes hacer: Seguir las publicaciones oficiales sobre los precios del combustible y estar atento a posibles ajustes en las facturas; por ahora, no se requiere ninguna acción.

