La reciente denuncia de Human Rights Watch contra el equipo UAE Team Emirates por contribuir al lavado de imagen de Emiratos Árabes Unidos ha hecho saltar las alarmas. La razón es que el debate sobre los derechos humanos en el país, que a menudo se centra en conflictos geopolíticos como el de Sudán, tiene una vertiente laboral que afecta a decenas de miles de trabajadores extranjeros.
La acusación de HRW: la doble cara del deporte en Emiratos
El 23 de julio, Human Rights Watch señaló que el equipo ciclista emiratí, que compite actualmente en el Tour de Francia con dos ciclistas en el podio, ‘ha declarado abiertamente que su objetivo es representar a toda una nación’ pese a las ‘graves violaciones’ de derechos humanos que, según la organización, comete el país. HRW sostiene que los principales patrocinadores del equipo son empresas estatales y que el logotipo gubernamental aparece en las carreras más importantes, lo que convierte al equipo en un instrumento de lavado de imagen.
La organización no se limita a señalar el conflicto sudanés. También recuerda que Emiratos utiliza eventos deportivos y eventos culturales de gran perfil para ocultar sus violaciones sistemáticas de los derechos humanos, incluyendo la represión de la disidencia y los abusos contra los trabajadores migrantes. Es precisamente en esa última categoría donde el modelo laboral emiratí expone su mayor contradicción.
El contraste entre la inversión millonaria en el ciclismo —el equipo UAE Team Emirates cuenta con un presupuesto anual que roza los 50 millones de euros— y las remuneraciones de los obreros que levantan los hoteles y los circuitos deportivos en Dubái es abismal. De hecho, los trabajadores de la construcción, que en su mayoría provienen del sur de Asia, perciben salarios que raramente superan los 1.200 dirhams al mes (unos 300 euros), según datos recopilados por noticias.ae de fuentes del sector y contratos estándar. Este desajuste pone en duda la coherencia del modelo de promoción internacional del país.
Lo que queda fuera de la foto: el sistema de ‘kafala‘ y la mano de obra barata
Tras la imagen de modernidad de los rascacielos de Dubái y los circuitos ciclistas de élite, se encuentra el kafala (el sistema de patrocinio que vincula al trabajador a un empleador). Este mecanismo jurídico —que en teoría fue reformado en 2021 con la nueva ley laboral— sigue siendo, en la práctica, la principal fuente de abusos documentados por la propia HRW y por la Organización Internacional del Trabajo.
El sistema obliga a los trabajadores, en su mayoría procedentes de India, Pakistán, Bangladés y Filipinas, a depender del patrocinador para obtener y renovar el visado, cambiar de empleo o incluso abandonar el país. La realidad es que muchos empleadores retienen los pasaportes de los trabajadores, imponen jornadas excesivas en condiciones de calor extremo (pese a las pausas obligatorias por calor) y pagan salarios muy por debajo del umbral de subsistencia que el sector servicios genera en Emiratos. La Ley Federal Nº 33 de 2021 introdujo mejoras sobre el papel —como la limitación de la jornada laboral y el refuerzo de las inspecciones del Ministerio de Recursos Humanos y Emiratización (MOHRE)—, pero los informes de HRW confirman que la brecha entre la norma y la realidad es amplia. El temor a represalias y la falta de mecanismos efectivos de denuncia siguen siendo la norma.
De hecho, varios informes indican que un trabajador de la construcción puede percibir entre 800 y 1.200 dirhams al mes (aproximadamente entre 200 y 300 euros) mientras que el presupuesto que se invierte en mantener a un equipo ciclista de primer nivel como el UAE Team Emirates supera los 50 millones de euros anuales.
La imagen de apertura que proyecta el deporte en Dubái descansa sobre un modelo laboral que niega derechos fundamentales a sus trabajadores.
La Realidad del Mercado
Desde el punto de vista del mercado laboral, la polémica del equipo Emirates ilumina la brecha entre la imagen de mercado abierto y competitivo que Emiratos quiere proyectar y las condiciones que enfrentan los trabajadores de baja cualificación. Aunque Dubái cuenta con perfiles altamente remunerados en sectores como el financiero o el tecnológico, la columna vertebral de la economía sigue siendo la mano de obra barata que sostiene la construcción, la hostelería y, por supuesto, las infraestructuras deportivas.
Según el último estudio de la consultora Mercer, los salarios en Emiratos para los expatriados cualificados han subido un 4,2% en 2026, pero la mayoría de esos aumentos se concentran en profesionales con una alta demanda. Para la mano de obra no cualificada, las mejoras han sido mínimas y la transición hacia contratos con más derechos —como el nuevo sistema de indemnización por fin de servicio o las áreas de descanso obligatorias— no siempre se refleja en la práctica. HRW y otros organismos han señalado que la inspección laboral sigue siendo insuficiente y que el patrocinio sigue generando situaciones de explotación.
En el ámbito deportivo, el desequilibrio es aún más marcado. Los perfiles internacionales que gestionan la imagen de los equipos, los masajistas o los directores deportivos disfrutan de paquetes salariales y visados de inversor, pero los trabajadores que limpian los estadios o los que fabrican la equipación en los almacenes de las zonas francas se enfrentan a las mismas condiciones que cualquier otro obrero en el país. El debate que HRW abre, por tanto, no es solo sobre política exterior; es sobre el coste humano de mantener la maquinaria de promoción de la imagen de Emiratos.
Si estás pensando en trabajar en el sector deportivo de Emiratos, es crucial que investigues a fondo las condiciones que ofrece cada empleador y no te fíes solo del brillo de los grandes eventos. Para una visión completa del proceso de búsqueda de empleo, te recomendamos la guía cómo buscar trabajo en Dubái.
Lo que necesitas saber
- Salario medio: 800-1.200 dírhams al mes para un trabajador no cualificado en la construcción, según los datos recabados por noticias.ae de contratos habituales (orientativo).
- Quién contrata: Constructoras como Arabtec o ACC, además de agencias de trabajo temporal que canalizan la mano de obra hacia los grandes eventos.
- Requisito clave: Visado de patrocinio (kafala), que sigue siendo un obstáculo real para cambiar de empleo o denunciar abusos sin el NOC del patrocinador.
- Tendencia: Estable, con reformas legales que mejoran los derechos sobre el papel pero mantienen un alto grado de vulnerabilidad en la práctica.


