Adigital volvió a sentarse con el Gobierno, y esta vez la conversación fue directa al grano: cómo evitar que las mejores empresas tecnológicas españolas acaben creciendo —y decidiendo— fuera de España. La reunión, celebrada el pasado 2 de julio en el Complejo de la Moncloa, reunió a Pedro Sánchez con la Asociación Española de Economía Digital y con directivos de algunas de las ‘scaleups’ más prometedoras del país.
No fue un acto protocolario más. Sobre la mesa había datos concretos: 8.500 empresas tecnológicas en 2025, un crecimiento del 21,5%, y una facturación agregada que roza los 15.000 millones de euros. La cuestión ya no es si España genera talento tecnológico, sino si consigue retenerlo cuando llega el momento de escalar.
Adigital pone sobre la mesa el reto de escalar sin perder el control
Al encuentro asistieron la presidenta de Adigital, Susana Voces, y el presidente de la plataforma EsTech, Alister Moreno, además de directivos de empresas como Alinia, Matteco, Monei, Neuroelectrics, Sateliot, Shakers y Theker. Sectores tan dispares como la inteligencia artificial, la robótica, el espacio o la neurotecnología compartieron la misma preocupación: el tamaño importa, y hoy muchas compañías españolas siguen siendo demasiado pequeñas para pelear en las ligas grandes.
También participaron el ministro para la Transformación Digital, Óscar López, y el director de la Oficina de Asuntos Económicos y G20, Manuel de la Rocha. La presencia de ambos deja claro que esto no va solo de tecnología: va de política industrial, de decidir dónde se queda el valor que generan estas empresas.
Qué se decidió realmente en el encuentro con Pedro Sánchez
El presidente subrayó que las ‘scaleups’ representan una vía directa para fortalecer la soberanía tecnológica de España, apoyada en el talento nacional y en infraestructuras como la futura gigafactoría de inteligencia artificial. Un día antes de esta cita, Sánchez ya se había reunido con el consorcio que impulsará ese proyecto, con sedes candidatas en Tarragona y Madrid. La estrategia tiene continuidad, no es un anuncio aislado.
Adigital y EsTech, por su parte, pidieron algo muy concreto: que España gane peso en Bruselas. Consideran que iniciativas como el llamado Régimen 28 o el futuro European Innovation Act son una oportunidad histórica para que las empresas europeas compitan de tú a tú con Estados Unidos o Asia, y advirtieron del riesgo de que algunos países rebajen la ambición de esas reformas.
Por qué la comparación internacional obliga a acelerar
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Mientras España debate cómo escalar sus ‘scaleups’, otros países ya están ejecutando estrategias de soberanía digital a gran velocidad. Abu Dabi, por ejemplo, ha aprobado una inversión de 13.000 millones de dirhams para convertirse en 2027 en el primer gobierno gestionado casi por completo mediante inteligencia artificial, con infraestructura de nube soberana y miles de especialistas formados en pocos años.
La comparación no es gratuita: la velocidad se ha convertido en la nueva ventaja competitiva. No se trata solo de tener buenas empresas, sino de contar con el marco regulatorio, la financiación y la infraestructura para que esas empresas no tengan que buscar fuera lo que no encuentran en casa.
Las herramientas que el Gobierno pone sobre la mesa
Sánchez insistió en la importancia del apoyo público transversal, citando instrumentos ya en marcha como el CDTI, Cofides y la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT). A ellos se suma el nuevo fondo soberano España Crece, pensado para que las empresas emergentes ganen tamaño sin perder el control accionarial en el proceso.
El presidente también apuntó a un objetivo europeo más amplio: completar la Unión del Mercado de Capitales y avanzar hacia la Unión de Ahorro e Inversiones. Sin ese paso, argumentó, el capital seguirá fragmentado entre 27 mercados nacionales, obligando a las ‘scaleups’ europeas a buscar financiación fuera del continente.
Entre las medidas que se están evaluando destacan:
- Simplificación de trámites para acceder a financiación pública vía CDTI y Cofides.
- Ampliación del fondo España Crece a rondas de mayor tamaño.
- Impulso español al Régimen 28 en las negociaciones europeas.
- Coordinación con la futura gigafactoría de IA para dar acceso a cómputo a startups.
El momento «especialmente favorable» que reclaman las empresas
Durante el encuentro, las compañías de EsTech coincidieron en que España atraviesa un momento propicio para liderar la agenda tecnológica europea. Susana Voces lo resumió con una idea clara: no hay campeones tecnológicos sin un mercado donde escalar, y no hay escalado posible sin confianza en una tecnología usada de forma responsable.
Una generación con nombres propios
La lista de empresas fundadoras de EsTech —Wallbox, Jobandtalent, Factorial, Glovo o Cabify, entre otras— conecta esta conversación con la primera hornada de compañías digitales españolas que sí lograron dimensión internacional. La pregunta ahora es si la siguiente generación repetirá el salto, o si se quedará a medio camino por falta de capital paciente.
Lo que viene en los próximos meses
Adigital y el Gobierno se comprometieron a mantener esta interlocución de forma continuada, con nuevos informes del Foro de Startups como referencia. La agenda europea marcará buena parte del calendario, especialmente las negociaciones sobre el Régimen 28 y el Chips Act 2.0 durante el segundo semestre.
Hacia dónde mira España en los próximos años
El tono del encuentro fue optimista pero con los pies en el suelo: nadie en la sala dio por hecho que España vaya a convertirse en un gigante tecnológico de la noche a la mañana. Lo que sí quedó claro es que existe una hoja de ruta, con financiación, infraestructura y voluntad política alineadas de una forma poco habitual hasta ahora.
El consejo que se repite entre quienes siguen de cerca este ecosistema es sencillo: las empresas que quieran escalar desde España deben aprovechar ahora estos instrumentos públicos, porque la ventana de oportunidad no será eterna. Si en dos o tres años el país logra retener a sus mejores ‘scaleups’ en lugar de verlas mudarse a Londres o San Francisco, esta reunión de julio de 2026 podría recordarse como un punto de inflexión real.


