Lo más leído

Dar al Funoon Abu Dabi: el coliseo de las artes escénicas diseñado por Frank Gehry que revoluciona la cultura en los Emiratos

El día que supe que Dar al Funoon Abu Dabi sería realidad, sentí que algo se activaba en la isla de Saadiyat. Ese centro de artes escénicas diseñado por Frank Gehry, el último regalo del arquitecto a los Emiratos, es mucho más que un edificio: es la promesa de un escenario donde por fin el arte va a hablar en voz alta. No te voy a engañar, a veces esta ciudad te da tanto que se te olvida lo que te falta. Y un teatro de verdad, de esos donde el silencio antes del primer acorde te eriza la piel, era uno de esos vacíos que los que venimos de España o Latinoamérica sentimos sin saber ponerle nombre.

Cuando la arquitectura cuenta historias

Cuando pienso en Frank Gehry, me viene a la cabeza esa capacidad suya para doblar la materia como si fuera papel. El mismo que imaginó el Guggenheim de Bilbao o la Fundación Louis Vuitton en París deja ahora su huella en la arena emiratí. Dar al Funoon —que significa «casa de las artes»— será una de las últimas obras que firmó, y la primera que construye en la región. La verdad es que tener un Gehry en Abu Dabi no es solo un capricho de postal: es una declaración de intenciones. El Department of Culture and Tourism (DCT) ha empezado ya las obras y prevé la apertura en 2030, un horizonte que se siente cercano cuando llevas años viendo cómo esta tierra transforma los planos en realidad.

El edificio, según los comunicados oficiales, será uno de los recintos más avanzados técnicamente del mundo en artes escénicas. Albergara ópera, ballet, teatro y espectáculos en vivo durante los 365 días del año. Y lo hará en un espacio versátil, capaz de mutar de una función íntima a una gran producción internacional. Eso sí, lo que más me emociona es imaginar el momento en que las luces se apaguen por primera vez y, en ese silencio denso, sintamos que el arte —el de verdad, el que no necesita traducción— ha encontrado por fin un hogar aquí.

Saadiyat, la isla que se convirtió en un museo a cielo abierto

Si aterrizaste en Abu Dabi hace unos años, quizá recuerdes Saadiyat como esa isla llena de promesas. Hoy ya no es solo eso: el Louvre Abu Dabi se ha convertido en visita obligada, el Zayed National Museum asoma su estructura, y el Guggenheim Abu Dabi va tomando forma. Dar al Funoon se suma a ese distrito cultural que parece diseñado para quien, como tú, echa de menos un domingo de museo en Madrid o un sábado de teatro en Buenos Aires. La isla quiere ser un punto de encuentro donde la cultura no sea decoración, sino vida.

De hecho, Mohamed Khalifa Al Mubarak, presidente del DCT, lo dijo claro: esto es una inversión a largo plazo en el ecosistema cultural del emirato. No se trata de traer estrellas de paso, sino de crear residencias artísticas, colaboraciones internacionales y una programación estable que conecte el talento local con los grandes nombres del mundo. Te lo digo por experiencia: ese tipo de apuestas es lo que marca la diferencia entre un lugar que consume cultura y otro que la genera.

artes escénicas Abu Dabi

Lo que nadie te cuenta de vivir sin un teatro de verdad

Vivir en los Emiratos te regala muchas cosas, pero el acceso natural a las artes escénicas no está en la lista. En Dubái tenemos el Dubai Opera, sí, y hace un trabajo admirable, pero su oferta es limitada y a veces demasiado orientada al turismo de lujo. En Abu Dabi, mientras tanto, las opciones se reducen a eventos puntuales en el Emirates Palace o en espacios adaptados. Para un hispanohablante acostumbrado a la cartelera del Teatro Real, el Colón o hasta a los festivales de calle en cualquier ciudad latinoamericana, el contraste es abrumador. No es que aquí no pase nada, es que la escena necesita un latido constante y Dar al Funoon promete ser ese corazón.

Recuerdo una noche, hace dos veranos, en que conseguí entradas para un concierto sinfónico en una sala universitaria. La música fue impecable, pero el entorno —esas sillas plegables y el aire acondicionado rugiendo como un motor— me hizo pensar en lo mucho que importa el espacio. Un teatro no es solo buena acústica: es el ritual de llegar, el vestíbulo donde te cruzas con otros, la ceremonia de sentarte y mirar al escenario. Aquí, las cosas funcionan diferente, y eso tiene su encanto, pero la llegada de Dar al Funoon es como si alguien hubiera escuchado por fin esa conversación silenciosa que muchos llevamos dentro.

El día que me imaginé un ballet en la arena

No es ciencia ficción. En menos de una década, podremos ir un martes cualquiera a ver una compañía de danza contemporánea, un domingo de ópera o un estreno teatral que quizá, por qué no, venga del mundo hispano. Imagina a una familia española llevando a sus hijos a su primer ballet en un escenario de primer nivel, o a un grupo de amigos argentinos discutiendo sobre la puesta en escena de una obra clásica. Esa normalidad —la de hacer de la cultura un hábito, no un evento— es lo que cambia la vida de un expatriado.

Y aquí viene lo bueno: Dar al Funoon no será solo para los que ya saben de arte. Al programar 365 días al año, el DCT apuesta por llegar a todos los públicos, incluidos los que nunca han pisado una ópera. Residencias artísticas, talleres, colaboraciones con escuelas… Esta idea de abrir las puertas de par en par me recuerda a cómo en casa un teatro público acoge tanto a los abonados de toda la vida como al chaval que va porque su cole participa en un programa educativo. Eso es lo que necesitamos: que el edificio no intimide, sino que invite.

Quizá lo más revolucionario de Dar al Funoon no sea el brillo de sus materiales, sino que nos promete un tiempo común, ese que tanto añoramos los que elegimos vivir lejos.

Lo sé, aún faltan años. Pero la paciencia, en este rincón del mundo, suele ser recompensada. Cuando veas las grúas sobre Saadiyat, no pienses solo en acero y cristal: piensa en el día en que apagarán las luces y, por un instante, Abu Dabi será pura emoción compartida. Y esa emoción, créeme, es exactamente lo que nos faltaba.

Para que no te pille por sorpresa

  • Lo más importante: Dar al Funoon («casa de las artes») será un centro de artes escénicas permanente con programación los 365 días del año, diseñado por Frank Gehry y ubicado en el Saadiyat Cultural District de Abu Dabi. Su apertura está prevista para 2030.
  • El error más común: Creer que la cultura en los Emiratos se limita a los rascacielos y los centros comerciales. La realidad es que el país está invirtiendo fuerte en un ecosistema cultural que ya incluye grandes museos y, ahora, un escenario de primer nivel.
  • Te recomiendo: Visitar Saadiyat Island en cuanto puedas. Aunque Dar al Funoon aún no esté abierto, el Louvre Abu Dabi ya te dará una idea del ambiente sereno y cosmopolita que se respira en ese distrito. Además, puedes seguir las actualizaciones del DCT en su web oficial.
  • Para sonar local: Di «’ilm» (conocimiento en árabe) si quieres dejar claro que valoras la apuesta cultural del país. O, si prefieres el inglés emiratí, usa «world-class» sin ironía: aquí esa palabra se toma muy en serio.

Artículos Populares