Nunca pensé que un tendedero sin balcón me hiciera sentir en casa. Pero allí estaba, en una galería de Abu Dabi, frente a una obra que reflejaba la vida diaria de tantos como yo: ropa mojada colgada en un interior, el sol del desierto entrando por la ventana. ‘Under the Same Sky‘ (Bajo el mismo cielo) es una exposición que reúne a veinte artistas y que, más que enseñarte los Emiratos, te recuerda por qué ya los consideras tuyos.
La muestra, comisariada por Meena Vari y producida por Rizq Art Initiative, se exhibe en la isla de Reem Island hasta el 31 de julio. Si vives en Emiratos Árabes, o estás a punto de llegar, te digo una cosa: verla es como mirar un álbum de fotos de tu propia mudanza.
El día que encontré mi propia casa en una galería
Lo que más me gustó fue la obra de Rabila Kidwai. La artista paquistaní plasma ese ritual que conocemos todos los que hemos vivido en un apartamento sin terraza: tender la ropa en un interior, con el aire acondicionado de fondo y la esperanza de que seque antes de la noche. Te juro que sentí que que aquello era mi historia, la de tantas familias que empiezan de cero en un piso alquilado y que, sin saberlo, van echando raíces invisibles.
Al lado, Sara Al Sulaimani, artista emiratí, rescata una vieja imagen de la Corniche de Abu Dabi. Reconocí al instante la Volcano Fountain, aquella fuente que servía de punto de encuentro antes de que el skyline se comiera el horizonte. ‘Era donde todos quedábamos’, me dijo una amiga que creció aquí. No necesitas más para que la nostalgia te pellizque.
La exposición no se queda solo en recuerdos urbanos. Maitha Al Omaira usa cianotipia —una técnica fotográfica que aprovecha el sol y el tiempo— para crear imágenes que dialogan con el cielo. Karine Roche mira los manglares y las formaciones de rosa del desierto, mientras Simrin Mehra-Agarwal se inspira en los arrecifes de coral de la isla de Saadiyat. Es como si cada obra te dijera: ‘aquí también hay belleza que merece ser contada, aunque no salga en las postales’.
De repente entendí que no hace falta nacer aquí para sentir que cada atardecer sobre la Corniche es también un poco tuyo.
Otra artista que me tocó fue Tala Atrouni, palestino-estadounidense que lleva casi dos décadas en los Emiratos. Su obra, con bordado tatreez (el bordado tradicional palestino) y un espejo encontrado, habla de identidad y de esa sensación de pertenecer a varios sitios a la vez. Conversé con ella —a través de la pieza— y me quedé pensando en lo difícil que es explicar con palabras lo que un hilo puede decir.
Rizq Art Initiative: el arte que nace de la escucha
Detrás de todo esto está Shafeena Yusuff Ali, fundadora de Rizq Art Initiative. Esta galería independiente nació en 2023 con un espíritu casi de casa comunitaria: exposiciones, investigación, proyectos interdisciplinares y, sobre todo, mentoría para artistas emergentes. De hecho, su programa Scene/Seen da oportunidades a creadores con menos de cinco años de trayectoria. ‘Recibimos entre 120 y 180 solicitudes, y de ellas el comisario selecciona a unos 20 o 22’, cuenta Ali. Muchos exponen por primera vez y luego siguen colaborando.
El comisariado de Meena Vari encarna esa escucha. Llegó a Abu Dabi desde Bangalore hace pocos años y, como buena recién llegada, se fijó en los detalles que a veces ignoramos: los balcones, las plantas del desierto, los edificios antiguos que conviven con los rascacielos. Por eso ‘Under the Same Sky’ no intenta ofrecer una imagen única del país, sino que deja que cada artista localice su propio punto de conexión, ya sea un objeto, una planta o un recuerdo familiar.
Lo que nos enseña Abu Dabi sobre pertenecer
Lo más bonito es que las obras conviven sin necesidad de un discurso único. Artistas iraníes traen alfombras y abstracción, otra palestina utiliza textiles para hablar de agua y océanos, y Shamma Al Mazrouei se inspira en puertas y muros antiguos. Incluso objetos encontrados en Mussafah —ese espacio industrial donde todo se reutiliza— se convierten en punto de partida para reflexionar sobre lo efímero y lo permanente.
Quizá por eso la muestra me dejó esa sensación de hogar. Abu Dabi no te exige que tengas un pasaporte específico para aceptarte; te pide que vivas, que observes, que tiendas tu ropa como puedas y que, de vez en cuando, te detengas a mirar el cielo. Como dice Ali: ‘¿Cómo reúnes todas estas perspectivas en una misma ciudad? Eso es lo que Abu Dabi y los Emiratos hacen de manera hermosa’. Y sí, lo hacen con una naturalidad que abruma.
Para que no te pille por sorpresa
- Lo más importante: La exposición está abierta hasta el 31 de julio en Reem Island. Aprovecha para visitarla y conectar con la memoria colectiva de la ciudad.
- El error más común: Creer que el arte emiratí solo habla de tradición. Aquí verás obras que abordan la vida cotidiana, el paisaje y la identidad migrante de forma íntima y actual.
- Te recomiendo: Lleva una libreta pequeña. Te aseguro que alguna obra te removerá un recuerdo personal y querrás anotarlo antes de que se te escape.
- Para sonar local: ‘Mashallah, esta exposición es pura luz’ (se usa para expresar admiración y respeto, sin connotación religiosa estricta en muchas conversaciones).


